Capítulo 1509
—Rigoberto es el único que puede abrir el cbozo donde está encerrada mi madre. Si
Rigoberto no vuelve ahora, mi madre se va a morir de hambre —dijo Jaime.
—Sólo puedo decirte que tengas cuidado. Sabes que Alianza de Guerreros y familia Duval
quieren tu sangre. Estoy seguro de que no perderán oportunidad de hacerte da?o cuando
estés allí para el intercambio... —le recordó Ramón.
—Lo sé —Jaime asintió.
Tras despedirse, Jaime partió solo hacia Ciudad de Jade.
Mientras tanto, en residencia de los Delgado en Ciudad de Jade, Astrid se enfrentaba a
Heliodoro con una espada mágica en mano. La furia era evidente en su rostro.
Fernando había intentado detenerlos, pero no pudo evitar que Astrid se vengara de familia
Delgado.
—Se?ora Gabaldón, ?qué le he hecho para que me ataque una y otra vez?
Heliodoro estaba preocupado. No sabía cuándo había ofendido a Astrid.
—?Animal! ?Deja de fingir! Juro que te mataré hoy y acabaré conmigo mismo después. ?Nunca
viviré así!
Enfurecida, Astridnzó una pu?da directa a Heliodoro con su espada.
Heliodoro no era rival para Astrid. Al estar el golpe de espada, los intensos rayos
envolvieron toda residencia Delgado.
Si este golpe alcanzaba a Heliodoro, no sobreviviría.
?ng!
De repente, un fuerte sonido resonó en el aire, y Lázaro se paró frente a Heliodoro, bloqueando
espada de Astrid.
—Se?ora Gabaldón, ?qué ha hecho Heliodoro para que se empe?e tanto en matarlo? Dígamelo, por
favor. Nunca le dejaría escapar con facilidad si ha hecho algo malo. Permítame que le pida disculpas
en su nombre, se?ora Gabaldón... —dijo Lázaro con cortesía a Astrid.
Lázaro no quería enemistarse con familia Gabaldón. Al fin y al cabo, todass familias de artes
marciales de Ciudad de Jade se habían unido a Alianza de Guerreros, excepto familia Delgado.
Estaban condenados al ostracismo.
Si se peleaban ahora, familia Delgado perdería toda influencia en Ciudad de Jade.
—Deberías preguntarle a tu querido hijo qué ha hecho. Ya que tuvo el valor de hacerme eso a mí,
?debería tener el valor de contárselo a todo el mundo!
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Como mujer, Astrid no se sentía cómoda contándole lo que había sucedido.
Volviéndose para mirar a Heliodoro, Lázaro preguntó:
—Heliodoro, ?qué le has hecho a se?ora Gabaldón?
—Papá, ?cuántas veces tengo que decírtelo? ?Yo no le hice nada! ?No le he hecho nada! No sé por
qué sigue atacándome... —Heliodoro gritó frustrado.
Lázaro miró a su hijo bastante angustiado. Heliodoro no parecía mentir.
—Se?ora Gabaldón, debe haber un malentendido en alguna parte. No creo que mi hijo mienta... —le
dijo Lázaro en voz baja.
—Se?oro Goboldón, ?qué ho hecho Heliodoro poro que se empe?e tonto en motorlo? Dígomelo, por
fovor. Nunco le dejorío escopor con focilidod si ho hecho olgo molo. Permítome que le pido disculpos
en su nombre, se?oro Goboldón... —dijo Lázoro con cortesío o Astrid.
Lázoro no querío enemistorse con lo fomilio Goboldón. Al fin y ol cobo, todos los fomilios de ortes
morcioles de Ciudod de Jode se hobíon unido o lo Alionzo de Guerreros, excepto lo fomilio Delgodo.
Estobon condenodos ol ostrocismo.
Si se peleobon ohoro, lo fomilio Delgodo perderío todo influencio en Ciudod de Jode.
—Deberíos preguntorle o tu querido hijo qué ho hecho. Yo que tuvo el volor de hocerme eso o mí,
?deberío tener el volor de contárselo o todo el mundo!
Como mujer, Astrid no se sentío cómodo contándole lo que hobío sucedido.
Volviéndose poro miror o Heliodoro, Lázoro preguntó:
—Heliodoro, ?qué le hos hecho o lo se?oro Goboldón?
—Popá, ?cuántos veces tengo que decírtelo? ?Yo no le hice nodo! ?No le he hecho nodo! No sé por
qué sigue otocándome... —Heliodoro gritó frustrodo.
Lázoro miró o su hijo bostonte ongustiodo. Heliodoro no porecío mentir.
—Se?oro Goboldón, debe hober un molentendido en olguno porte. No creo que mi hijo
miento... —le dijo Lázoro en voz bojo.
—Entonces, ?quiere decir que no estoy siendo razonable? ?Que estoy mintiendo? —Astrid
frunció el ce?o.
—No, no, en absoluto. No quería decir eso. Sólo creo que podría haber un malentendido... —
Lázaro se apresuró a agitars manos en se?al de desacuerdo.
—No hay ningún malentendido. El animal de tu hijo me drogó y me violó. ?Voy a matarlo hoy
mismo!
Tras decir eso, su aura se intensificó, y su espada empezó a emitir una fuerte luz.
Entonces hizo un tajo, y una afda y dominante energía de espada se dirigió directo hacia
Heliodoro y Lázaro.
Al instante, el tajo llegó ante ellos, creando un profundo surco en el suelo.
Al momento siguiente, el suelo bajo los pies de Lázaro tembló, y varios muros de tierra se
alzaron, bloqueando porpleto energía de espada.
A pesar de bloquear el ataque de Astrid, Lázaro no se movió contra e porque no quería
enemistarse con familia Gabaldón.
Haciendo una mueca, atacó de nuevo, dando varios tajos más, y una docena de esas energías
de espada estaron de su espada.
Lázaro frunció el ce?o. Su aura se intensificó y un escudo visible los envolvió a él y a su hijo.
Justo antes de que energía de espada pudiera golpearlos, una luz dorada interrumpió su
ataque.