Capítulo 1817
Jaime y su grupo estaban a punto de partir, así ques cosas se iban a poner incómodas si Joel
decidía pa?ar a Daniel.
Sin embargo, si los dos descendían solos monta?a, correrían un gran peligro si se topaban con una
trampa o una matriz arcana.
Sin embargo, a Daniel también le preocupaba que Jaime y suspa?eros no edieran a
pa?arlos.
Justo cuando Daniel estaba pensando en pedirle a Jaime que los pa?ara, pudo sentir un gran
número de auras que se dirigían hacia ellos.
Un instante después, más de una docena de hombres de negro rodearon a Jaime ypa?ía.
Frente a ellos, Jaime frunció el ce?o.
—Gilberto, ?no te resultan extra?amente familiares estas auras? —preguntó Jaime.
Gilberto asintió con cabeza.
—Sí, me resultan familiares. Las auras son simres as des personas que atentaron contra
princesa Ana.
—Espera. ?Podrían ser los que ya han ocupados ruinas?
Jaime se quedó de piedra.
??De dónde salieron? ?Cómo aparecieron de nada? Debían de estar aquí desde hacía mucho
tiempo, de lo contrario, no habrían sido capaces de abrir una brecha en todas aques trampas y
matrices arcanas con facilidad?.
Joel, por su parte, parecía bastante emocionado ante repentina aparición de estos misteriosos
hombres.
De repente, Joel levantó su campani de bronce y gritó con fuerza:
This content ? 2024 N?velDrama.Org.
—?Escúchenme, discípulos de Secta mígera!
??Resulta que estos hombres son todos discípulos de Secta mígera!?.
Joel los reconoció en cuanto aparecieron.
Cuando los hombres de negro vieron a Joel tocando campana de bronce, un atisbo de pánico
apareció en sus ojos, pero pronto se calmaron.
Daniel frunció el ce?o al notar que los hombres no se inmutaban antes órdenes de Joel.
Pronto cayó en cuenta y susurró:
—Creo que estos hombres están rcionados con familia real. Seguramente son subordinados del
se?or Alex.
Las pbras de Daniel hicieron que el regocijo en el rostro de Joel fuera sustituido por pura rabia
desenfrenada.
—?Traidores! Voy a matarlos a todos.
Con un grito, el aura de Joel empezó a dispararse salvajemente.
Hizo sonar con fuerza campana de bronce y envió ondas sonoras que ondron por los
alrededores.
Los hombres de negro formaron al instante un círculo y fusionaron sus auras para formar un escudo y
repeler el ataque de Joel.
Cuando Daniel vio esto, de inmediato saltó al aire con su arma.
—?Traidores! Acabaré con sus vidas.
Daniel ndió su arma,nzando múltiples destellos afdos en dirión a los hombres de negro.
Joel y Daniel no tardaron en enzarzarse en una acalorada bata con los hombres de negro.
Jaime y su grupo se habían convertido así en espectadores.
—?Qué hacemos, se?or Casas? —preguntó Gilberto.
—Vámonos. No debemos interferir en los asuntos internos de secta.
Jaime hizo un gesto despectivo con mano e intentó marcharse.
Después de todo, nada de eso le importaba.
Lo único que quería hacer en ese momento era encontrars ruinas antiguas lo más rápido posible sin
perder más tiempo.
—Jaime, dada rapidez con que aparecieron esos hombres de negro, puede que estuvieran al
acecho ens ruinas. ?Por qué no capturamos a uno y lo interrogamos? —preguntó Forero.
Jaime sonrió.
—Es una idea brinte. Como esperaba de usted, se?or Forero. Entonces capturaremos a uno de
ellos para interrogarlo.
Mientras tanto, Joel y Daniel seguían enzarzados en una bata con los hombres de negro.
Aunque aún no habían sido derrotados, ambos estaban en desventaja y habían sufrido múltiples
heridas por todo elbate.
—Gilberto, captura a uno de ellos —ordenó Jaime.
Gilberto asintió. En un instante, desapareció y se unió a bata.
Un hombre de negro vio a Gilberto y lo atacó con su cimitarra.
Gilberto esquivó el ataque y contraatacó con mano, derribando cimitarra del hombre. La cimitarra
voló por los aires y atravesó el pecho de otro hombre.