Capítulo 1954
—Sal de aquí si no quieres morir. Sólo tengoo objetivo a Jaime y no quiero matarte. —
Saulo no quería luchar contra Forero y los demás.
Forero y dimir miraron a Jaime y luego intercambiaron una mirada, al parecer ya decididos.
De repente, dimir sacó Cuerda Inmortal y azotó con fiereza.
La Cuerda Inmortal era una reliquia sagrada des artes marciales. Ni que decir tiene que su
poder era extraordinario.
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Al ver esto, Saulo se levantó de un salto, y los cuatro hombres vestidos con túnicas de oro
negro se acercaron al instante.
Uno de ellos agarró Cuerda Inmortal de dimir y rompió con un chasquido.
dimir se quedó estupefacto al ver cómo se cortaba con tanta facilidad.
Mientras dimir estaba distraído, el hombre de túnica dorada golpeó con fuerza a dimir,
haciéndolo vr a cientos de metros de distanciao unaeta con cuerda rota.
Los dos no estaban luchando en igualdad de condiciones debido a sus desiguales niveles de
cultivo. Había un mundo de diferencia en habilidades entre un Gran Marqués des Artes
Marciales y un Santo des Artes Marciales.
Aunque dimir tuviera una reliquia sagrada de artes marciales, no podría sacar toda fuerza del
arma, que tenía todo el potencial para alcanzar el nivel de Santo de Artes Marciales.
Por eso el hombre de Túnica de Oro Negro pudo cortar sin esfuerzo Cuerda Inmortal y enviar a
dimir vndo hacia atrás.
Después de ver eso, Forero supo que no podría detener a sus enemigos con su fuerza. Aun así, no
podía permitir que esa gente pusiera sus manos sobre Jaime. Por lo tanto, sacó un pu?ado de
amuletos, se mordió punta de lengua y roció una bocanada de esencia de sangre sobre los
amuletos.
Los amuletos se convirtieron al instante en rugientes mas que se transformaron en una figura de
fuego de diez metros de altura. El ardiente humanoide se precipitó hacia aquellos hombres de Túnica
de Oro Negro.
Las mas abrasadoras elevaron al instante temperatura circundante, dificultando respiración de
todos los presentes.
Sin embargo, los cuatro hombres vestidos con túnicas de oro negro parecían no tener miedo y al
mismo tiempo ndieron sus pu?os.
Un estruendo simr a una avncha estalló mientras el humanoide ardiente de diez metros de altura
era destruido al instante. Las brasas se esparcieron e incendiaron los árboles circundantes.
El aterrador poder no desapareció tras hacer a?icos al humanoide meante. Por el contrario, pró
en su objetivo y golpeó con fuerza a Forero.
El cuerpo de Forero salió despedido al instante y se estrelló con fuerza contra el suelo.
Se le fue el color de cara y vomitó sangre por boca. Poco después, se quitó un trozo de amuleto
del pecho con el miedo atenazándole.
De no haber sido por ese amuleto, Forero calculó que habría muerto antes a causa del feroz ataque.
Sujetando a Kenzo y contemndo escena que tenía dnte, in no se atrevió a moverse. Sabía
que, aunque tomara represalias, su intento sería inútil.
Frente a oponentes tan capaces, no tenía más remedio que resignarse a su destino.
La brecha entre un Gran Marqués des Artes Marciales y un Santo des Artes Marciales era
insalvable.
Además, tenía que enfrentarse al mismo tiempo a cuatro Santos des Artes Marciales. Ningún n
en toda Cananea podía resistirlos, mucho menos familia Zepeda de Ciudad del Norte.
—Hmph. ?En verdad pensaste que podrías detenernos? Menuda broma. —Saulo dirigió una
sonrisa despectiva al herido Forero y a los demás.
—Deja de parlotear y ponte en marcha. Jaime está a punto de tener un gran avance —le instó el
espíritu de Saulo.
Saulo asintió. Entonces, junto con los cuatro guerreros de Túnica de Oro Negro, llegó ante
Jaime y se preparó para hacer su movimiento.
Inesperadamente, cuando pusieron sus manos sobre el cuerpo de Jaime, con intención de
absorber su energía espiritual, se escuchó un repentino zumbido.
Un extra?o poder emanaba del cuerpo de Jaime. El poder parecía poseer una inmensa fuerza
de sión, absorbiendo instantánea y rápidamente energía espiritual del quinteto.
—?Qué está pasando?
Saulo entró en pánico porque sintió que su aura se agotaba a un ritmo rmante en lugar de
sentir que energía espiritual de Jaime era absorbida.
—Algo va mal. Esto es malo.
Los cuatro hombres de Túnica de Oro Negro también perdieron calma. Todos eran Santos de
las Artes Marciales, pero ni siquiera ellos podían detener el rápido flujo de su aura hacia el
cuerpo de Jaime.