Capítulo 1934
—Jaime, nos volvemos a encontrar —se mofó Saulo con malicia mientras miraba a Jaime.
—?Saulo?
Jaime se quedó de piedra, nunca esperó que fuera Saulo quien apareciera.
Al principio pensó que iría Patricio. Desde luego, no esperaba que Saulo estuviera allí. Aque
observación le causó un asombro total.
—Así es. Soy yo. Sorprendido, ?verdad? Has trabajado tanto para conseguir este Tubérculo de flor de
lana de diez mil a?os, pero ahora es mío.
Saulo exhibió el Tubérculo de flor dena ante Jaime. Luego rgó mano para agarrarle del
hombro.
—Ahora, no sólo es mío este Tubérculo de flor dena, sino que también te llevo conmigo.
Saulo pensó que Jaime había perdido su poder, así que trató de agarrarlo despreocupado.
Sin embargo, los ojos de Jaime briron en ese momento. Estiró mano, agarró mu?eca de Saulo
y luego le arrebató el Tubérculo de flor dena de diez mil a?os. Después, golpeó el pecho de Saulo
con todas sus fuerzas.
Sorprendido, Saulo salió despedido, estrellándose contra pared y dejando un enorme agujero.
Atónito, Saulo se puso en pie y miró a Jaime.
—?Tus poderes no se han desvanecido?
—?Desvanecer? ?Por qué se iban a desvanecer? ?Estás sugiriendo que envenenándome podrías
hacer desaparecer mi poder? —dijo Jaime con frialdad.
La cara de Saulo se ensombreció.
—?Maldita sea! Menuda b de inútiles.
Aun así, ninguna maldición serviría de nada en aquel momento. No le quedaba más remedio que
apoderarse del Tubérculo de flor dena por fuerza.
El alboroto atrajo a Forero y dimir, que se apresuraron a acercarse.
—No te entretengas. Vámonos —dijo el espíritu a Saulo.
Saulo y el espíritu que llevaba dentro aún podrían luchar si se enfrentaran solos a Jaime, pero ahora
que el refuerzo de Jaime estaba allí, Saulo sólo podía retirarse por el momento.
En ese instante, Jaime entrecerró los ojos tras percibir el aura dentro del cuerpo de Saulo.
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—No me extra?a haber sentido una presencia familiar hace un momento. Así que ese viejo jorobado
habita ahora en tu interior.
—?Viejo jorobado? —Saulo parecía desconcertado.
No sabía que Jaime se había enfrentado antes a Malphas cuando éste residía en el anciano jorobado.
—Deja de gastar saliva con ellos. Vámonos de aquí —instó el espíritu.
Saulo asintió. Entonces,s mas brotaron de golpe y envolvieron su cuerpo. Al instante siguiente, se
disipó poco a poco.
Jaime se quedó atónito cuando vio aquello. No sabía cuándo había adquirido Saulo semejante magia.
—?Jajaja! Jaime, déjame decirte algo. No eres el único con un físico especial. Yo también poseo
Forma del Diablo Infernal.
El cuerpo de Saulo se desvaneció en el aire mientras soltaba una carcajada.
—?Hmph! ?Crees que puedes escapar confiando en una simple magia de teletransporte?
dimir resopló. De repente, una cuerda brinte se materializó en su mano.
dimirnzó cuerda a Saulo sin más preámbulos.
Pronto, tras un estallido de luz dorada, Saulo, que estaba a punto de desaparecer, reapareció.
Además, cuerda estaba entrzada a su alrededor.
—?Cuerda Inmortal? —El miedo brilló en los ojos de Saulo.
—No creí que reconocieras Cuerda Inmortal —dijo dimir con suficiencia.
La Cuerda Inmortal era reliquia sagrada de artes marciales de familia Garay. dimir había
llevado a propósito aque vez.
—Jaime, se ahora este espacio a nuestro alrededor.
Mientras Forero haba, unos papeles talismán amarillos emergieron de su cuerpo y vron hacia
Jaime.
Al verlos, Jaimeprendió situación de inmediato. Al instante se mordió el dedo y agitó mano
en el aire. A continuación, aparecieron runas de color rojo sangre en los papeles talismán.
Esos amuletos briron y cerraron toda habitación alrededor de Jaime, impidiendo que Saulo huyera
usando magia de teletransporte.
Saulo miró sorprendido aquellos amuletos parpadeantes.
—Jaime, ?tú también dominas los hechizos de encantamiento?
Jaime ya dominaba demasiadas habilidades. Darse cuenta de que Jaime también había aprendido
hechizos de encantamiento, por no decir que era experto en ellos, hizo que el terror se apoderara de
Saulo.