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Cap铆tulo 1953

    Capítulo 1953


    En ese momento, energía dentro del cuerpo de Jaime aumentaba poco a poco, mientras él suprimía


    con desesperación ese poder para evitar que estara y lo hiriera. Por lo tanto, sólo podía dejar que su


    nivel de energía fuera incrementando.


    Jaime había percibido llegada de Saulo, pero no se atrevía a actuar con imprudencia en ese


    momento. Sólo podía esperar que el poder que llevaba dentro se absorbiera más rápido.


    Al percibir el estallido de energía en Jaime, Saulo supo que había llegado su oportunidad. Si esperaba


    más, permitiendo que Jaime lograra un avance, situación se volvería problemática.


    Saulo se acercó a Jaime mientras dirigía a cuatro hombres vestidos con túnicas de oro negro.


    —Jaime, no esperabas que nos encontráramos tan pronto, ?verdad? —dijo Saulo con sorna.


    Jaime se limitó a mirarlo sin decir nada. Sin embargo, una pizca de ansiedad brilló en sus ojos.


    Al ver mirada de Jaime, Saulo se volvió aún más petnte.


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    —Si no fuera porque Lord Tacio está interesado en tu cuerpo, te habría decapitado ahora mismo —dijo


    Saulo, con los ojos llenos de intenciones asesinas.


    Odiaba a Jaime hasta méd, pues no podía olvidar que él fue el causante de muerte de su


    padre y de destrión de familia Noguera.


    Si no fuera por Jaime, Saulo seguiría siendo el vástago de una familia adinerada, permitiéndose una


    vida de lujo y no corriendo de undo a otroo sirviente de otro.


    —Deja de decir tonterías. Ahora mismo está en una fase crítica, así que puedes aprovechar este


    momento para absorber energía espiritual que hay en él y dejar su cuerpo mortal ileso. —Malphas,


    que residía en el interior de Saulo, tomó pbra.


    Saulo miró a los cuatro hombres de Túnica de Oro Negro. Luego, los cinco pusieron al mismo tiempo


    sus manos sobre Jaime.


    neaban absorber energía espiritual del cuerpo de Jaime y dejarlo incapacitado.


    Además, esa energía espiritual también podría ayudarles a cultivar. Sabían que energía espiritual


    dentro de Jaime era demasiado abrumadora, y si una persona intentaba absorbe toda, su cuerpo tal


    vez explotaría.


    Sin embargo, justo cuando el quinteto ponía sus manos sobre Jaime, varias ráfagas de viento los


    golpearon de repente, ?obligándolos a esquivar!


    —?Cómo te atreves a intentar aprovecharte del se?or Casas en Ciudad del Norte? —bramó in


    mientras fulminaba con mirada a Saulo y su grupo.


    El rostro de Forero se ensombreció en cuanto se fijó en Saulo y en los pocos guerreros de Túnica de


    Oro Negro que había detrás de éste.


    —?Son miembros de Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade? —preguntó Forero impasible.


    Saulo cayó en un aturdimiento momentáneo.


    ?Es de noche y todos vamos vestidos con túnicas negras. Por no har de que Alianza de


    Guerreros de Ciudad de Jade ya no existe, así que no esperaba que nadie nos reconociera?.


    —Así es. Me sorprende que alguien haya sido capaz de identificarnos —admitió Saulo y asintió con


    presteza porque sabía ques pocas personas que tenía dnte no eran rivales para su grupo.


    Forero, in y dimir no eran más que grandes marqueses de artes marciales, y Kenzo no era más


    que un marqués de artes marciales. No había forma de que pudieran enfrentarse a cuatro Santos de


    las Artes Marciales.


    Los cuatro hombres de Túnica de Oro Negro eran Santos des Artes Marciales, y con sus


    capacidades, enfrentarse a Forero y a los demás debería ser panido.


    —?Miembros de Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade? —dimir también hizo una mueca y


    frunciós cejas.


    —?A quién le importa que sean de Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade? Esto es Ciudad del


    Norte, el territorio de familia Zepeda. Cualquiera que venga aquí debe mostrar obediencia a nuestra


    familia —Kenzo, inconsciente de fuerza del oponente, gritó con arrogancia.


    —Kenzo, cáte —in rega?ó a Kenzo en voz alta, ya que parecía haberse dado cuenta de


    fortaleza de su oponente.


    Sin embargo, aparentemente ignorante de los peligros, Kenzo siguió provocando a Saulo:


    —Será mejor que salgan de Ciudad del Norte. De lo contrario, les mostrarés consecuencias.


    En cuanto Kenzo terminó de har, Saulo agitó palma de mano y Kenzo salió vndo hacia


    atrás, escupiendo sangre en el aire.


    —?Kenzo! —in saltó rápido y atrapó a su hijo.
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