Capítulo 1611
Como Jaime le había cortado profundamente con pbras, Edgar estaba decidido a devolverle el
mordisco.
En efecto, Jaime se puso sombrío al instante al escuchar bu de Edgar.
De él brotó una fría intención asesina que convirtió toda arena de artes marciales en un gélido
infierno invernal y provocó escalofríos en todos los presentes.
—Has conseguido enojarme, Edgar... —dijo Jaime entre dientes apretados, con una voz tan grave y
gutural que hizo temr de miedo a todo el mundo.
Edgar también había empezado a arrepentirse de sus actos.
?Madre mía. ?Qué es esa aura aterradora que viene de Jaime? Quizá no debería haberlo provocado...
?Después de todo, gente enfadada puede mostrar más fuerza de lo normal!?.
Justo entonces, el espíritu en el cuerpo de Edgar habló.
—No bajes guardia. El aura de este tipo es aterradora…
Con eso, Edgar abandonó su arrogancia y aumentó su vigncia.
?No puedo creer que un Marqués de Artes Marciales de Alto Nivelo Jaime me haya hecho
ponerme en alerta máxima. Pero, ?qué otra cosa puedo hacer? Sus poderes son ridículos?.
Para entonces, un furioso Jaime había empezado a exudar un brinte resndor dorado mientras el
Poder de los Dragones se acumba en su pu?o derecho.
Al segundo siguiente, desató su ataque.
—?Pu?o de Luz Sagrado!
Pronto se escuchó el rugido de un dragón mientras el pu?etazo se transformaba en un dragón dorado
y cargaba contra Edgar.
Al verlo, éste agitó apresurado mano y formó un escudo de energía marcial ante él.
Pero el dragón dorado no tardó en atravesar barrera y vr hacia Edgar cons fauces abiertas.
A pesar de conmoción, Edgar materializó al instante un sello negro en el aire y lonzó de cabeza
contra el dragón.
Ahora que el sello había quedado impreso en el dragón, el tono dorado no tardó en desaparecer.
Segundos después, tanto el selloo el dragón se desvanecieron en el aire.
—Vaya, Jaime Casas sí que es fuerte. No es más que un marqués de artes marciales de alto nivel, ?y
aun así ha conseguido empatar elbate con un gran marqués de artes marciales! —exmó
alguien entre multitud.
Sin embargo, tan prontoo esas pbras salieron, el sello negro reapareció tan repentinamente
que tomó a Jaime por sorpresa.
Cuando se dio cuenta de gravedad de situación, el sello le había golpeado el pecho y le había
hecho salir despedido hacia atrás.
Una cosa era segura: ?el poder de un Gran Marqués des Artes Marciales era un espectáculo digno
de contemr!
—?Qué demonios? Y pensar que estaba tan emocionado porque elbate acabara en empate.
?Quién iba a pensar que Edgar aún tenía trucos bajo manga? —murmuró el mismo hombre entre
multitud.
Al ver cómo Jaime salía despedido por los aires con un solo golpe, Colín e Isabel no pudieron evitar
preocuparse.
Por suerte, Jaime no estaba malherido y ya había contraatacado con un poderoso golpe de palma.
Una palma dorada salió disparada en medio del rugiente viento y aterrizó de lleno en el cuerpo de
Edgar, haciéndolo vr tan lejoso a Jaime.
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Aunque ambos ataques no habían infligido heridas de consideración a ninguno de los dos, no cabía
duda de que elbate estaba empatado.
Para Edgar, sin embargo, aquel era el resultado más huminte posible. Después de todo, era
imposible que no hubiera derrotado a alguien que no era más que un Marqués de Artes Marciales de
Alto Nivel.
—?Jaime, abandonaré el mundo des artes marciales si no te mato hoy mismo! —Edgar echó humo,
su ira subiendoo una marea.
—Oh, no te preocupes. No dejarás el mundo des artes marciales. Dejarás este mundo... —Jaime
replicó antes de que su cuerpo se convirtiera en un rayo de luz dorada y empezara a acercarse a
Edgar.
Con su cuerpo de Golem y su insana fuerza física, Jaime sabía que elbate cuerpo a cuerpo sería
la forma perfecta de dar rienda suelta a su verdadero poder.
Al darse cuenta de intención de Jaime, Edgar emitió de inmediato rayos de luz negra que lo
envolvierono una armadura, imitando el efecto protector del Cuerpo de Golem.