Capítulo 1983
Capítulo 1972 Cpso
Cleo miró a Malphas con ligera sorpresa, sinprender cómo persona que tenía dnte se
imaginaba que era el amo del Castillo Media Luna y que incluso conocía a su padre.
Al escuchars pbras ?Castillo Media Luna? expresión de José se congeló. Entonces, se
apresuró a dar un paso adnte y se inclinó con cortesía ante Cleo.
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—Saludos, se?or Lanz. Soy José Danaher, de familia Danaher.
Un poco sorprendido, Cleo frunció el ce?o mirando a José.
—?Quiénes son ustedes?
—Se?or Lanz, nosotros, los Danaher, somos familia representante del Pcio de Nube Violeta.
Escuché decir a mi maestro que el Pcio de Nube Violeta y el Castillo de Media Luna mantienen
unarga amistad, y hemos recibido instriones de tratar con respeto a los miembros del Castillo de
la Media Luna —explicó José.
Después de escuchar eso, Cleo se aró.
?Ya veo. Pertenece a familia representativa del Pcio de Nube Violeta?.
—Si ese es el caso, esto es genial. Podríamos tener una oportunidad de ganar si unimos nuestras
fuerzas en esta lucha —chistó Cleo, que no se lo esperaba.
Supuso que no necesariamente perderían contra Saulo y su grupo si se aliaba con José y sus
hombres.
Mientras tanto, expresión de Jaime se ensombreció al instante ante mención del Pcio de
Nube Violeta porque sabía que su madre estaba prisionera en ese lugar.
Sin embargo, sin que él lo supiera, Beatriz recibía un trato muy bueno en el Pcio des Nubes
Violetas todos los días, mucho mejor que cuando estaba en residencia Duval.
Al ver mueca de Jaime, Giovanniprendió razón que había detrás de e y tiró con suavidad
de manga de Jaime. Temía que Jaime pudiera actuar impulsivamente, ya que sería desfavorable
para él actuar contra cualquiera des partes en aque situación.
José era ajeno a los rencores que Jaime guardaba contra el Pcio des Nubes Violetas, así que se
volvió hacia éste y le dijo:
—Jaime, llegados a este punto, ?por qué no unimos nuestras fuerzas y luchamos juntos contra los de
la Alianza de Guerreros? ?Sé que tú también albergas un odio irreconciliable hacia ellos! Parece que tu
novia sigue en sus manos, ?verdad? ?No quieres venga?
José quería ganarse el apoyo de Jaime. Mientras Jaime se uniera a ellos, tendrían mucha más gente,
además de destreza de cultivo de Cleoo Santo des Artes Marciales, sería difícil para Saulo y
los demás obtener una ventaja significativa en una bata.
—De acuerdo. Estoy de acuerdo en unir fuerzas contigo.
Aunque Jaime sentía enemistad hacia el Pcio de Nube Violeta, seguía siendo racional en ese
momento. Sólo cooperando con José tendría oportunidad de destruir ese altar.
—Hmph. Jaime, no creas que uniendo fuerzas tendrás capacidad de vencerme. —Saulo resopló
con frialdad.
—Cáte. ?Ataquemos!
Cleo sabía que no podía rgar demasiados circunstancias en curso, ya que su alianza sólo se
había formado porque cada parte buscaba obtener algún beneficio eliminando a sus enemigos
comunes de Alianza de Guerreros.
Si alianza duraba demasiado, tal vez se desmoronaría antes de conseguir algo.
La única forma de avanzar era luchar juntos con todas sus fuerzas.
Con eso, Cleo cargó contra uno de los guerreros de Túnica de Oro Negro. Como santo des artes
marciales, Cleo no temía en absoluto a su oponente.
Siguiendo el ejemplo de Cleo, sus seguidores tambiénenzaron a luchar. José dirigió a sus
hombres para que también se unieran a refriega.
—Se?or Forero, dimir, ustedes también pónganse en marcha. —Jaime les hizo un gesto con
cabeza.
Posteriormente, el dúo ayudó también en bata mientras Jaime vaba sus ojos en el altar,
buscando una oportunidad para destruirlo.
Sin embargo, Malphas se limitó a permanecer inmóvil ante el altar, sin mostrar preocupación alguna
por Saulo y los cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro, que estaban siendo atacados en grupo.
Sólo estaba concentrado en vigr el altar, impidiendo que alguien se acercara.
Durante unos instantes,s antiguas ruinas temron ys rocas vron por todas partes. Sin
embargo, nadie se atrevió a usar todo su poder en ese momento. Si todo el lugar se derrumbaba
debido a intensa bata, ninguno de ellos podría escapar.
A pesar de que todos se contenían, empezaron a aparecer grietas dentro des antiguas ruinas, ys
rocas seguían cayendo.
—Se?or Gabaldón, Giovanni, dense prisa y saquen a su gente de aquí. Este lugar está a punto de
derrumbarse. —Les indicó Jaime para que se marcharan tras contemr escena