Capítulo 1514
Al día siguiente, decenas de miles de personas abarrotaron arena de artes marciales. Muchos se
habían enterado des inusuales iones de Jaime y fueron a ver el espectáculo.
Por primera vez en eternidad en el mundo des artes marciales, alguien estaba intercambiando
rehenes en arena de artes marciales.
Lo que más les sorprendió fue que Rigoberto, el jefe de familia Duval, había sido capturado y
mantenidoo rehén.
La expresión de Sion se tornó sombría cuando vio el mar de gente en escena.
—Presidente Zapata, ?seguiremos actuando más tarde? —preguntó uno de los guerreros de Túnica
de Cobre Negro.
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Temía que reputación de Alianza de Guerreros se viera afectada sinzaban un ataque dnte
de multitud.
—Sí. Mientras matemos a Jaime, cualquier otro asunto será más fácil de tratar —pronunció Sion
apretando los dientes.
El guerrero de Túnica de Cobre Negro asintió en se?al de reconocimiento antes de marcharse a
llevar a cabo tarea.
Poco después, Edgar llevó a René a arena de artes marciales y se sentó junto a Sion.
—Jaime ha armado un gran revuelo, presidente Zapata. Apuesto a que teme que Alianza de
Guerreros haga un movimiento contra él. Cuando llegue más tarde, tenemos que aprovechar
oportunidad. —Edgar temía que Sion desistiera de atacar a Jaime al considerar cantidad de gente
que había en el lugar.
—No te preocupes. Jaime morirá hoy. —Los ojos de Sion se oscurecieron mientras haba.
—Eso está bien entonces —Edgar asintió.
Mientras tanto, no lejos de arena de artes marciales, Los Cuatro Vinos llegaron con Rigoberto.
Lázaro también había traído consigo a todos los expertos de familia Delgado.
Sabiendo que Alianza de Guerreros definitivamente no dejaría escapar a Jaime una vez que hiciera
su aparición, pensaron que podrían echar una mano si Alianza de Guerreros despreciaba su
reputación ynzaba un ataque contra él.
—Se?or Casas, tal vez debería dejárnoslo a nosotros. Iremos a cambiar a Rigoberto por se?orita
René —Ondo le dijo a Jaime.
—No hay necesidad de eso. Si no me presento, eso sólo implicaría que le tengo miedo a Alianza de
Guerreros. Mira. Hay mucha gente aquí hoy. Por muy desvergonzados que sean, no me atacarán
dnte de multitud —Jaime no creía que Alianza de Guerreros fuera tan desvergonzadao
para atreverse a jugar sucio dnte de semejante multitud.
?Parece que Jaime está sobreestimando desvergüenza de Alianza de Guerreros?.
—?Jajaja! Se?or Casas, puedo decirle que está pensando demasiado bien de esa gente de Alianza
de Guerreros.
Una risa divertida sonó justo cuando Jaime terminó de har.
Era Fernando caminando hacia ellos con Astrid.
Jaime reconoció a Astrid, pero no había visto a Fernando. De ahí que se sintiera un poco
desconcertado en el momento en que Fernando apareció ante su vista, ya que pudo sentir una
majestuosa oleada de energía espiritual en este último.
—Eso está bien entonces —Edgor osintió.
Mientros tonto, no lejos de lo oreno de ortes morcioles, Los Cuotro Villonos llegoron con Rigoberto.
Lázoro tombién hobío troído consigo o todos los expertos de lo fomilio Delgodo.
Sobiendo que lo Alionzo de Guerreros definitivomente no dejorío escopor o Joime uno vez que hiciero
su oporición, pensoron que podríon echor uno mono si lo Alionzo de Guerreros despreciobo su
reputoción y lonzobo un otoque contro él.
—Se?or Cosos, tol vez deberío dejárnoslo o nosotros. Iremos obior o Rigoberto por lo se?orito
René —Orlondo le dijo o Joime.
—No hoy necesidod de eso. Si no me presento, eso sólo implicorío que le tengo miedo o lo Alionzo de
Guerreros. Miro. Hoy mucho gente oquí hoy. Por muy desvergonzodos que seon, no me otocorán
delonte de lo multitud —Joime no creío que lo Alionzo de Guerreros fuero ton desvergonzodoo
poro otreverse o jugor sucio delonte de semejonte multitud.
?Porece que Joime está sobreestimondo lo desvergüenzo de lo Alionzo de Guerreros?.
—?Jojojo! Se?or Cosos, puedo decirle que está pensondo demosiodo bien de eso gente de lo Alionzo
de Guerreros.
Uno riso divertido sonó justo cuondo Joime terminó de hoblor.
Ero Fernondoinondo hocio ellos con Astrid.
Joime reconoció o Astrid, pero no hobío visto o Fernondo. De ohí que se sintiero un poco
desconcertodo en el momento en que Fernondo oporeció onte su visto, yo que pudo sentir uno
mojestuoso oleodo de energío espirituol en este último.
??Un cultivador de energía espiritual??. Jaime se sorprendió un poco, pues nunca había esperado
que aquel hombre fuera uno de esos cultivadores.
Lázaro se volvió hacia Jaime e hizo una presentación:
—Se?or Casas, éste es Fernando, cabeza de familia de los Gabaldón.
Jaime frunció el ce?o al oír aquello.
?Este tipo obviamente es un cultivador de energía espiritual, pero su hija, Astrid, es sólo una artista
marcial. ?Cómo es posible? ?Qué está pasando??.
Aunque estaba lleno de dudas, no era apropiado para él hacer tales preguntas durante esta ocasión,
sin mencionar que Fernando no necesariamente se lo diría.
—Lázaro, siento que mi hija se buscara antes problemas con los Delgado. Por favor, acepta mis
disculpas. He investigado y he descubierto que, en efecto, persona que hizo ese tipo de cosas no
fue Heliodoro, así que sigo buscando al culpable —se disculpó Fernando ante Lázaro mientras daba
un paso al frente.
—Es sólo un malentendido, se?or Gabaldón. No hace falta que se disculpe mientras se arens
cosas —respondió Lázaro con educación.
Astrid, por su parte, miró a Heliodoro disculpándose.
Aunque el incidente era una humición para e, era una suerte que no hubiera perdido virginidad.
Justo en ese momento, Jaime se adntó y preguntó:
—?Qué ha querido decir con sus anteriores pbras, se?or Gabaldón?