Capítulo 1903
Jaime no podía creers pbras de in.
—?Por qué su familia está tan dispuesta a ayudarme a conseguir hierba de los diez mil a?os
sin pedir nada a cambio? ?De verdad son tan generosos haciendo esto por bondad de su
corazón? —Jaime miró incrédulo a in.
—Se?or Casas, me gustaría conocerlo de cerca. Mi intención es ganarme su favor para que, en
el caso de que nuestra familia necesitara ayuda alguna vez, sea más probable que usted acuda
en nuestra ayuda —reveló in.
—?Eso es todo? —Jaime se sorprendió.
—Sí, eso es todo —afirmó in con un serio movimiento de cabeza.
Como in no parecía estar bromeando, Jaime preguntó:
—Se?or Zepeda, ?qué fuerza tiene familia Zepeda?
No tenía ni idea de lo influyente que era familia Zepeda. Si in era el único Gran Marqués de
Artes Marciales de su familia, que le ofrecieran o no ayuda no supondría mucha diferencia.
—Hay siete Grandes Marqueses de Artes Marciales en familia, incluyéndome a mí, alrededor
de una docena de Marqueses de Artes Marciales, y una reliquia sagrada de artes marciales —le
dijo in con sinceridad.
Al escuchar eso, Jaime y Forero se quedaron estupefactos.
No tenían ni idea de que familia Zepeda fuera tan capaz a pesar de estar en Ciudad del Norte, que
era una peque?a ciudad fronteriza.
—Se?or Zepeda, usted es bastante capazo para establecer una secta en Ciudad de Jade. ?Por
qué eligió quedarse en Ciudad del Norte? —preguntó Jaime.
in se apresuró a explicar:
—Puede que haya muchos recursos en Ciudad de Jade, pero también está poda por numerosas
sectas y familias prestigiosas. Por lo tanto, no obtendremos mucho si nos dirigimos allí. Además,
mayoría de los recursos están gestionados por Alianza de Guerreros, lo que impide aún más el
desarrollo des sectas ys familias prestigiosas, asío su eso a los recursos disponibles.
Ciudad del Norte suele pasar desapercibida debido a su inmensidad y escasa poción. Por ello,
nuestra familia puede disfrutar de abundantes recursos sin temor apetencia. Sin aparición de
la hierba de diez mil a?os, no habríamos visto una afluencia de élites a nuestra ciudad. Aunque los
invitáramos, no se molestarían en hacer el viaje hasta aquí.
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Jaime lo pensó y se dio cuenta de que tenía razón. Las sectas ys familias prestigiosas de Ciudad de
Jade estaban centradas en conspirar unas contra otras. Además, Alianza de Guerreros ejercía un
férreo control sobre los recursos, lo que creaba un ambiente que dificultaba cualquier tipo de
desarrollo.
—Se?or Zepeda, me doy cuenta de que está siendo sincero yunicativo conmigo, así que estoy
más que encantado de aceptar su oferta. Mientras pueda ayudarme a conseguir hierba de los diez
mil a?os, Secta Duval está dispuesta a ser su aliada. ?Si algo le ocurriera a usted o a su familia,
estaremos allí para ofrecerles toda ayuda que podamos! —prometió Jaime a in mientras le
palmeaba el pecho con confianza.
in sonrió emocionado y respondió:
—?Bien! Ya que ha dado su pbra, familia Zepeda hará todo lo posible por ayudarle a recuperar
hierba de los diez mil a?os.
De repente, a Jaime se le ocurrió una idea y preguntó:
—Por cierto, se?or Zepeda, ?cómo se enteró de manifestación de hierba de los diez mil a?os?
Había obtenido información del mapa de Secta Demoniaca, así que le intrigaba saber cómo in
había conseguido eder a misma información.
—Le seré sincero, se?or Casas. Fue el maestro Galván quien lo dedujo atisbando en Ley Celestial
—reveló in.
—?El maestro Galván? ?Está hando de Hugo Galván? —Jaime se sorprendió.
—Sí, es él. ?Conoce al maestro Galván, se?or Casas? —in sintió curiosidad.
?Me pregunto cómo llegaron a conocerse?.
Jaime soltó una leve risita y se volvió hacia Forero.
Forero resopló con frialdad.
—No es un maestro. Metiéndose en Ley Celestial, ?eh? ?Menuda sarta de tonterías!
Aparecerán anomalías en tierra al manifestarse hierba de los diez mil a?os, así que
cualquiera lo sabría si fuera un poco capaz.
in miró a Forero antes de preguntar:
—Se?or Casas, este es…
—Este es el se?or Forero, un experto en encantos. Nadie puede superar su habilidad para
buscar tumbas. —Jaime se deshizo en elogios hacia Forero.
Al escuchar eso, in saludó con cortesía a Forero al instante:
—Se?or Forero, es un cer conocerlo. Por favor, acepte mis disculpas por haber sido
irrespetuoso.
Forero hizo un gesto seco con cabeza a modo de saludo.
Con severidad, Jaime dijo:
—Se?or Zepeda, fue enga?ado por Hugo.
in estaba desconcertado.
—?Cómo es eso, se?or Casas?