Capítulo 1933
Tras fulminar con mirada a los hombres que estaban detrás de Patricio, Simón no pudo evitar
estar de rabia.
—?Traidores! ?Olvidaron lo que nos ense?ó el se?or Venzul?
—Se?or Lisboa, deberíamos dejarnos llevar. El se?or Venzul ya no está con nosotros, y sería prudente
seguir el consejo del se?or Serrano. Ser testarudo no le beneficiará en nada —dijo uno de los líderes
de Secta Demoniaca mirando a Simón.
Simón se burló.
—?No tienen vergüenza? La Secta Demoniaca y Secta de Corazón Maligno son archienemigas.
Nunca aceptaré fusionars dos sectas.
Con eso, se levantó de un salto y golpeó al líder que había hecho eseentario.
—?Cómo te atreves! —Exmó Patricio mientras agitaba despreocupado mano, desatando una
tremenda fuerza que golpeó a Simón y lonzó por los aires.
La disparidad de poder entre Simón y Patricio era evidente.
De boca de Simón goteaba sangre y sus órganos internos se agitaban.
Belongs to (N)?vel/Drama.Org.
Ese único golpe le había infligido graves heridas.
—?Se?or Lisboa, corra! Lo retendremos... —Los pocos miembros que habían apoyado a Simón
corrieron hacia Patricio sin importarle su propia seguridad, ganándole tiempo para escapar.
Al darse cuenta, Simón apretó los dientes y corrió hacia el reino secreto.
Mientras tanto, Jaime esperaba en silencio. Sabía que Secta Demoniaca haría el siguiente
movimiento desde que se había enterado de lo que había hecho Jesica.
Despreocupadamente, colocó el Tubérculo de flor dena de diez mil a?os sobre mesa.
Pronto, Jaime percibió un aura tenue, casi imperceptible. Estaba ro que otra parte ocultaba su
aura a propósito.
El rostro de Jaime mostró un atisbo de excitación.
?Debe de ser Patricio?.
De repente, un hombre vestido con una túnica negra y un aura sombría apareció fuera de habitación
de Jaime.
La persona que estaba bajo túnica negra era Saulo, ?que tenía cara pálida!
Tras abrir puerta de habitación de Jaime, vio el Tubérculo de flor dena de diez mil a?os
colocadoo si nada sobre mesa.
Al darse cuenta, el espíritu del cuerpo de Saulo exmó:
—?De verdad Jaime colocó allí el Tubérculo de flor dena sin ningún cuidado ni consideración? Qué
arrogante.
Sin embargo, Saulo no estaba de acuerdo. Cuando vio el Tubérculo de flor dena de diez mil a?os
sobre mesa, se sintió nervioso e inquieto.
Como conocía a Jaime desde hacía mucho tiempo, Saulo sabía que Jaime no era una persona
descuidada.
El hecho de que Jaime hubiera colocado el Tubérculo de flor dena sobre mesa con tanta
despreocupación le sugirió a Saulo que, o bien se trataba de una ión intencionada, o bien Jaime se
había preparado bien y estaba esperando a que llegara alguien.
—Date prisa y llévate el Tubérculo de flor dena. Deberíamos llevarlo con nosotros también. Sólo
asegúrate de no hacerle da?o al cuerpo —instó el espíritu a Saulo.
Saulo frunciós cejas.
—Tengo un mal presentimiento. Jaime podría estar haciendo esto a propósito.
—?No se ha tomado Poción de Inversión de Cultivo? No puede hacerte nada, aunque sepa que
estás aquí. ?Por qué siento que cada vez estás más nervioso? —expresó consternado el espíritu.
Al escuchar aquello, Saulo no tuvo más remedio que recuperar con cuidado el Tubérculo de flor de
lana de diez mil a?os de antigüedad.
Alprobar que Jaime yacía inmóvil en cama, soltó un suspiro de alivio y liberó su aura.
No había nada por lo que Saulo debiera preocuparse, ya que Jaime había tomado Poción de
Inversión de Cultivo y ahora no se diferenciaba en nada de una persona corriente.
Con el Tubérculo de flor dena en sus manos, Saulo sintió una oleada de excitación.
—Llévate también a Jaime con nosotros. Estoy seguro de que Tacio nos rpensará muy bien
cuando lo vea —pronunció el espíritu.
Saulo se acercó y dio unos golpecitos en espalda de Jaime.
—Despierta. Despierta.
Jaime fingió estar aturdido y refunfu?ó:
—?Quién es? ?Por qué me molestas en mitad de noche?