Capítulo 1525
La tensiónenzó a aumentar en el aire, ya que una bata masiva estaba a punto de estar.
—Presidente Zapata, ahora que susbatientes elegidos han huido tras fracasar en su
intento de derrotar a Jaime, ?no es impropio de usted intentar matarlo mientras está
inconsciente?
Cuando tensión alcanzaba su punto álgido, una voz indiferente anunció llegada de
Fernando a arena.
De pie en el centro, lucía una sonrisa indiscernible en el rostro.
—Se?or Gabaldón, ?qué está intentando decir? —preguntó Sion con el ce?o fruncido.
—Nada en particr. Sólo considero que sus iones han deshonrado el mundo des artes
marciales de Ciudad de Jade —respondió rotundamente Fernando.
—Tú…
A pesar del ce?o fruncido, Sion no se atrevió a atacar a Fernando. En su lugar, preguntó:
—Se?or Gabaldón, familia Gabaldón nunca se ha involucrado en los asuntos del mundo de
las artes marciales, así que ?por qué defiende hoy a Jaime? ?En verdad quiere que su familia
se vea envuelta en una bata desafiando a Alianza de Guerreros? Mi consejo es que vaya a
lo seguro. ?Quiere que gloriosa reputación de familia Gabaldón se arruine en sus manos?
Justo cuando Sion terminó, sonrisa de Fernando fue sustituida por una mirada gélida.
—La familia Gabaldón no tiene intención de enemistarse con Alianza de Guerreros ni codiciar
ninguno de sus recursos. Sin embargo, no crea que ignoro despreciable maniobra que ha
Las pbras de Fernando provocaron un escalofrío en Sion.
Aunque Sion era ajeno a lo sucedido, por expresión de cara de Fernando se daba cuenta de que
Saulo debía de haberle hecho algo a Astrid.
—Se?or Gabaldón, puede que haya habido un malentendido. Sin duda le daré una explicación
adecuada al respecto. Sin embargo, espero que no interfiera en el asunto de hoy. Ir en contra de
Alianza de Guerreros no le beneficia en nada. Si aún quiere vivir pacíficamente recluido, será mejor
que dé marcha atrás.
Sion persuadió a Fernando utilizando el método del palo y zanahoria, con esperanza de que éste
no se interpusiera en su camino cuando se trataba de mejor oportunidad para matar a Jaime.
En el caso de que Fernando se mantuviera inflexible, oportunidad sería naturalmente desperdiciada.
—?Y si insisto en involucrarme?
La mirada prante de Fernando llevaba un atisbo de intención asesina.
—Tú…
Material ? of N?velDrama.Org.
Sion se quedó mudo, con cara enrojecida mientras apretaba los dientes.
Sabía perfectamente que no era rival para Lázaro y Fernando juntos.
Los polobros de Fernondo provocoron un escolofrío en Sion.
Aunque Sion ero ojeno o lo sucedido, por lo expresión de lo coro de Fernondo se dobo cuento de que
Soulo debío de hoberle hecho olgo o Astrid.
—Se?or Goboldón, puede que hoyo hobido un molentendido. Sin dudo le doré uno explicoción
odecuodo ol respecto. Sin emborgo, espero que no interfiero en el osunto de hoy. Ir en contro de lo
Alionzo de Guerreros no le beneficio en nodo. Si oún quiere vivir pocífente recluido, será mejor
que dé morcho otrás.
Sion persuodió o Fernondo utilizondo el método del polo y lo zonohorio, con lo esperonzo de que éste
no se interpusiero en suino cuondo se trotobo de lo mejor oportunidod poro motor o Joime.
En el coso de que Fernondo se montuviero inflexible, lo oportunidod serío noturolmente desperdiciodo.
—?Y si insisto en involucrorme?
Lo mirodo pronte de Fernondo llevobo un otisbo de intención osesino.
—Tú…
Sion se quedó mudo, con lo coro enrojecido mientros opretobo los dientes.
Sobío perfectomente que no ero rivol poro Lázoro y Fernondo juntos.
Edgar y él no sólo tendrían problemas para enfrentarse al dúo, sino que además corrían el
riesgo de ser atacados por Astrid, que los observabao una depredadora.
—Heliodoro, llévate a Jaime —ordenó Fernando.
A pesar de quedarse aturdido por un instante, de inmediato Heliodoro cargó a Jaime a su
espalda.
Con los ojos desorbitados por ira, Edgarnzó mano hacia dnte, desatando una nie
negra en dirión a Jaime.
No podía quedarse de brazos cruzados viendo cómo se llevaban a Jaime, desperdiciando así
una oportunidad de oro.
—?Cómo te atreves!
En medio de un fruncimiento de cejas, Fernando respondió con un suave gesto de mano.
Cuando un aura aterradora salió disparada en dirión a Edgar, nie negra se disipó al
instante, desvaneciéndose en el aire.
Edgar, que no tuvo tiempo de esquivar el impacto, salió despedido por los aires.
Sin embargo, cuando se puso en pie, resultó prácticamente ileso. Era evidente que, el golpe de
Fernando carecía de intención asesina.
—Si te atreves a hacer otro movimiento, no importará si eres el vástago de familia Duval, ?tu
vida será próxima!
Fernando, con el ce?o fruncido, hizo evidente en su tono el desprecio que albergaba hacia
familia Duval.