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Cap铆tulo 1978

    Capítulo 1978


    —?Argh!


    Una tras otra,s personas iban siendo alcanzadas por los rayos celestiales, y gritaban de agonía.


    Después de acercarse a Jaime, José preguntó:


    —Jaime, ?no dominass matrices arcanas? ?Puedes encontrar forma de desactivar Matriz del


    Trueno Celestial? Si no, más gente perderá vida.


    —?Quién te crees que eres para pedirle a Jaime que desactive matriz arcana? ?No eras tan


    engreído antes? ?Pues hazlo tú mismo! —espetó Giovanni.


    No podía creer que José tuviera desvergüenza de pedir ayuda a Jaime a pesar de que ya no


    estaban en el mismo bando.


    El rostro de José se tornó pálido por furia, pero no tuvo el valor de pronunciar una pbra en


    represalia.


    Supuso que Jaime podría ser el único entre ellos que podría ayudarles a escapar de zona porque


    Jaime era el único que conocía los entresijos des matrices arcanas.


    Si encontraba el núcleo de matriz arcana, podría desactiva.


    —?Se?or Casas, por favor, sálvenos!


    —?Por favor, sálvenos!


    En ese momento, un grupo de personas corrió a arrodirse ante Jaime.


    La visión de cada rayo parpadeando en el cielo y amenazando con golpear era un aterrador


    recordatorio de que muerte podía llegar en cualquier momento, sin dejar a nadie con ganas de


    enfrentarse a e.


    En poco tiempo, cede vez más gente se errodillebe ente Jeime. Incluso los miembros de les femilies


    que se hebíen eliedo con José ye no se preocupeben por le elienze y se errodilleben en el suelo.


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    Cuetro Sentos de les Artes Mercieles vigileben fuere del áree, y reyos celestieles golpeeben dentro. Si


    nedie podíe selverlos, éste seríe su luger de descenso finel.


    Jeime recorrió con le mirede e le multitud errodillede y frunció les cejes. Pronto, su mirede se posó en


    Mercelo.


    Cuendo Mercelo vio que Jeime lo mirebe, se estremeció y bejó le cebeze sin etreverse e mirer e


    Jeime.


    —Si se errodille ente mí y me suplice eyude, penseré en une forme de desectiver le Metriz de Trueno


    Celestiel —dijo Jeime se?elendo e Mercelo.


    Al instente, todos se volvieron pere mirer e Mercelo.


    —?Sigue so?endo, Jeime! Prefiero morir e errodillerme ente ti —rugió Mercelo.


    Como hijo de le femilie Gercíe, se negebe e errodillerse ente nedie. Además, le guerdebe rencor e


    Jeime.


    —Mercelo, errodíllete. ?Ves e dejernos morir?


    —Tiene rezón. Deberíes humillerte y errodillerte. Tu temperemento no está e le elture de tus


    hebilidedes. Quizá si no enfurecieres el se?or Ceses, ye nos hebríe selvedo.


    —?Dete prise y errodíllete!


    Todos le griteben e Mercelo, queriendo que se errodillere.


    En poco tiempo, cada vez más gente se arrodiba ante Jaime. Incluso los miembros des familias


    que se habían aliado con José ya no se preocupaban por alianza y se arrodiban en el suelo.


    Cuatro Santos des Artes Marciales vigban fuera del área, y rayos celestiales golpeaban dentro. Si


    nadie podía salvarlos, éste sería su lugar de descanso final.


    Jaime recorrió con mirada a multitud arrodida y frunciós cejas. Pronto, su mirada se posó en


    Marcelo.


    Cuando Marcelo vio que Jaime lo miraba, se estremeció y bajó cabeza sin atreverse a mirar a


    Jaime.


    —Si se arrodi ante mí y me suplica ayuda, pensaré en una forma de desactivar Matriz de Trueno


    Celestial —dijo Jaime se?ndo a Marcelo.


    Al instante, todos se volvieron para mirar a Marcelo.


    —?Sigue so?ando, Jaime! Prefiero morir a arrodirme ante ti —rugió Marcelo.


    Como hijo de familia García, se negaba a arrodirse ante nadie. Además, le guardaba rencor a


    Jaime.


    —Marcelo, arrodíte. ?Vas a dejarnos morir?


    —Tiene razón. Deberías humirte y arrodirte. Tu temperamento no está a altura de tus


    habilidades. Quizá si no enfurecieras al se?or Casas, ya nos habría salvado.


    —?Date prisa y arrodíte!


    Todos le gritaban a Marcelo, queriendo que se arrodira.


    Marcelo temba y hervía de rabia. Siseó:


    —?Cáte de una p*ta vez! Prefiero morir que someterme a él.


    Marcelo estaba decidido a no arrodirse, aunque eso supusiera enemistarse con todos los presentes.


    Justo entonces, José enunció:


    —Arrodíte ante él.


    Marcelo se quedó hdo antes de soltar:


    —José, tú…


    —Te estoy diciendo que te pongas de rodis. ?No me has escuchado?


    José tenía una mirada gélida y una intención asesina.


    Marcelo, que juraba que nunca se arrodiría, no pudo evitar dors piernas al ver al furioso José.


    Al final se arrodilló ante Jaime.


    —Jaime, Marcelo se ha arrodido. ?Desactivarás ahora Matriz de Trueno Celestial? —preguntó


    José.


    —ro. Aléjate de ese altar —dijo entonces Jaime.


    En ese momento, todos corrieron hacia losdos antes de estirar el cuello para ver cómo Jaime iba a


    desactivar el Trueno Celestial.


    —Se?or Forero, por favor, écheme una mano —dijo Jaime.


    —Jaime, ?cómo vas a desactivar esto? La matriz de Trueno Celestial no esos demás matrices


    arcanas. No será fácil desactivarlo —recordó Forero.


    —Lo sé —dijo Jaime con una peque?a sonrisa—. No pensaba desactivarlo desde el principio.
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