17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1904

Cap铆tulo 1904

    Capítulo 1904


    Jaime rtó a in su experiencia en zona oeste de Ciudad del Norte.


    También le reveló cómo Hugo preparó de antemano una matriz arcana en zona donde


    surgiría hierba de los diez mil a?os.


    A in le invadió una profunda sensación de temor que se asentóo plomo en boca de


    su estómago, pero ese sentimiento fue rápidamente sustituido por una rabia hirviente que le


    recorriós venas.


    —?Cómo se atreve? Sabía exactamente dónde se materializaría preciada hierba, pero me


    ocultó esta información y sólo me dio una ubicación general. En lugar de eso, ?fue allí a colocar


    una matriz arcana por adntado! Parece que él también quiere apropiarse de hierba. No


    puedo creer que confiara tanto en élo para darle tantos recursos.


    Las mejis de in enrojecieron de furia mientras le decía a Kenzo:


    Text content ? N?velDrama.Org.


    —Kenzo, ve a ciudad y caza a Hugo. Cuando lo encuentres, tráemelo. Recuerda, ?lleva tantos


    éliteso sea posible, ya que este hombre es demasiado fuerte!


    —Papá, no te preocupes. Ese anciano me ha caído mal desde el principio —Kenzo estuvo de


    acuerdo.


    A continuación, se marchó con dos grandes marqueses de artes marciales a cuestas.


    Ciudad del Norte estaba bajo el dominio de familia Zepeda, así que no les resultó difícil cazar


    a alguien.


    Cuando Kenzo se marchó, in se volvió hacia Jaime.


    —Se?or Casas, ?hasta qué punto confía en obtener hierba con ayuda de familia Zepeda?


    Jaime lo meditó antes de contestar:


    —Me temo que no puedo responder a eso con certeza. La verdad es que hay demasiadas sectas y


    familias prestigiosas en esta zona, y cada una de es tiene sus propios grandes marqueses de artes


    marciales. Me resulta imposible dar una respuesta precisa.


    Inseguro del alcance des capacidades de sus oponentes y, por tanto, de probabilidad de éxito,


    Jaime expresó su n para victoria:


    —Creo que tengo una estrategia que podría darnos ventaja. Si funciona, podríamos acabar con


    hierba en nuestro poder.


    in apremió:


    —?De qué se trata, se?or Casas?


    —Podemos inducir a error as sectas y as familias prestigiosas, llevánds así al destino


    equivocado. De ese modo, ?aumentaremos nuestras posibilidades de conseguir hierba! —fue


    respuesta de Jaime.


    —?Cómo lo haremos?


    —Tengo un n del que no estoy del todo seguro que funcione, pero vale pena intentarlo. Podemos


    encontrar una hierba milenaria y coloca en otro lugar antes de crear una anomalía. Esto hará que


    los demás asuman por error de que ese es el lugar donde aparecerá hierba de diez mil a?os.


    Correrían hacia allí e incluso se pelearían por e. En cuanto a nosotros, podríamos situarnos en el


    lugar real donde aparecerá hierba y esperar a que aparezca. Una vez que tengamos en nuestras


    manos, será muy difícil que alguien nos arrebate —sugirió Jaime.


    —Se?or Casas, tengo un ginseng de tres mil a?os que podría sustituir a hierba de diez mil a?os.


    Pero, ?cómo creamos una anomalía?


    —Eso es fácil. Déjamelo a mí. Con unos cuantos encantos, haré temr al mundo —le dijo Forero con


    despreocupación.


    Con hierba sustituta ys habilidades de Forero para fingir anomalía, Jaime y el resto del grupo


    sólo tuvieron que esperar con paciencia los resultados.


    in hizo que sus hombres subieran el ginseng a monta?a y lo enterraron en dirión


    opuesta a hierba de diez mil a?os.


    —Se?or Zepeda, siento que haya tenido que sacrificar un ginseng de tres mil a?os, pero


    después de esto, crearé una píldora Triespíritu para ayudarle en su cultivo —dijo Jaime.


    No iba a permitir que familia Zepeda sacrificara un ginseng de tres mil a?os por nada.


    in estaba eufórico.


    —Muchas gracias, se?or Casas. He escuchado que usted es alquimista y también el Se?or de


    Secta del Dios de Medicina.


    Jaime sonrió.


    —De nada, se?or Zepeda. Al fin y al cabo, somos aliados, y es mi deber ayudarles en todo lo


    que pueda. Demos una vuelta para averiguar cuántas sectas y familias prestigiosas hay aquí.


    Como dice el viejo refrán: ?Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo?.


    —De acuerdo. ?Espero sinceramente que consiga con éxito hierba de los diez mil a?os! —


    dijo in asintiendo con cabeza.


    Jaime y Forero abandonaron entonces residencia de los Zepeda para pasear pors calles de


    Ciudad del Norte.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)