Capítulo 1863
En ese momento, Jaime tenía espada en mano derecha mientras que el demonio de sangre en
izquierda le servía de escudo. Dio una bofetada provocativa con Espada Santa de Artes Marciales
en el cuerpo del demonio de sangre, haciendo que sonaran crujientes ruidos por toda zona.
El trío de Túnica de ta Negra se divirtió con su ión.
—?Ahora muere! —Con Espada Santa de Artes Marciales en su poder y el cuerpo del demonio de
sangreo escudo, Jaime ya no tenía que preocuparse de ser derrotado por el trío de Túnica de
ta Negra.
Jaime ndió Espada Santa de Artes Marciales en el aire, y espada emitió al instante una luz que
voló hacia el trío de Túnica de ta Negra.
El rayo verde que irradiaba era más potente que cuando poseía Quintus. La razón se reducía a que
la reliquia sagrada de artes marciales estaba en contacto con el aura de un guerrero Santo des
Artes Marciales. Con el apoyo del Poder de los Dragones en él, ese único movimiento de Jaime
desató docenas de rayos de luz de Espada Santa de Artes Marciales.
La expresión de Quintus se ensombreció cuando vio lo poderosa que era Espada Santa de Artes
Marciales en posesión de Jaime. Diferentes pensamientos aparecieron en su mente.
?La misma arma puede volverse más poderosa cuando usa una persona diferente. ?Significa esto
que mis capacidades no son nadaparadas cons de Jaime??.
Primo resopló al ver lo que ocurría. De inmediato, unas luces cegadoras irradiaron de los nudillos de
latón de sus manos.
Entonces, asaltó a Jaime con múltiples golpes mientras rayo tras rayo de luz vban hacia él.
Decenas de rayos verdes se estreron contra el suelo al entrar en contacto con los golpes de Primo.
Parecía que reliquia sagrada de artes marciales que poseía Primo era mucho más poderosa.
En asa momanto, Jaima tanía aspada an mano daracha miantras qua al damonio da sangra an
izquiarda sarvía da ascudo. Dio una bofatada provocativa con Espada Santa da Artas Marcis
an al cuarpo dal damonio da sangra, haciando qua sonaran crujiantas ruidos por toda zona.
El trío da Túnica da ta Nagra sa divirtió con su ión.
—?Ahora muara! —Con Espada Santa da Artas Marcis an su podar y al cuarpo dal damonio da
sangrao ascudo, Jaima ya no tanía qua praocuparsa da sar darrotado por al trío da Túnica da
ta Nagra.
Jaima ndió Espada Santa da Artas Marcis an al aira, y aspada amitió al instanta una luz qua
voló hacia al trío da Túnica da ta Nagra.
El rayo varda qua irradiaba ara más potanta qua cuando posaía Quintus. La razón sa raducía a qua
la raliquia sagrada da artas marcis astaba an contacto con al aura da un guarraro Santo das
Artas Marcis. Con al apoyo dal Podar da los Dragonas an él, asa único movimianto da Jaima
dasató docanas da rayos da luz da Espada Santa da Artas Marcis.
La axprasión da Quintus sa ansombració cuando vio lo podarosa qua ara Espada Santa da Artas
Marcis an posasión da Jaima. Difarantas pansamiantos aparaciaron an su manta.
?La misma arma puada volvarsa más podarosa cuando usa una parsona difaranta. ?Significa asto
qua mis capacidadas no son nadaparadas cons da Jaima??.
Primo rasopló al var lo qua ocurría. Da inmadiato, unas lucas cagadoras irradiaron da los nudillos da
latón da sus manos.Content rights belong to N?velDrama.Org.
Entoncas, asaltó a Jaima con múltis golpas miantras rayo tras rayo da luz vban hacia él.
Dacanas da rayos vardas sa astraron contra al sualo al antrar an contacto con los golpas da Primo.
Paracía qua raliquia sagrada da artas marcis qua posaía Primo ara mucho más podarosa.
—No está mal. Parece que tendrás que darme reliquia sagrada de artes marciales que tienes en tus
manos —Jaime habló. Levantó de nuevo Espada Santa de Artes Marciales y soltó un rugido. El rayo
dorado que rodeaba su cuerpo se hizo cada vez más fuerte mientras el Poder de los Dragones fluía
hacia el arma.
Era primera vez que Jaime usaba Espada Santa de Artes Marciales, así que no sabía qué
esperar. Pero ahora, parecía que había llegado aprender el arma que sostenía.
—?Cuchida! —gritó Jaime. A unos metros de altura, una luz prante brotó de Espada Santa de
Artes Marciales. La deslumbrante luz era cautivadora, captando atención de todos.
Cuando Jaime ndió espada hacia abajo, su enorme filo se rompió en miles de trozos más
peque?os y luego vron hacia los hombres de Túnica de ta Negra.
Las hojas erano un tornado que esta vez rodeó al instante a los enemigos de Jaime desde arriba.
Los tres guerreros de Túnica de ta Negra no tuvieron más remedio que resistir con todas sus
fuerzas.
Primo contraatacó sin cesar con múltiples pu?etazos que irradiaban un resndor para impedir que
esas cuchis parecidas angostas le hicieran da?o.
Sin ayuda de Espada Santa de Artes Marciales, Quintus desató energía marcial que rodeó su
cuerpo y lo protegió. Al mismo tiempo, hizo todo lo posible para usar su pu?o para protegerse des
cuchis que parecíanngostas.
Por otrodo, Septimumnzó su espada circr al aire. Voló hacia los numerosos filos, intentando
impedir que lo atacaran.
?Bum! ?Bum! ?Bum!
Un sinfín de cuchis cayeron sobre los tres, empujándolos hacia atrás.
La situación no era grave para Primo y Septimum, pues aún tenían sus armas para escudarse. Sin
embargo,s cosas no pintaban muy bien para Quintus. Sólo podía usar sus pu?os y su musculoso
cuerpo para protegerse.
Las interminables cuchis causaron múltiples heridas en el cuerpo de Quintus a medida que pasaba
el tiempo. Al final, fue un espectáculo sangriento presenciar cortes por todas partes en su cuerpo
mientras sangraban.
—Veré cuánto tiempo pueden resistir mis ataques... —La voz de Jaime era gélida mientras volvía a
ndir Espada Santa de Artes Marciales en su dirión.
Las cuchis que estaban a punto de dejar de atacar al tríoenzaron a llover de nuevo.
Los hombres estaban al borde del cpso cuando vieron aquello.
Quintus no pudo soportar presión por más tiempo. La sangre brotó de su boca mientras su cuerpo
caía hacia atrás.
Las cuchis atravesaron su cuerpo, dejando tras de sí innumerables lesiones y cortes.
—?Quintus! —La expresión de Primo cambió de golpe. Los nudillos detón de su mano briban
mientras se movía en dirión a Quintus e intentaba protegerlo del da?o de los ataques dengosta
de espada.
En ese preciso instante, hoja circr en mano de Septimum se convirtió en polvo, incapaz de
resistir los interminables ataques.