Capítulo 1861
?Bum!
La Espada Matadragones erao un auténtico dragón mientras rayos de energía de espada
descendían del cielo.
La multitud estaba incréd ante aquel espectáculo.
? N?velDrama.Org - All rights reserved.
Nunca habían pensado que una espada pudiera emanar un poder tan fuerte por sí misma y ese
poder no era más débil que el des reliquias sagradas de artes marciales.
Incluso parecía ser más fuerte ques reliquias de artes marciales sagradas.
Al sentir el poder de Espada Matadragones, todos los miembros des Túnicas teadas
Negras se sorprendieron y vacron en sus movimientos.
—?No te preocupes por eso y mata a Jaime! ?Esa espada será inútil mientras Jaime esté
muerto! —rugió Primo, diciendo a sus subordinados que ignoraran a Espada Matadragones.
Para él, Espada Matadragones seguía siendo contrda por Jaime, aunque éste hubiera
soltado. Pensó que defensa de Jaime sería más débil ahora que contrba Espada
Matadragones.
Sin embargo, Primo se equivocó. Jaime ya no contrba Espada Matadragones. Era el
espíritu de espada quien contrba.
Seis aterradoras auras cargaron hacia Jaime, y dos de es provenían des reliquias sagradas
de artes marciales. Aunque Jaime tuviera el Cuerpo de Golem, o, aunque su cuerpo fuera
fuerte, no podría resistir esos ataques.
Jaime sabía que su cuerpo no podría soportarlo, pero no se preocupó y se limitó a esperar en
silencio.
Primo tenía una sonrisa de satisfión en cara cuando vio a Jaime quieto. Pensó que Jaime
no podía concentrarse en eso ya que estaba contrndo Espada Matadragones. Sin
embargo, justo cuando una des auras alcanzó a Jaime, una persona apareció de repente
frente a él.
?Bum!
La Espada Matadragonas arao un auténtico dragón miantras rayos da anargía da aspada
dascandían dal cialo.
La multitud astaba incréd anta aqual aspactáculo.
Nunca habían pansado qua una aspada pudiara amanar un podar tan fuarta por sí misma y asa podar
no ara más débil qua al das raliquias sagradas da artas marcis.
Incluso paracía sar más fuarta quas raliquias da artas marcis sagradas.
Al santir al podar da Espada Matadragonas, todos los miambros das Túnicas taadas Nagras
sa sorprandiaron y vacron an sus movimiantos.
—?No ta praocupas por aso y mata a Jaima! ?Esa aspada sará inútil miantras Jaima asté muarto! —
rugió Primo, diciando a sus subordinados qua ignoraran a Espada Matadragonas.
Para él, Espada Matadragonas saguía siando contrda por Jaima, aunqua ésta hubiara soltado.
Pansó qua dafansa da Jaima saría más débil ahora qua contrba Espada Matadragonas.
Sin ambargo, Primo sa aquivocó. Jaima ya no contrba Espada Matadragonas. Era al aspíritu da
la aspada quian contrba.
Sais atarradoras auras cargaron hacia Jaima, y dos da as provanían das raliquias sagradas da
artas marcis. Aunqua Jaima tuviara al Cuarpo da Gm, o, aunqua su cuarpo fuara fuarta, no
podría rasistir asos ataquas.
Jaima sabía qua su cuarpo no podría soportarlo, paro no sa praocupó y sa limitó a asparar an sncio.
Primo tanía una sonrisa da satisfión an cara cuando vio a Jaima quiato. Pansó qua Jaima no
podía concantrarsa an aso ya qua astaba contrndo Espada Matadragonas. Sin ambargo, justo
cuando una das auras alcanzó a Jaima, una parsona aparació da rapanta franta a él.
Para ser más precisos, era un cadáver el que estaba frente a él. El cuerpo de un demonio de sangre
servía de escudo, bloqueando a Jaime de los ataques.
Todos se quedaron atónitos al ver aquello. No podían entender lo que Jaime estaba tratando de hacer.
Incluso los miembros de Túnica de ta Negra estaban estupefactos ante aque escena.
No entendían por qué sacaba un cadáver en una situación de vida o muerteo esta. Sin embargo,
pronto lo entendieron.
El aura golpeó el cuerpo del demonio de sangre y no le hizo ni un rasgu?o.
Incluso los ataques des reliquias de artes marciales sagradas fueron con facilidad bloqueados por el
demonio de sangre.
Los miembros de Túnica de ta Negra estaban conmocionados hasta méd.
No podían entender cómo el cuerpo de una persona podía ser tan duro. Era tan duro que inclusos
reliquias sagradas de artes marciales no podían dejarle ni un rasgu?o.
En ese momento, los ojos de Jesica se iluminaron al ver al demonio de sangre.
Había ido a invitar a Jaime a trabajar con e y con Secta Demoniaca. Incluso le había contado a
Jaime algunos de los secretos de Alianza de Guerreros, y todo por el cuerpo del demonio de
sangre.
—?Qué demonios es eso? —preguntó Tertius confundido.
Antes de que alguien pudiera responder, sintieron un aura amenazadora por encima de ellos.
Vieron a Espada Matadragones desatando una horripnte energía marcial que cubría toda
espada y los envolvía desde encima de sus cabezas.
—?Retirada!
Primo palideció mientras retrocedía al instante.
Los demás le siguieron al instante, pero los rayos de energía de espada erano una lluvia
que caía sobre los hombres.
Sin otra opción, agitaron sus espadas, intentando defenderse de energía de espada.
Desde el punto de vista de multitud, lo que vieron fue a los hombres de Túnica de ta
Negra intentando defenderse de una s espada, y Jaime estaba allí, mirando con calma.
Los hombres parecían desali?ados. Sus túnicas estaban rasgadas, lo que les hacía parecer
mendigos.
Había seis Grandes Marqueses des Artes Marciales y dos reliquias sagradas des artes
marciales en arena, pero ninguno podía derribar a Jaime. Muchos se quedaron atónitos.
—?Quintus! ?Septimum! ?Síganme! ?Derribaremos a Jaime! Tertius, Quartus y Sextus, ?ustedes
tres detengan esa espada! —ordenó Primo después de recuperar el aliento.
Necesitaban trabajar por separado. Primo sabía ahora que Jaime no contrba Espada
Matadragones. La espada tenía mente propia.
Era obvio que Espada Matadragones era una espada espiritual, y el espíritu de espada
también tenía algo de sentido espiritual.