Capítulo 1803
Jaime aprovechó oportunidad para ordenar que todos regresaran al hotel.
Tras enterarse de que Jaime era un Gran Marqués des Artes Marciales, Ana y Andrés se unieron a
ellos con intención de no separarse nunca de Jaime.
De ahí que a Jaime le preocupara que Ana entrara en conflicto cons otras chicas.
Habiendo subestimado sus habilidades sociales, pronto se sorprendió al ver que Ana encajaba
perfectamente en el grupoo si todas es fueran viejas amigas.
Además, se sintieron indignadas por Ana al enterarse de su situación. Todas querían encontrar al Rey
des Hierbas y darle una lión a Homero en su nombre.
Al día siguiente, Dago llegó al hotel a primera hora de ma?ana para ver a Jaime. Debía guiar a
Jaime en su búsqueda des antiguas ruinas.
Al principio, Jaime no quería ques chicas lo pa?aran. Sin embargo, no tuvo más remedio, ya
que no estarían contentas si Ana ?que buscaba al Rey des Hierbas? iba s con él.
—?Dónde está el se?or Forero?
Cuando todos se reunieron, Jaime no pudo ver a Forero por ninguna parte.
—No ha salido de su habitación desde que llegó. Dios sabe lo que estará haciendo dentro —contestó
Colín.
Jaime no necesitaba adivinar qué tramaba Forero, pero dada su pericia en navegación pors
tumbas, no podían prescindir de su presencia.
Text ? by N0ve/lDrama.Org.
Así pues, Jaime se dirigió a su habitación y mó con fuerza a puerta.
La puerta se abrió, dejando ver al forero bostezando. Sus ojos tenían una mirada lánguida y estaban
cargados de pesadas bolsas.
En su cama había dos chicas rubias tumbadas.
—Se?or Forero, nos vamos a buscars ruinas antiguas —le informó Jaime.
—Um... ?Tan pronto?
A Forero le tomó por sorpresa.
—Si no me doy prisa, de seguro lo encontraría muerto en cama.
Jaime puso los ojos en nco ante Forero, que respondió con una risita.
—Estas chicas sanromanas son increíbles. Espérame mientras me visto.
Al poco tiempo, Forero salió tras arrerse. Por expresión de su cara, todo el mundo sabía lo que
se traía entre manos mientras estaba encerrado en su habitación.
—?Maldita sea, Jaime, eres increíble! ?Ya te has ligado a una sanromana en sólo dos días?
En cuanto Forero vio a Ana, no pudo evitar admirar a Jaime por su encanto.
—Ya está bien. Se está haciendo tarde. Démonos prisa.
Preocupado por si Forero empezaba a parlotear, Jaime instó rápidamente al grupo a ponerse en
marcha.
Con Dago a cabeza, subieron a un autobús en dirión al pie de monta?a nevada.
Cuando estaban a más de diez kilómetros, el autobús se detuvo. La carretera asfaltada había llegado
a su fin, por lo que tuvieron que caminar el resto del trayecto.
Después de empaquetar algunas provisiones y una tienda senci, Dago informó a Jaime:
—Se?or Casas, el tiempo aquí puede ser impredecible. Por eso necesitaremos llevar algo deida.
Quién sabe, puede que incluso tengamos que pasar noche aquí.
—?De acuerdo! —Jaime asintió.
Tras echar un vistazo as provisiones,s guardó todas en su Anillo de Almacenamiento con un
gesto de mano.
Era una habilidad que Dago envidiaba demasiado.
Con eso, el grupo caminó por el suelo nevado mientras continuaban su viaje por monta?a nevada.
Lo que empezóo una aventura se convirtió en un viaje turístico paras chicas.
Algunas empezaron a hacer el tonto e incluso a pelearse entre es con bs de nieve. En
consecuencia, suportamiento dejó sin ha a Jaime.
Dago, por su parte, se quedó atónito. Aunques chicas parecían débiles, todas es eran muchísimo
más poderosas que él.
A lorgo del viaje, Jaime se encontró con otros grupos que también se dirigían hacia monta?a.
Evidentemente, también buscabans ruinas antiguas, y todos sus miembros desprendían poderosas
auras.
Sin embargo, los demás grupos no prestaron atención al séquito de Jaime. Por lo ruidosas que se
comportabans chicas, todos supusieron que se trataba de un grupo de turistas.
A medida que se acercaban a monta?a nevada, el tiempo empeoró. Una espesa nie envolvió
poco a poco monta?a,o si escondiera del mundo.
Cuando Jaime emitió su sentido espiritual, se sorprendió al ver que no podía atravesar nie.
Evidentemente, nie no era un fenómeno natural.