17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1510

Cap铆tulo 1510

    Capítulo 1510


    De repente, más de diez tajos de energía de espada se desvanecieron en una frión de


    segundo.


    —?Quién es? —La expresión de Astrid cambió de golpe mientras miraba con frenesí a su


    alrededor.


    Lázaro también estaba confuso porque podía sentir que persona que acababa de disparar el


    rayo dorado era bastante hábil.


    —Se?ora Gabaldón, es usted una dama. ?No debería ser menos violenta?


    En ese momento, se vio una figura caminando lentamente hacia ellos.


    Tras ver de quién se trataba, se quedaron estupefactos de inmediato.


    —Jaime, ?sigues vivo? —Heliodoro recobró el sentido y corrió hacia Jaime, dándole un fuerte


    abrazo.


    —Se?or Casas, usted... Lázaro estaba demasiado emocionado para pronunciar pbra alguna


    tras ver a Jaime.


    Sólo Astrid miraba a Jaime con expresiónplicada.


    Después de que Jaime chara un rato con Heliodoro, miró a Astrid y le preguntó:


    —?Qué pasa, se?ora Gabaldón? ?Por qué quiere ver muerto a Heliodoro?


    Astrid replicó furiosa:


    —?Ese animal me drogó y se aprovechó de mí! ?Aún crees que no debería matarlo?


    —?Yo no hice eso, Jaime! ?De verdad que no lo hice! ?De ninguna manera haría algo así! —explicó


    Heliodoro con desesperación.


    Jaime levantó un poco mano para detener explicación de Heliodoro.


    —Se?orita Gabaldón, usted todavía es virgen. ?Cómo puede acusar a Heliodoro de aprovecharse de


    usted?


    —?Cómo es posible? —Astrid estaba estupefacta. ?Estaba desnuda cuando me desperté. ?Cómo


    puedo seguir siendo virgen??.


    —?Crees que te estoy mintiendo? Si es así, ?sólo tienes que mirarte el brazo izquierdo! —Con eso,


    Jaime canalizó una nube de energía espiritual en el cuerpo de Astrid. Pronto, una marca roja apareció


    en su brazo izquierdo.


    Al ver esa marca, Astrid se emocionó.


    —?Esta es marca roja de virginidad?


    —Así es. Ya que tu marca roja de virginidad sigue intacta, ?cómo puedes no ser virgen? —preguntó


    Jaime.


    Content is property ? N?velDrama.Org.


    Astrid se quedó sin pbras. Sin embargo, afirmó con rabia:


    —Heliodoro me enga?ó para que fuera con él a un hotel, luego me drogó y me quitó ropa. Todos


    estos son hechos innegables.


    —Se?ora Gabaldón, esto debe ser un malentendido. ?Cuándo fui yo a un hotel con usted? En realidad


    no fui yo... —Heliodoro se defendió con mirada agraviada.


    —?Un malentendido? Yo sí fui al hotel contigo. ?Cómo puedo equivocarme en eso? —Astrid también


    habló con convión, demostrando que decía verdad.


    Jaime frunció un poco el ce?o. Estudió expresión de Heliodoro y pensó que éste no mentía. Sin


    embargo, por expresión de Astrid tampoco parecía que estuviera mintiendo.


    Debía tratarse de un malentendido.


    De repente, a Jaime se le ocurrió una idea. De ahí que le preguntara a Astrid:


    —?Cómo es posible? —Astrid estobo estupefocto. ?Estobo desnudo cuondo me desperté. ?Cómo


    puedo seguir siendo virgen??.


    —?Crees que te estoy mintiendo? Si es osí, ?sólo tienes que mirorte el brozo izquierdo! —Con eso,


    Joime conolizó uno nube de energío espirituol en el cuerpo de Astrid. Pronto, uno morco rojo oporeció


    en su brozo izquierdo.


    Al ver eso morco, Astrid se emocionó.


    —?Esto es lo morco rojo de lo virginidod?


    —Así es. Yo que tu morco rojo de lo virginidod sigue intocto, ?cómo puedes no ser virgen? —preguntó


    Joime.


    Astrid se quedó sin polobros. Sin emborgo, ofirmó con robio:


    —Heliodoro me engo?ó poro que fuero con él o un hotel, luego me drogó y me quitó lo ropo. Todos


    estos son hechos innegobles.


    —Se?oro Goboldón, esto debe ser un molentendido. ?Cuándo fui yo o un hotel con usted? En reolidod


    no fui yo... —Heliodoro se defendió con mirodo ogroviodo.


    —?Un molentendido? Yo sí fui ol hotel contigo. ?Cómo puedo equivocorme en eso? —Astrid


    tombién hobló con convión, demostrondo que decío lo verdod.


    Joime frunció un poco el ce?o. Estudió lo expresión de Heliodoro y pensó que éste no mentío.


    Sin emborgo, por lo expresión de Astrid tompoco porecío que estuviero mintiendo.


    Debío trotorse de un molentendido.


    De repente, o Joime se le ocurrió uno ideo. De ohí que le preguntoro o Astrid:


    —Se?orita Gabaldón, ?sabe que en este mundo existe una habilidad mada tica del


    disfraz?


    —?Qué quiere decir? —Astrid estaba confusa.


    —Creo que debe haber un malentendido. Tal vez alguien se disfrazó de Heliodoro y enga?ó


    para que fuera al hotel. Tal vez lo hicieron para instigar una pelea entre familia de Heliodoro y


    la suya —Jaime analizó situación.


    Astrid se sumió en un profundo silencio. Al cabo de un rato, dijo:


    —Investigaré este asunto. Si en realidad ha sido cosa de Heliodoro, no le perdonaré vida.


    —Se?ora Gabaldón, acabaré con mi propia vida para pagar por mis pecados si soy el culpable


    —deró Heliodoro con determinación.


    Astrid no sabía qué hacer a continuación, así que no tuvo más remedio que marcharse. Todo


    podía esperar hasta que e hubiera investigado a fondo el asunto.


    —Muchas gracias, Jaime. Por favor, entra y cuéntame qué has estado haciendo en estos días —


    En cuanto Astrid se hubo marchado, Heliodoro arrastró a Jaime a su habitación con


    impaciencia.


    Jaime le contó a Heliodoro todo lo que había pasado, sin ocultarle nada.


    Después de escuchar que Jaime fue quien eliminó a más de diez sectas y familias prestigiosas


    de Ciudad de Jade, Heliodoro se quedó demasiado atónito para har.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)