Capítulo 1915
De hecho, Forero tan solo tuvo un gran cambio de opinión. Con el elixir dorado de Katia dentro de él,
los dos estaban, de esa manera, reunidos.
Por eso Forero ya no se atrevía a sentirse atraído por otras mujeres, ni siquiera a miras. Pensaba
que Katia se enteraría si hacía alguna de esas cosas.
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Su lealtad hacia e era evidente.
—Vayamos paso a paso —dibujó Jaime—. Con el apoyo de familia Zepeda, tenemos ventaja.
Mientras los expertos no unan sus fuerzas y ses arreglen por su cuenta, aún tendremos esperanzas.
De repente, una conmoción sonó a su alrededor. Aquellos expertos inicialmente ocultos salieron de su
escondite con el miedo en sus rostros.
—?Mi*rda! No puedo creer que familia Danaher haya movilizado a élite Dieciocho.
—Nadie más tiene una oportunidad ahora que familia Danaher ha sacado su carta de triunfo.
—?Genial! Tendremos un buen espectáculo para ver. Incluso familia Danaher ha viajado hasta aquí
para esto. Parece que aparición de hierba de los diez mil a?os es de dominio público desde hace
tiempo…
Los expertos que los rodeaban se enzarzaron en una discusión con el terror reflejado en sus rostros.
Jaime, por su parte, miró en cierta dirión y se encontró con un grupo que corría hacia ellos bajo
tenue luz de luna.
La mayoría llevaban cabeza rapada, que briba bajo los rayos de luna.
Jaime hizo un rápido recuento y encontró dieciocho cabezas calvas. Debían de ser élite Dieciocho
de los que haban.
La persona que iba en cabeza era José, de familia Danaher de Bahía Hélice.
José no impresionó mucho a Jaime, ya que sólo se vieron una vez durante apertura de Secta
Duval.
Como representantes del reino secreto, esas familias habían dado a conocer su existencia al mundo
des artes marciales hacía poco tiempo.
Su influencia no tardó en afianzarse en el mundo des artes marciales, prueba de su fuerza.
Al llegar con sus hombres, José recorrió con sus agudos ojos a multitud. Muchos percibieron su
mirada y desviaron de inmediato.
Por fin, mirada de José se detuvo en Jaime. Dio un respingo de sorpresa al verlo.
Era evidente que no esperaba que Jaime estuviera allí.
—Así que el renombrado maestro de Secta Duval también está aquí. Ha pasado mucho tiempo.
José se adntó y saludó a Jaime.
—Me hga, se?or Danaher —respondió Jaime con tono cortés—. Sólo soy un hombre humilde que
ha tenido un golpe de buena fortuna. Difícilmente soyparable a usted.
—Es usted demasiado amable, se?or Casas. —José le dedicó una leve sonrisa en respuesta antes de
dirigirse hacia Marcelo, cuyos ojos briron de miedo al ver acercarse a José.
—Me sorprende que familia Danaher también se haya enterado de esto, José, y que incluso hayas
venido hasta aquí para ello —dijo Marcelo, adntándose.
—Es sólo una hierba de unos diez mil a?os, apenas merece pena que viaje hasta aquí. Sólo he
decidido hacer una visita de paso —anunció José con altanería.
Marcelo se apresuró a hgar a José.
—Así es. He escuchado que familia Danaher posee una parc de tierra sin raíces donde crecen
todass hierbas raras imaginables. La hierba de los diez mil a?os está por debajo de ti.
Jaime consideró el intento de Joséo una fanfarronada. A los jóvenes de hoy en día les encanta
presumir cuando sólo tienen un poco de poder.
—?A los jóvenes de hoy en día les encanta presumir, Jaime? —Forero se rio entre dientes—. Me
alegro de que no seaso ellos. Si te pusieras a tocar trompeta así todos los días, hace tiempo
que me habríargado.
—Todo el mundo tiene libertad de expresión. No podemos impedírselo si disfruta tocando una
trompeta —replicó Jaime con una leve sonrisa.
—En eso se equivoca, se?or Casas. José no está tocando su propia trompeta…
De repente, sonó una voz detrás de Jaime, que se giró y encontró a dimir acercándose con una
docena de hombres a su paso.
—?Qué haces aquí, dimir? —preguntó Jaime con asombro.
No esperaba que aparición de hierba de los diez mil a?os atrajera atención de tantas sectas y
familias prestigiosas.
Es más, ?estos son los representantes del reino secreto en el reino mundano!