Capítulo 2083
Arrepentimiento
Lo que parecían carretes de cadenas irrompibles se rompieron al instante y cayeron al suelo cuando
Jaimes rompióo si fuera un juego de ni?os.
La facilidad con que Jaime se liberó hizo que los ojos de Máximo se abrieran de par en par con
incredulidad.
—Se?or Sixto, ?dónde está Cbaza Dorada?
Máximo supo al instante que situación exigía su uso. Sin demora, Sixto se entregó.
Al toma en sus manos, Máximo inyectó su aura en Cbaza Dorada.
El objeto emitió un resndor violáceo antes de que de su interior brotara un aura aterradora.
Al sentir su poder, Jaime frunciós cejas.
—?Un objeto mágico de alto grado?
De inmediato activó el Cuerpo de Golem al máximo nivel por precaución.
Mientras el Poder de los Dragones se arremolinaba a su alrededor, un dragón dorado tomó forma en el
aire tras él.
La transformación de Jaime provocó una expresión sombría en Máximo. Como no podía echarse
atrás, no tuvo más remedio que correr el riesgo.
Continuó activando Cbaza Dorada, envolviendo cada rincón del n Artesano con un aura
aterradora.
A continuación, una luz abrasadora, simr a flechas de fuego, empezó a salir disparada de
cbaza.
Cada una de es llevaba dentro el poder de un Santo des Artes Marciales.
Jaime apretó los pu?os en respuesta, y el dragón arremolinado soltó un rugido temible.
—?Destroza!
Jaimenzó una andanada de golpes. La energía desatada se transformaría en un dragón dorado.
?Bum! ?Bum! ?Boom!
El choque entre los dos ataques provocó atronadoras explosiones.
La onda expansiva que siguió hizo que el edificio temra con violencia, que los edificios circundantes
se derrumbaran y que el suelo se abriera.
Inclusos monta?as lejanas sufrieron corrimientos de tierra con gigantescas rocas cayendo por sus
laderas.
El rostro de Máximo palideció y expulsó una bocanada de sangre. La Cbaza Dorada desapareció
porpleto.
Al ver que bata había terminado, Jaime retiró el Poder de los Dragones con el ce?o fruncido.
—Se?or Yandel... Se?or Yandel…
Sixto se apresuró a ir aldo de Máximo para apoyarlo.
Paso a paso, Jaime se acercó a los dos.
—Entréguenme el Pergamino Divino y aún podrán seguir con vida.
La expresión gélida de Jaime y mirada asesina en sus ojos hicieron que Sixto se arrepintiera de
haber trabajado con Saulo.
??Por qué fui contra Jaime con Saulo? Si hubiera sabido que Jaime era así de fuerte, no habría
edido a hacerlo a pesar de los objetos mágicos que me prometió?.
Por desgracia, era demasiado tarde para arrepentimientos.
Al borde des lágrimas, Sixto explicó:
—En verdad no sé dónde está el Pergamino Divino. Lo tiene mi padre.
Ignorandos súplicas de Sixto, Jaime lo levantó del suelo agarrándolo por el cuello.
—Te lo preguntaré una vez más. ?Dónde está el Pergamino Divino?
Para entonces, Sixto ya estaba encapsdo por el aura asesina de Jaime.
Le recorrió un escalofrío por espalda y le hizo sentiro si hubiera caído en un abismo sin fondo.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
Asustado por sensación, apenas pudo articr pbra.
—Es cierto que el se?or San Miguel ha guardado el Pergamino Divino. No tenemos ni idea de dónde
está. No podemos ayudarlo, aunque nos mate —interrumpió Máximo.
Convencido de que ambos no sabían nada, Jaime ordenó:
—En ese caso, llévame hasta él.
—Está refinando armas en reclusión. No hay forma de verlo hasta que termine. Tendrá que esperar
unos días más. Saldrá en menos de diez —explicó Máximo con frenesí, preocupado de que Jaime
matara a Sixto en un ataque de ira.
Al final, Jaime dejó escapar un suspiro antes de arrojar a Sixto al suelo.
—Cuando haya salido, dile al se?or San Miguel que he venido a verlo.
Dicho esto, Jaime tomó Cbaza Dorada des manos de Máximo y se marchó