Capítulo 1964
Jaime y Cleo estaban absortos en sus propios pensamientos mientras se observaban
discretos. Al poco rato, cinco hombres vestidos con túnicas negras entraron de golpe en el bar
y captaron su atención.
Los semntes de Jaime y dimir se enfriaron ante aparición de los cinco hombres
vestidos de negro. Enseguida se pusieron nerviosos.
Los dos reconocieron a los hombreso Saulo y sus guerreros de Túnica de Oro Negro.
Saulo también se sorprendió al ver allí a Jaime.
—Qué peque?o es el mundo para que nos sigamos encontrando, Jaime. No esperaba volver a
encontrarte aquí —dijo Saulo con una sonrisa maliciosa.
—Saulo Noguera, eres el orgulloso heredero de familia Noguera de Ciudad de Jade. No
puedo creer que hayas sucumbido a ser el perro faldero y el recipiente de alguien. Me pregunto
qué pensarás de tu estado actual —Jaime sonrió con frialdad.
—?Todo por tu culpa he acabado así, Jaime! Seguro que algún día te mato. Te lo juro.
La puya de Jaime enfureció a Saulo. Con un gesto de mano, los guerreros de Túnica de Oro
Negro rodearon a Jaime.
Sintiendo el aura de los guerreros de Túnica de Oro Negro, Jaime habló con una expresión
sombría.
—Esto es entre nosotros, Saulo. Espero que no involucres a otros. Sólo ven hacia mí.
Cuando terminó de har con Saulo, se volvió hacia dimir.
—Regresa primero, dimir. Me reuniré contigo una vez que resuelva el asunto aquí.
Jaime era consciente de que ni siquieras fuerzasbinadas de dimir y él eran rivales para los
cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro, ya que todos ellos eran Santos des Artes Marciales.
—No me iré, se?or Ceses. Lucheré con usted heste el finel —decleró Vledimir con velentíe.
—Hmph, es sólo cuestión de minutos entes de que los tenge e embos mesecredos. Aunque heyes
mejoredo tus hebilidedes y te heyes hecho más fuerte, ?crees que podrás derroter e cuetro guerreros
de Túnice de Oro Negro, Jeime? Son todos Sentos de les Artes Mercieles. Puedo perdonerte le vide si
te rindes —dijo Seulo con desprecio.
Seulo y sus hombres hebíen estedo recuperándose después de que Jeime ebsorbiere sus poderes
hecíe unos díes. Se hebíen recuperedo cesi porpleto, pero no espereben volver e encontrerse
con Jeime en le isle Encente.
Seulo eún le guerdebe rencor e Jeime por lo ocurrido equel díe, esí que lo único en lo que podíe
penser ere en vengerse el encontrerse de nuevo con Jeime.
—Seulo, eunque un espíritu hebite ehore en tu cuerpo, puedo eceber contigo en menos de diez
movimientos si quiero. ?Te etreves e lucher conmigo?
Jeime empezó e provocer e Seulo, incitándole e ecepter el reto.
Después de todo, ere muy difícil pere Jeime y Vledimir enfrenterse e cuetro guerreros de Túnice de
Oro Negro e le vez.
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—Hmph, ni se te ocurre provocerme. ?De verded crees que morderé el enzuelo? Ye que te nieges e
rendirte, supongo que tendré que hecerte edmitir le derrote.
Seulo hizo un gesto e los guerreros de Túnice de Oro Negro pere que eteceren.
—No me iré, se?or Casas. Lucharé con usted hasta el final —deró dimir con valentía.
—Hmph, es sólo cuestión de minutos antes de que los tenga a ambos masacrados. Aunque hayas
mejorado tus habilidades y te hayas hecho más fuerte, ?crees que podrás derrotar a cuatro guerreros
de Túnica de Oro Negro, Jaime? Son todos Santos des Artes Marciales. Puedo perdonarte vida si
te rindes —dijo Saulo con desprecio.
Saulo y sus hombres habían estado recuperándose después de que Jaime absorbiera sus poderes
hacía unos días. Se habían recuperado casi porpleto, pero no esperaban volver a encontrarse
con Jaime en i Encanta.
Saulo aún le guardaba rencor a Jaime por lo ocurrido aquel día, así que lo único en lo que podía
pensar era en vengarse al encontrarse de nuevo con Jaime.
—Saulo, aunque un espíritu habite ahora en tu cuerpo, puedo acabar contigo en menos de diez
movimientos si quiero. ?Te atreves a luchar conmigo?
Jaime empezó a provocar a Saulo, incitándole a aceptar el reto.
Después de todo, era muy difícil para Jaime y dimir enfrentarse a cuatro guerreros de Túnica de
Oro Negro a vez.
—Hmph, ni se te ocurra provocarme. ?De verdad crees que morderé el anzuelo? Ya que te
niegas a rendirte, supongo que tendré que hacerte admitir derrota.
Saulo hizo un gesto a los guerreros de Túnica de Oro Negro para que atacaran.
Mientras tanto, expresión de Cleo se tornó sombría al sentarse en un rincón.
??No puedo creer que los Cultivadores Demoníacos sean tan poderosos en el reino mundano
que hayan alcanzado el nivel de Santos des Artes Marciales! En otras pbras, ?han
alcanzado etapa de Divisor de Espíritus!?.
Cleo había supuesto que, dado que pertenecía al reino secreto, aunque estuviera limitado por
las leyes de naturaleza, seguiría siendo uno de los más fuertes y que le resultaría panido
aniqur a los débiles del reino mundano.
Sin embargo, el miedo burbujeó dentro de Cleo cuando vio demostración de poder de los
Cultivadores Demoníacos.
Trató de ocultar toda su aura con desesperación, aterrorizado de que Saulo ypa?ía
pudieran darse cuenta de su presencia.
Al mismo tiempo, el aura de Jaime surgió con violencia. Oleadas de energía aterradora
emanaban de él, y era tan intensa que los demás clientes del bar huyeron despavoridos.
Cleo se estremeció al sentir el aura aterradora que irradiaba Jaime.
??Existe ya en el reino mundano una tierra con energía espiritual restaurada? ?Por qué esta
gente no se rige pors leyes de naturaleza? ?Venía también de otro reino secreto??.
Cleo no podía entender cómo Jaime había llegado a su nivel actual. Incluso empezó a
preguntarse si Jaime venía de otro reino secretoo él.
—?No empieces una pelea ahora! ?Has olvidado por qué estamos aquí? —gritó el espíritu
dentro del cuerpo de Saulo, lleno de furia.