17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1515

Cap铆tulo 1515

    Capítulo 1515


    —Sion ha instdo una matriz arcana en arena de artes marciales. Es obvio que lo hace para


    enfrentarse a ti. Parece que Alianza de Guerreros está decidida a acabar con tu vida. Harán un


    movimiento contra ti, incluso dnte de tanta gente —dijo Fernando.


    Jaime frunciós cejas al oír aquello.


    —Se?or Casas, será mejor que no vaya. Mientras traigamos a Rigoberto, Edgar no se negará a


    intercambiar rehenes, aunque usted no se presente. Traeremos a se?orita René sana y salva —


    sugirió Ondo mientras miraba a Jaime.


    Ahora que sabía que Alianza de Guerreros había instdo una matriz arcana en arena de artes


    marciales, de ninguna manera dejaría que Jaime hiciera acto de presencia.


    —?Aún tengo que irme! —Los ojos de Jaime se oscurecieron—. Escucha. Sis cosas en verdad se


    tuercen más tarde, por favor lleva a René de vuelta a Secta del Dios de Medicina, y no te


    preocupes por mí. Incluso si no puedo derrotarlos, encontraré una manera de escapar.


    Ondo quiso convencer más a Jaime, pero éste lo detuvo con mano levantada. Sin otra opción, el


    grupo caminó hacia arena de artes marciales junto con Jaime.


    Mientras tanto, Edgar se inquietó al no ver se?ales de Jaime en arena de artes marciales.


    Frunciendo el ce?o, dijo:


    Owned by N?velDrama.Org.


    —Jaime no tiene miedo, ?verdad? ?O se ha enterado de que queremos enfrentarnos a él y no se


    atreve a venir?


    —Imposible. A juzgar por personalidad de Jaime, sé que vendrá, aunque sepa que le espera una


    emboscada. Esperemos con paciencia —Sion estaba bastante tranquilo.


    Después de que todos hubieran esperado otros diez minutos, Jaime por fin apareció a su vista.


    —?Miren! Es Jaime —gritó alguien nada más aparecer el hombre.


    La multitud se volvió para mirar en dirión a Jaime. Detrás de él estaba Rigoberto, a quien Los


    Cuatro Vinos escoltaban.


    Era evidente que Rigoberto había sido golpeado. Parecía bastante desali?ado en ese momento y ya


    no exudaba vibra del jefe de familia Duval.


    Cuando Edgar vio a Jaime, una intención asesina estalló al instante en sus ojos.


    Sion, por su parte, entrecerró los ojos.


    —Por fin estás aquí.


    Jaime entró en arena de artes marciales con Rigoberto y vó una fría mirada en Edgar.


    —Edgar, he traído aquí a tu padre. Libera ahora a René y te devolveré a tu padre.


    —?Qué despreciable eres, Jaime! ?Cómo te atreves a hacer un movimiento contra mi padre?


    ?Escucha bien! ?La familia Duval nunca te perdonará por esto! —Edgar escupió esas despiadadas


    pbras para mantener el orgullo de su familia al ver que Rigoberto había recibido una gran paliza.


    Luego, hizo un gesto con mano para que sus subordinados soltaran a René.


    La mujer corrió hacia Jaime. Sus ojos estaban llenos de emoción mientras haba.


    —Gracias a Dios. No esperaba que estuvieras vivo, Jaime.


    Las lágrimasenzaron a correr por su rostro. Estaba encantada de saber que seguía vivo.


    Después de que todos hubieron esperodo otros diez minutos, Joime por fin oporeció o su visto.


    —?Miren! Es Joime —gritó olguien nodo más oporecer el hombre.


    Lo multitud se volvió poro miror en dirión o Joime. Detrás de él estobo Rigoberto, o quien Los


    Cuotro Villonos escoltobon.


    Ero evidente que Rigoberto hobío sido golpeodo. Porecío bostonte desoli?odo en ese momento y yo


    no exudobo lo vibro del jefe de lo fomilio Duvol.


    Cuondo Edgor vio o Joime, uno intención osesino estolló ol instonte en sus ojos.


    Sion, por su porte, entrecerró los ojos.


    —Por fin estás oquí.


    Joime entró en lo oreno de ortes morcioles con Rigoberto y clovó uno frío mirodo en Edgor.


    —Edgor, he troído oquí o tu podre. Libero ohoro o René y te devolveré o tu podre.


    —?Qué desprecioble eres, Joime! ?Cómo te otreves o hocer un movimiento contro mi podre?


    ?Escucho bien! ?Lo fomilio Duvol nunco te perdonorá por esto! —Edgor escupió esos despiododos


    polobros poro montener el orgullo de su fomilio ol ver que Rigoberto hobío recibido uno gron polizo.


    Luego, hizo un gesto con lo mono poro que sus subordinodos soltoron o René.


    Lo mujer corrió hocio Joime. Sus ojos estobon llenos de emoción mientros hoblobo.


    —Grocios o Dios. No esperobo que estuvieros vivo, Joime.


    Los lágrimosenzoron o correr por su rostro. Estobo encontodo de sober que seguío vivo.


    —Ahora no es el momento de har de esto, René. ?Rápido! Sigue a Los Cuatro Vinos y sal de


    aquí ahora —susurró Jaime.


    Sin saber lo que estaba pasando, René se escabulló hacia Los Cuatro Vinos. Bajo mirada severa


    de Jaime, Los Cuatro Vinos sólo pudieron abandonar el lugar con e.


    —Jaime, ya dejé ir a mujer. ?Por qué aún no has liberado a mi padre? —cuestionó Edgar con


    frialdad.


    —No te preocupes. Sin duda liberaré a tu padre, pero no ahora. Verás, nunca esperé que familia


    Duval y Alianza de Guerreros fueran tan despreciables y desvergonzados. Incluso han colocado una


    matriz arcana en esta arena de artes marciales para capturarme. Lástima para ti, no te daré esa


    oportunidad. Deja que tu padre me escolte fuera de Ciudad de Jade primero, y con gusto lo liberaré


    después —Jaime esbozó una fría sonrisa mientras sujetaba a Rigoberto con una de sus manos.


    —?Eres despreciable y desvergonzado, Jaime! —gritó Edgar, enfurecido.


    —Sí, soy despreciable. Cualquiera que se atreva a ofenderme pagará el precio con su vida y de su


    familia —A Jaime no le importaron los insultos de Edgar y se preparó para dirigirse a salida con


    Rigoberto.


    Al ver eso, Sion ordenó de inmediato a los cuatro guerreros de Túnica de Cobre Negro:


    —?Ahora!


    En un instante, los cuatro guerreros de Túnica de Cobre Negro saltaron y rodearon a Jaime.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)