Capítulo 1987
Capítulo 1976 Recordándote tu verdadero yo
A José se le llenó el corazón de dolor al contemr los restos destrozados de élite Dieciocho.
?Nunca imaginó que fuerza de Malphas fuera tan espantosa!
—?De verdad crees que puedes destruir el altar divino con tus míseras habilidades? Eso no son más
que ilusiones. Déjame decirte que este altar está hecho del hierro hdo de Kohron. Si fueras capaz
de destruirlo, ?no estarías arruinando reputación de Kohron? —Malphas miró con desprecio a
Jaime.
—Ya que no puedo destruir el altar, te destruiré a ti... —Los ojos de Jaime estaron con una luz
brinte mientras miraba a Malphas.
Malphas no sabía por qué se sentía incómodo al ser mirado de esa manera por Jaime. Después de
todo, aquel hombre sólo era un marqués des artes marciales. No había forma de que pudiera ser
una amenaza.
Ahora que había utilizado el poder del altar para reencarnarse, su fuerza era mucho mayor que
cuando era un espíritu. Pero, aun así, seguía sintiendo presión de mirada de Jaime.
—?Muere! —Jaime rugió y fue contra Malphas.
Saltó del suelo y ndió su espada, con el poder espiritual dentro de su cuerpo cido de manera
salvaje.
Una aterradora aura opresiva emanaba del cuerpo de Jaime, haciendo que incluso los que estaban
lejos sintieran.
Saulo se quedó atónito cuando sintió el aura que emanaba de Jaime. En ese momento, el hombre
parecía una bestia feroz, incluso más aterradora que cuando estaba en cima del Gran Marqués de
A pesar de ello, no significaba que fuera capaz de derrotar a Malphas.
La autodestrión de élite Dieciocho no consiguió herir ni un poco su espíritu.
Como Gran Marqués des Artes Marciales, era aún más improbable que destruyera a Malphas.
?Nadie creía que Jaime ganaría!
—Jaime, eres demasiado arrogante. Los inútiles mortales que te rodean te han hecho sentir
invencible. Hoy te daré una lión recordándote tu verdadero yo.
Malphas rio con frialdad ante el exceso de confianza de Jaime, que creía provenía de sentirse
invencible en el mundo de los mortales. No importaba que formidable fuerza de aquel hombre
superara de cima del Gran Marqués des Artes Marciales.
Para golpear a Jaime, Malphas colocó una mano detrás de espalda y empujó un poco otra hacia
dnte, liberando un aura demasiado feroz que se precipitó hacia su oponente. Quería demostrar su
poder para hacer que Jaime pidiera clemencia con una s mano.
Jaime, sin embargo, mantuvo calma a pesar de arrogancia del espíritu. Sabía que cuanto más lo
subestimara su oponente, mayores serían sus posibilidades de victoria. Aunque no estuviera seguro
de derrotar a Malphas, tenía conocimientos suficientes para defenderse.
En el instante siguiente, Jaime ndió de inmediato su espada, desatando una poderosa energía
hacia Malphas.
El hombre aún conservaba su arrogantepostura, manteniendo una mano detrás de espalda,
mientras usaba otra para mostrars consecuencias de desobedecerlo.
Pero Jaime permaneció imperturbable, centrando su atención en su Espada Matadragones. El Poder
de los Dragones surgió a través de él, transformándose en dragones dorados que atacaron a Malphas.
?Bum!
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La energía de espada chocó con fiereza con el viento de palma, desatando una poderosa aura
que se extendióo un huracán. Incluso gente que se encontraba a cientos de metros podía sentir
su poder.
La cordillera se desmoronó ys rocas vron en todas diriones.
Con este golpe, el Poder de los Dragones interno de Jaime estallóo una bestia feroz, chocando
con el golpe de Malphas.
El contacto hizo que expresión de Malphas cambiara un poco.
Había supuesto que derrotar a Jaime sería fácil, pero ahora se daba cuenta del inmenso poder de
espada de aquel hombre.
Era casi tan poderosao de un Santo des Artes Marciales recién ascendido.
La expresión de Malphas se tornó más sombría, pues quería darle una lión a Jaime y demostrar su
fuerza, ?pero parecía que lo había subestimado!
—?Se?or Malphas? —Saulo miró sorprendido al espíritu.
La expresión de Jaime era solemne. Casi había agotado todas sus fuerzas, pero aun así su oponente
había bloqueado con facilidad su ataque con una mano a espalda.