Capítulo 1632
—?Qué hay que discutir? —preguntó Jaime.
—No lo sé. Sólo soy el mensajero —El miembro de Alianza de Guerreros negó con cabeza.
All content is property ? N?velDrama.Org.
Jaime frunció un poco el ce?o. Al acercar sus cejas, su sentido espiritual invadió mente del
mensajero de Alianza de Guerreros.
Con ayuda de su sentido espiritual, descubrió que el hombre no mentía. Convencido, Jaime retiró su
sentido espiritual y agitó mano, liberando al hombre.
—Mi Se?or, ?podría haber algo extra?o para que Saulo lo invitara de nada? —preguntó álvaro.
—Tiene que ser una trampa. Saulo siempre ha sido un bicho astuto. Siempre está intentando timar a
los demás. No crea nada de lo que dice —intervino Leviatán.
Jaime permaneció en silencio cons cejas muy fruncidas. Parecía sumido en sus pensamientos.
Tras un momento de reflexión, Jaime exhaló un suspiro.
—Iré a Alianza de Guerreros. Veré por mí mismo qué trucos se trae Saulo entre manos.
Jaime había decidido aceptar invitación. Al fin y al cabo, Josefina estaba en sus manos. El propio
Jaime era muy consciente de que Saulo era un hombre malicioso. Si Jaime rechazaba invitación,
podría ponerle mano encima a Josefina. Por eso, Jaime prefería evitar que ese escenario se hiciera
realidad.
—Jaime, debes de tener cuidado. Yo también he oído har de Saulo. Es un embustero... —Ramón
no pudo evitar advertir a Jaime.
—No se preocupe, se?or Duval. Ante el poder absoluto, ?ningún ardid prosperará!
Con una sonrisa, Jaimeenzó a encaminarse hacia Alianza de Guerreros.
Mientras tanto, Saulo se había preparado en cuanto recibió noticia de que Jaime se acercaba.
El cetro estaba colocado junto a su mano. Varias docenas de personas estaban colocadas en todos
los rincones de s, ?y todos eran marqueses de artes marciales!
Josefina desempe?aba un papel innegable ens inmensas habilidades que tenía Alianza de
Guerreros.
Aunque tenía el cetro en mano, Saulo seguía más que nervioso por el encuentro.
—No estés ansioso. Tienes una reliquia sagrada des artes marciales en mano. Jaime no puede
hacerte nada. Además, su novia es una rehén. Si se atreve a intentar matarte, ?utiliza a su noviao
cebo para amenazarlo! Sin embargo, Lord Tacio quiere un tratado de paz esta vez. ?Sería mejor si
pudieras atrapar a Jaime! Si es posible, ?prométele más recursos! —La voz del espíritu sonó en
mente de Saulo.
—?Haré lo que pueda! —Saulo asintió en respuesta.
Aun así, Saulo no tenía grandes esperanzas con respecto al tratado de paz con Jaime. Conocía
demasiado bien el carácter de Jaime. Sin embargo,o era una orden de los superiores, no podía
hacer otra cosa que acata.
Era casi de noche cuando figura de Jaime apareció por fin en entrada de Alianza de Guerreros.
Al ver a Jaime, los guardias de entrada se apartaron de inmediato, distanciándose lo más posible de
Jaime. Nadie se atrevía a interponerse en su camino.
Cuando se trataba de Jaime, los miembros de Alianza de Guerreros se sentíano ratones frente
a un gato.
Jaime se dirigió a s principal sin vacr. Al llegar, se fijó en Saulo, que lo estaba esperando.
En el momento en que Jaime atravesós puertas, su atención se centró en el cetro que Saulo llevaba
en mano.
Una enorme de aura emanaba del cetro.
Jaime entrecerró un poco los ojos.
?Parece que Saulo en verdad nea jugar?.
Mientras tanto, Saulo se había dado cuenta de que el cetro había mado atención de Jaime. Las
comisuras de susbios se levantaron un poco mientras se ponía en pie.
—?Jaime, estás aquí! Siéntate, por favor. ?Quieres un té?
A los pocos segundos de orden de Saulo, alguien le trajo a Jaime una taza de té.
Jaime tampoco se molestó ens formalidades y enseguida tomó asiento frente a Saulo.
—?Por qué has preguntado por mí? Escúpelo. Estoy muy ocupado.
La actitud de Jaime hizo que el temperamento de Saulo se encendiera en un instante. Sin embargo,
no se atrevió a perder los nervios. Con gran dificultad, Saulo fingió una sonrisa.
—Te he hecho venir para discutir posibilidad de un tratado de paz. Después de todo, es mejor que
seamos amigos a que nos hagamos enemigos. Dejemos atrás el desagradable pasado entre tú y
Alianza de Guerreros. Dejemos atrás el odio que nos tenemos.
Jaime miró a Saulo sin decir pbra. De repente, se inclinó hacia dnte, acortando distancia entre
Saulo y él, asustando a este último.