Capítulo 1920
Mientras tanto, dos hombres de negro escondidos en un lugar oscuro se sorprendieron.
—Se?or Malphas, su predión ha dado en el vo. Sí que es difícil conseguir hierba de los
diez mil a?os. Dejar que Jaime fuera primero fue inteligente —le dijo Patricio a Saulo.
—?Está todo listo? Ayuda a Jaime en nombre de cboración si alguien intenta arrebatarle
la hierba. De todas formas, hierba de los diez mil a?os acabará en nuestras manos. No
estaría mal que Jaime nos estuviera agradecido —deró Saulo.
—Sí, ya están hechos todos los preparativos. Esas personas aparecerán en cuantos
convoque —respondió Patricio.
Saulo asintió y se volvió para mirar a Jaime. En ese momento, se dio cuenta de que Jaime ya
había salido rodando del barro, lejos del Tubérculo.
This content provided by N(o)velDrama].[Org.
—?Estás bien, Jaime? —Forero se acercó a él y le preguntó.
—Estoy bien, pero este rayo es demasiado fuerte. Es incluso peor que mi tribción.
Con eso, Jaime se levantó despacio y se quedó mirando al Tubérculo de Flor de Lana perplejo.
Mientras tanto, Marcelo se disponía a marcharse después de obtener hierba, pero de repente
escuchó un estruendo en el lugar donde estaban antes.
Pronto, nubes oscuras se reunieron en el cielo, y dentro des nubes oscuras, innumerables
destellos azules de relámpagos caían una y otra vez.
Era una escena más espectacr que de ahí.
—?Aparecerán hoy dos hierbas de diez mil a?os? —preguntó alguien.
En el rostro de Marcelo apareció un sutil ce?o fruncido mientras sostenía el ginseng.
—Esto es malo. Hemos caído en una trampa.
La verdad es que Marcelo se mostró escéptico cuando obtuvo el ginseng porque el aura que
desprendía no era de una hierba de diez mil a?os.
Sin embargo, no dijo nada porque no estaba seguro.
Ahora que había visto el extra?o suceso en el lugar donde estaban antes y que Jaime no había ido
con ellos, sabía que podía haber sido enga?ado.
—?Vuelve! ?Rápido!
Con un rugido, Marcelo corrió hacia donde estaba hace un momento.
Por otrodo, José miraba el extra?o suceso conisura de losbios un poco levantada.
—?Este tipo, Jaime, parece más listo de lo que pensaba!
José y su grupo regresaron también. De repente, dimir se dio cuenta de lo que Jaime quería decir.
Pronto, multitud que se había marchado regresó apresurada al lugar.
Cuando vieron el reluciente y dorado Tubérculo de Flor de Lana, se dieron cuenta de que ésta era
auténtica hierba de diez mil a?os.
La que tomó Marcelo era una falsificación, ya que todos sabían que obtener hierba de diez mil a?os
no sería fácil.
Al no poder mantener su deseo bajo control mientras miraban hierba de diez mil a?os, alguien se
precipitó hacia el Tubérculo de Flor de Lana de diez mil a?os.
Sin embargo, antes de que esa persona pudiera acercarse al Tubérculo de Flor de Lana, un rayo cayó
sin previo aviso.
Esa persona quedó reducida a cenizas al instante.
Conmocionado, nadie se atrevió a seguir avanzando.
Con el ce?o fruncido, Marcelo preguntó a Jairo:
—?Confías en conseguir el Tubérculo de Flor de Lana, Jairo?
Debido al rayo, Marcelo no se atrevía a arriesgarse por hierba. Estaría acabado si lo
convirtieran en cenizas. Ni siquiera reencarnación sería capaz de resucitarlo.
—No estoy seguro, pero haré lo que pueda. Por favor, deme más tiempo —dijo Jairo.
Marcelo volvió a fruncir el ce?o. Con tanta gente mirando hierba, no había tiempo que perder.
Si se podía ahuyentar a toda esa gente, Marcelo podía permitirse unos días para encontrar una
solución que acabara con el Tubérculo de Flor de Lana.
—Me pido el Tubérculo de Flor de Lana. Márchense ya, a menos que tengan ganas de morir. Si
no, no me culpen —dijo Jaime trasnzar una fría mirada a multitud.
Con tanta gente mirando, Jaime sabía que, si no podía resistir el rayo, tal vez esa gente iría
contra él de inmediato.
Por eso necesitaba hacer que se marcharan antes de pensar en forma de obtener el
Tubérculo de Flor de Lana.