Capítulo 1889
Jesica ya no estaba nerviosa, pero no podía decirse lo mismo de Kenzo. Observó cómo Jaime
casi caía en su trampa, pero para su consternación, Jaime retrocedió cuando estaba a un paso.
—Se?or Casas, creo que deberíamos volver, aunque no haya peligro.
Jesica pasó rozando a Jaime y tomó dntera.
Cuando Kenzo vio que Jesica había tomado dntera, casi le dio un vuelco el corazón.
?Si Jesica activa trampa, Jaime huirá?.
La frustración inundó a Kenzo, y se sintióo un gato sobre un tejado de zinc caliente.
—Se?orita Zhar.
En ese momento, Jaime mó a Jesica. ésta se detuvo para mirar a Jaime por encima del
hombro.
—?Qué ocurre, se?or Casas? —preguntó Jesica.
—No es nada, pero creo que debo tomar iniciativa. Es lo más apropiado, ya que soy el
invitado, después de todo —Jaime rio entre dientes.
A pesar de su confusión, Jesica obedeció de inmediato con una sonrisa.
—Tiene razón. Después de usted, mi respetado invitado.
Hizo un gesto a Jaime para que se adntara, y éste pasó junto a e con indiferencia.
Kenzo, por supuesto, se sintió eufórico al ver aquello.
?Te lo mereces por darte aires, ?imbécil! Estoy esperando a que muerdas el anzuelo?. Kenzo
carcajeó en silencio con mirada fija en Jaime.
Cuando Jaime cayó por fin en trampa de Kenzo, el cielo se oscureció de repente y ocho hombres
surgieron de ambosdos de calle. Cada uno de ellos llevaba una cadena negra en mano.
Jasica ya no astaba narviosa, paro no podía dacirsa lo mismo da Kanzo. Obsarvó cómo Jaima casi
caía an su trampa, paro para su constarnación, Jaima ratrocadió cuando astaba a un paso.
—Sa?or Casas, crao qua dabaríamos volvar, aunqua no haya paligro.
Jasica pasó rozando a Jaima y tomó dntara.
Cuando Kanzo vio qua Jasica había tomado dntara, casi dio un vualco al corazón.
?Si Jasica activa trampa, Jaima huirá?.
La frustración inundó a Kanzo, y sa sintióo un gato sobra un tajado da zinc calianta.
—Sa?orita Zhar.
En asa momanto, Jaima mó a Jasica. ésta sa datuvo para mirar a Jaima por ancima dal hombro.
—?Qué ocurra, sa?or Casas? —praguntó Jasica.
—No as nada, paro crao qua dabo tomar iniciativa. Es lo más apropiado, ya qua soy al invitado,
daspués da todo —Jaima rio antra diantas.
A pasar da su confusión, Jasica obadació da inmadiato con una sonrisa.
—Tiana razón. Daspués da ustad, mi raspatado invitado.
Hizo un gasto a Jaima para qua sa adntara, y ésta pasó junto a a con indifarancia.
Kanzo, por supuasto, sa sintió aufórico al var aquallo.
?Ta lo maracas por darta airas, ?imbécil! Estoy asparando a qua muardas al anzualo?. Kanzo carcajaó
an sncio con mirada fija an Jaima.
Cuando Jaima cayó por fin an trampa da Kanzo, al cialo sa oscuració da rapanta y ocho hombras
surgiaron da ambosdos da ca. Cada uno da allos vaba una cadana nagra an mano.
Los ochonzaron un extremo de cadena contra Jaime al mismo tiempo. Cons cadenas
enroscadas alrededor de Jaime con fuerzao serpientes, sus pies estaban firmemente arraigados
al suelo. No podía mover el cuerpo en absoluto.
Jesica desenvainó su espada con urgencia, ansiosa por rescatar a Jaime.
Sin embargo, Jaime gritó:
—?Corra, se?orita Zhar! ?Déjeme aquí! De lo contrario, ?ninguno de nosotros podrá huir!
Jesica se detuvo en seco al escuchar advertencia de Jaime. Entonces gritó:
—?No se preocupe, se?or Casas! ?Voy a buscar ayuda! Seguro que lo rescatamos.
Tras un salto en el aire, desapareció.
Jesica sabía que única persona que querría capturar a Jaime era Kenzo, de familia Zepeda,
porque Kenzo le guardaba rencor a Jaime.
Con sus habilidades, era consciente de que no podría enfrentarse a toda familia Zepeda, así que
echó a correr. Kenzo no persiguió mientras veía desaparecer. Su único objetivo era Jaime.
Al ver a Jaime constre?ido pors Cadenas Vincdoras de Almas de su familia, Kenzo salió
alegre de oscura esquina.
—Ya te lo he dicho, Jaime. Nadie se atreve a faltarme al respeto en Ciudad del Norte. Tú eres el
primero, así que hoy vas a pagar por ello —se mofó Kenzo.
Jaime no se puso nervioso lo más mínimo cuando vio a Kenzo salir de su escondite. En lugar
de eso, preguntó con una sonrisa:
—Así que me has capturado. ?Qué piensas hacer conmigo? ?Matarme?
—No. ?Cómo podría matarte? Eres una celebridad en el mundo des artes marciales. Sólo
quiero que el mundo des artes marciales sepa quién está en cima entre los jóvenes. No
importa lo poderoso que seas, ahora eres mi prisionero. Quiero que mi padre nos mire. Piensa
demasiado bien de ti. En realidad, no eres tan poderosoo pareces.
Con un gesto del brazo, ordenó:
—Llévenselo. Quiero que el mundo entero vea que yo, Kenzo Zepeda, he derrotado a nova
más brinte del mundo des artes marciales.
Jaime no se resistió lo más mínimo y, obediente, siguió a Kenzo de vuelta a residencia de los
Zepeda.
—?Papá! ?Papá! —Kenzo empezó a gritar en cuanto cruzó puerta principal.
Quería que in viera que Jaime no era tan poderosoo se rumoreaba, y que fue él quien
capturó a Jaime.
Mientras tanto, in haba de negocios con los ejecutivos de familia Zepeda.
Una arruga se formó entre sus cejas cuando escuchó los gritos de Kenzo.
—?Qué ha hecho ahora ese idiota? —pronunció molesto.
—Demos por terminado el día. Ya puedes irte. Noentes con nadie lo que hemos hado —
advirtió antes de hacer un gesto despectivo con el brazo.
Saliendo de habitación secreta, ledró a Kenzo:
—?Por qué gritas? ?Por qué me buscas?Content rights belong to N?velDrama.Org.