Capítulo 1984
Capítulo 1973 Espera
—Jaime, ?y tú? —le preguntó Astrid a Jaime.
—Estaré bien. Estas rocas no pueden hacerme da?o. Deberían darse prisa e irse —instó.
—Se?or Casas, cuídese —Fernando tiró de Astrid y salió corriendo.
En ese instante, muchas personas también se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al vers
antiguas ruinas derrumbándose, también empezaron a correr hacia el exterior.
Sin embargo, no muchos pudieron escapar, ya que el pasadizo era muy estrecho.
Por suerte, gracias al recordatorio de Jaime, Fernando y Giovanni consiguieron escapar.
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?Prum!
Se produjo un violento temblor, seguido de caída de enormes rocas.
Todos dejaron de luchar y corrieron para salvar sus vidas. Forero y dimir volvieron aldo de Jaime.
—Se?or Casas.
dimir se extra?ó al ver que Jaime no salía des antiguas ruinas.
—Se?or Forero, que muramos astados pors rocas o no depende de usted ahora —le espetó
Jaime a Forero.
—?Considere esta senci tarea hecha!
Forero sacó unos trozos de amuleto y dibujó despreocupado unos trazos en ellos.
Luego,nzó los papeles hacia arriba, y unos cuantos amuletos empezaron a girar sobre sus cabezas,
bloqueando con eficacias rocas que caían sobre ellos.
Al ver aquello, dimir se volvió para mirar a Forero con ojos llenos de asombro y envidia.
Mientras tanto, Saulo y los cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro se reunieron en torno a Malphas.
Malphas emitió una serie de auras, envolviéndolos a todos.
Aunque monta?a se derrumbara, ni ellos ni el altar sufrirían da?o alguno.
?Bum!
La monta?a empezó a desmoronarse de verdad, levantando nubes de polvo en el aire mientrass
rocas gigantes caían sin cesar.
Muchas personas que no lograron escapar murieron astadas pors piedras que caían, mientras
que otras gemían en agonía.
Lamentablemente, nadie podía ayudar a nadie en un momento así.
El derrumbe duró más de diez minutos.
Al final, toda peque?a colina se derrumbó. Los que habían conseguido salir miraban aturdidos los
ebros y no sabían qué hacer.
Aunque José y los demás lograron salir con vida, muchos seguían atrapados dentro. Como resultado,
perdieron cerca de mitad de sus fuerzas.
—?Jaime! ?Jaime! —Astrid gritó desesperada entre los ebros.
—No te preocupes. Jaime estará bien —dijo Evangelina abrazando a Astrid.
—?Cómo sabes eso, Evangelina?
—No sería Jaime si muriera con tanta facilidad astado. Además, puedo sentir su aura. Si estuviera
muerto, ?cómo podría seguir presente su aura? —boró Evangelina.
Al escuchar eso, Astrid se calmó un poco.
?Prum!
De repente, colina que se había calmado empezó a temr de nuevo. Al segundo siguiente,
pedazos de rocas se esparcieron por todas partes.
Jaime y los demás no tardaron en reaparecer. Saulo y su grupo también despejarons rocas que los
rodeaban, dejando al descubierto el altar.
Mucha gente se asombró al ver a Jaime y a su grupo ilesos.
Aun así, Jaime era consciente de que, aunque habían resistido los da?os causados por el derrumbe,
habían gastado una gran cantidad de energía espiritual.
Lo mismo ocurría con sus oponentes, incluidos Malphas y los cuatro guerreros de Túnica de Oro
Negro. Resistir el desmoronamiento de una monta?a tampoco habría sido fácil para ellos.
—José, esta es oportunidad perfecta para atacar. ?Qué esperas? ?Quieres esperar a que
recuperen sus fuerzas? —gritó Jaime al desconcertado José.
Sólo entonces José recobró el sentido. Miró a Cleo, que también captó intención de Jaime.
Asintieron y fueron de nuevo contra Saulo y su grupo.
Saulo y los cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro entraron enbate con Cleo y los demás. Era
evidente ques auras de los cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro se habían debilitado bastante,
al parecer porque resistir contra una monta?a que se derrumbaba también había agotado demasiado
su resistencia.
Aun así, Malphas no se movió ni un milímetro, permaneciendo frente al altar y protegiéndolo, sin dejar
a Jaime oportunidad de actuar.
Comprendiendo intención de Jaime, Forero pronunció:
—Jaime, distraeré a ese viejo demonio para proporcionarte una oportunidad de golpear ese altar.
Sin esperar respuesta de Jaime, Forero saltó hacia adnte y corrió hacia Malphas