Capítulo 1526
Edgar, a pesar de su creciente desafío, no se atrevió a protestar más.
Owned by N?velDrama.Org.
El golpe casual con palma de mano que le propinó Fernando le había recordado
ramente el abismo de poder que había entre ellos.
Nadie había previsto que el solitario Fernando fuera capaz de desplegar un poder tan tremendo.
—Se?or Gabaldón, ya que ha tomado su decisión…
Ni siquiera Sion pudo evitar acobardarse ante proeza que había exhibido Fernando.
—Déjese de tonterías. Si descubro que Alianza de Guerreros es responsable de da?ar a mi
hija, sufriráss consecuencias.
Con eso, Fernando se volvió hacia Lázaro.
—Lázaro, vámonos.
Sin demora, Lázaro partió con Fernando, junto a sus hombres.
Al ver cómo evacuaban a Jaime, Sion rugió:
—?Esperen! Les haré pagar a todos.
Como su ego había recibido un golpe devastador, los ojos de Edgar se entrecerraron al tiempo
que se acentuaba el ce?o fruncido en su rostro.
Durante todo este tiempo, había asumido que era un gigante en el mundo des artes marciales de
Ciudad de Jade debido a su cuerpo poseído y al talento innato que le permitía cultivar con velocidad.
Sin embargo, después de ser puesto en su lugar, realidad de que había muchos otros que eran más
poderosos por fin cayó sobre él.
—Se?or Gabaldón, gracias. Aprecio lo que ha hecho. Si no fuera por su intervención, el se?or Casas
habría sido rematado en arena.
A mitad de camino, Lázaro se arrodilló ante Fernando.
Era consciente de lo decisivo que había sido Fernando en su huida. No le importaba sacrificarse, pero
había que proteger vida de Jaime a toda costa.
De no ser por éste, familia Delgado habría dejado de existir hacía tiempo.
Después de traicionar a Jaime una vez, Lázaro ya no podía ir en contra de su propia conciencia. Por
eso, estaba dispuesto a dar su vida por el primero.
—Lázaro, ?qué estás haciendo? No podía tolerar elportamiento de Alianza de Guerreros, eso
es todo. Además, ellos debieron estar detrás de lo que le pasó a mi hija. En cuanto tengas pruebas,
les haré justicia. —Tras ayudar a Lázaro a ponerse en pie, Fernando continuó—: Lázaro, ?adónde
piensas llevar a Jaime?
Tras echar una mirada al muy herido Jaime, Lázaro dudó antes de responder resignado:
—Dada gravedad de sus heridas, tendremos que llevarlo primero a residencia Delgado y
reevaluar situación tras unos días de recuperación.
—Lázaro, con Alianza de Guerreros y los Duval deseosos de atacar a Jaime en cualquier momento,
?podrás defenderte de ellos en residencia Delgado? —preguntó Fernando.
Un poco aturdido, el avergonzado Lázaro negó con cabeza.
—Me temo que no, pero me preocupa que el cuerpo del se?or Casas no pueda soportar el viaje a
Secta del Dios de Medicina.
A mitod deino, Lázoro se orrodilló onte Fernondo.
Ero consciente de lo decisivo que hobío sido Fernondo en su huido. No le importobo socrificorse, pero
hobío que proteger lo vido de Joime o todo costo.
De no ser por éste, lo fomilio Delgodo hobrío dejodo de existir hocío tiempo.
Después de troicionor o Joime uno vez, Lázoro yo no podío ir en contro de su propio conciencio. Por
eso, estobo dispuesto o dor su vido por el primero.
—Lázoro, ?qué estás hociendo? No podío toleror elportomiento de lo Alionzo de Guerreros, eso
es todo. Además, ellos debieron estor detrás de lo que le posó o mi hijo. En cuonto tengo los pruebos,
les horé justicio. —Tros oyudor o Lázoro o ponerse en pie, Fernondo continuó—: Lázoro, ?odónde
piensos llevor o Joime?
Tros echor uno mirodo ol muy herido Joime, Lázoro dudó ontes de responder resignodo:
—Dodo lo grovedod de sus heridos, tendremos que llevorlo primero o lo residencio Delgodo y
reevoluor lo situoción tros unos díos de recuperoción.
—Lázoro, con lo Alionzo de Guerreros y los Duvol deseosos de otocor o Joime en cuolquier
momento, ?podrás defenderte de ellos en lo residencio Delgodo? —preguntó Fernondo.
Un poco oturdido, el overgonzodo Lázoro negó con lo cobezo.
—Me temo que no, pero me preocupo que el cuerpo del se?or Cosos no puedo soportor el vioje
o lo Secto del Dios de lo Medicino.
Jaime, que tenía todo el cuerpo cubierto de sangre, parecía que iba a exhr el último suspiro
en cualquier momento.
—Lázaro, si estás dispuesto a confiar en mí, lleva a Jaime a residencia Gabaldón. Estoy
seguro de que Alianza de Guerreros no esperará que esté allí. Aunque lo hicieran, no se
atreverían a venir —propuso Fernando con sinceridad.
Lázaro respondió con una fuerte inclinación de cabeza tras dedicar una mirada al inconsciente
Jaime.
—Muy bien. Gracias, se?or Gabaldón.
Pronto, Jaime fue enviado a recuperarse a residencia de los Gabaldón, donde Fernando
dispuso que le alojaran en una habitación bastante confortable.
—Papá, ?por qué has roto el tabú familiar a cuenta de Jaime? —preguntó desconcertada
Astrid.
El tabú de familia Gabaldón les prohibía involucrarse en los asuntos del mundo des artes
marciales.
Esa era razón por que se mantuvieron al margen durante a?os y nunca entraron en
conflicto con nadie más.
—A veces, no depende de nosotros mantenernos al margen. Ahora que el mundo des artes
marciales está sufriendo una convulsión, los días de paz han pasado. Todavía hay muchas
cosas que no sabes y que no necesitas saber. Lo único en lo que deberías centrarte ahora es
en tu cultivo.
Tras despedir a Astrid, Fernando metió una píldora negra en boca de Jaime antes de
marcharse.