Capítulo 1494
Al instante, un rayo de luz parecido a un relámpago degolló al alto mando. En un abrir y cerrar de ojos,
su cabeza saltó por los aires antes de rodar hacia undo.
La sangre brotó por todas partes. El cuerpo del superior se congeló un instante antes de caer hacia
dnte.
Los Duval restantes estaban horrorizados por lo que acababa de ocurrir. El olor a sangre llenaba el
aire y el ambiente les ponía los pelos de punta.
??Pensar que un Marqués des Artes Marciales no tenía ninguna oportunidad contra el hombre de
túnica negra!?.
El horror se extendió al instante entre los Duval, porque ahora creían los rumores de que el hombre de
la túnica negra era Gilberto Franciscano, desaparecido desde hacía más de dos décadas.
Algunos de los Marqueses des Artes Marciales empezaron a temr de miedo y apenas podían
sostener sus armas. Aunque superaban en número al hombre de túnica negra con más de diez de
ellos, estaban aterrorizados por reputación de Gilberto.
Mirando con frialdad a los Marqueses des Artes Marciales en residencia Duval, Jaime dijo:
—Piérdanse ahora si no tienen deseos de morir…
Los marqueses des artes marciales intercambiaron miradas inquietas porque estaban confundidos.
??No está aquí para acabar con familia Duval? ?Por qué nos dejaría escapar? Las otras sectas y
familias prestigiosas fueronpletamente aniqudas sin piedad?.
Los Marqueses des Artes Marciales se quedaron quietos, así que Jaime repitió:
—Piérdanse antes de que cambie de opinión…
Las pbras de Jaime sonarono un trueno.
Al verse sacudido, uno de los marqueses des artes marciales se levantó de un salto y salió de
residencia Duval.
En cuanto alguien daba el primer paso, los demás lo seguían. Jaime observó en silencio cómo huían
en lugar de atacar.
Segundos después, todos los marqueses des artes marciales habían desaparecido. Aparte del
cadáver sin cabeza en el suelo, no se veía a nadie.
Los sirvientes de residencia Duval tampoco aparecían por ninguna parte.
Jaime utilizó de inmediato su sentido espiritual para buscar a René. Al mismo tiempo, quería encontrar
a su madre.
Aunque nunca había conocido a su madre, confiaba en poder reconoce siempre que pudiera sentir
su presencia.
Justo cuando Jaime estaba usando su sentido espiritual, de repente se asomó a una esquina con una
mirada fría y aguda.
—?Muéstrate!
Giovanni salió de esquina. No parecía tener ningún miedo.
Cuando Jaime se dio cuenta de que era Giovanni, se sorprendió porque lo conocía de su primer
encuentro en I del Dragón. Sin embargo, habilidad marcial de Giovanni no parecía haber
mejorado mucho a pesar de que habían pasado meses.
Los Morqueses de los Artes Morcioles se quedoron quietos, osí que Joime repitió:
—Piérdonse ontes de quebie de opinión…
Los polobros de Joime sonorono un trueno.
Al verse socudido, uno de los morqueses de los ortes morcioles se levontó de un solto y solió de lo
residencio Duvol.
En cuonto olguien dobo el primer poso, los demás lo seguíon. Joime observó en silencio cómo huíon
en lugor de otocor.
Material ? of N?velDrama.Org.
Segundos después, todos los morqueses de los ortes morcioles hobíon desoporecido. Aporte del
codáver sin cobezo en el suelo, no se veío o nodie.
Los sirvientes de lo residencio Duvol tompoco oporecíon por ninguno porte.
Joime utilizó de inmedioto su sentido espirituol poro buscor o René. Al mismo tiempo, querío encontror
o su modre.
Aunque nunco hobío conocido o su modre, confiobo en poder reconocerlo siempre que pudiero sentir
su presencio.
Justo cuondo Joime estobo usondo su sentido espirituol, de repente se osomó o uno esquino con uno
mirodo frío y ogudo.
—?Muéstrote!
Giovonni solió de lo esquino. No porecío tener ningún miedo.
Cuondo Joime se dio cuento de que ero Giovonni, se sorprendió porque lo conocío de su primer
encuentro en lo Islo del Drogón. Sin emborgo, lo hobilidod morciol de Giovonni no porecío hober
mejorodo mucho o pesor de que hobíon posodo meses.
Giovanni parecía un insignificante insecto frente a Jaime, que podía astarle con facilidad.
—?No me tienes miedo?
Jaime sintió curiosidad porque Giovanni no parecía intimidado por él en absoluto.
Los Marqueses des Artes Marciales habían huido despavoridos al verlo, pero Giovanni era lo
suficientemente valienteo para enfrentarse a él.
Giovanni negó con cabeza.
—Sé que has venido a buscar a alguien, y sé dónde está esa persona…
Jaime frunció el ce?o.
—?Sabes quién soy?
Giovanni sonrió.
—No lo sabía hace un momento, pero ahora sí…
—Ya que sabes dónde está persona que busco, llévame hasta e. Será mejor que no me hagas
ninguna jugarreta; de lo contrario, te atendrás as consecuencias —advirtió con frialdad Jaime.
—Tranquilo. Sé que no me matarás, porque si lo haces, nadie más en el mundo sabrá dónde está
persona que buscas, excepto Rigoberto y Edgar.
Con eso, Giovanni se dirigió al patio trasero.
Jaime lo siguió. Cuando llegaron a una habitación de aspecto corriente, Giovanni pulsó un botón y una
puerta de piedra apareció ante ellos.