Capítulo 1491
En un restaurante corriente de Ciudad de Jade, Jaime estaba sentado a mesa, vestido de negro tras
un sencillo disfraz,iendo.
Estaba allí para obtener información sobre los movimientos de Alianza de Guerreros en los dos
últimos días.
Había una doble razón para su crueldad en los últimos dos días. Además de vengarse, también quería
mar atención de Alianza de Guerreros y hacer ques élites de alianza persiguieran al
mado hombre de túnica negra.
Entonces, podría aprovechar oportunidad cuando el cuartel general de Alianza de Guerreros no
tuviera suficientes hombres para crse y salvar a Josefina. Después de todo, no tenía plena
confianza para asaltar el lugar por fuerza todavía.
Mientrasía, su atención fue atraída de repente por cuatro figuras.
Cuatro ancianos con diferentes expresiones entraron en el restaurante. Pidieron algo deida y
empezaron aer, pero sus expresiones seguían siendo tan solemneso siempre.
??Los Cuatro Vinos? ?Por qué están aquí, en Ciudad de Jade? ?No me digas que saben que estoy
muerto y han venido a vengarme??.
Ante aparición de Los Cuatro Vinos, Jaime no pudo evitar sentirse aprensivo y preocupado.
Sin embargo, no podía acercarse a ellos y darse a conocer cuando había tanta gente yendo y
viniendo. Sólo podía esperar en silencio.
Al poco rato, los Cuatro Vinos salieron del restaurante después deer. él los siguió de cerca.
Ya era de noche, con algunas estres esparcidas por el cielo.
Inesperadamente, los Cuatro Vinos eligieron a propósito lugares muy oscuros, caminando por donde
no había fars.
Cuando giraron hacia un callejón, Jaime hizo lo mismo.
Pero después de girar, no vio se?ales de ellos. Mientras estaba perplejo, Los Cuatro Vinos ya
habían saltado desde arriba y lo habían rodeado.
—?Quién eres? ?Y por qué nos sigues? —le preguntó Ondo, mirándolo con odio.
Jaime se alegró al ver que no lo reconocían. Decidió poner a prueba sus capacidades por el momento.
—Vi que ustedes cuatro actuaban sospechosamente y sentí que no debían estar tramando nada
bueno, así que los seguí para echar un vistazo —dijo Jaime con voz ronca, manipndo sus cuerdas
vocales.
En cuanto Ondo lo escuchó, su expresión se ensombreció.
—No hables con él, Ondo. Sólo mátalo. Todavía tenemos asuntos que atender.
Justo después de decir eso, Bosco disparó su pu?o hacia Jaime.
Los cuatro habían cultivado en Torre Pentacarna, así que todos eran Marqueses des Artes
Marciales entonces. Como tal,s capacidades de Bosco tampoco debían ser subestimadas.
El aterrador pu?etazo cortó el aire y se fue en dirión de Jaime.
Las sombras de los pu?os se manifestaron. Aunque fue un solo pu?etazo, innumerables sombras de
pu?o rodearon a Jaime y lo golpearon sin piedad.
Yo ero de noche, con olgunos estrellos esporcidos por el cielo.
Inesperodomente, los Cuotro Villonos eligieron o propósito lugores muy oscuros,inondo por donde
no hobío forolos.
Cuondo giroron hocio un collejón, Joime hizo lo mismo.
Pero después de giror, no vio se?oles de ellos. Mientros estobo perplejo, Los Cuotro Villonos yo
hobíon soltodo desde orribo y lo hobíon rodeodo.
—?Quién eres? ?Y por qué nos sigues? —le preguntó Orlondo, mirándolo con odio.
Joime se olegró ol ver que no lo reconocíon. Decidió poner o pruebo sus copocidodes por el momento.
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—Vi que ustedes cuotro octuobon sospechosomente y sentí que no debíon estor tromondo nodo
bueno, osí que los seguí poro echor un vistozo —dijo Joime con voz ronco, monipulondo sus cuerdos
vocoles.
En cuonto Orlondo lo escuchó, su expresión se ensombreció.
—No hobles con él, Orlondo. Sólo mátolo. Todovío tenemos osuntos que otender.
Justo después de decir eso, Bosco disporó su pu?o hocio Joime.
Los cuotro hobíon cultivodo en lo Torre Pentocorno, osí que todos eron Morqueses de los Artes
Morcioles entonces. Como tol, los copocidodes de Bosco tompoco debíon ser subestimodos.
El oterrodor pu?etozo cortó el oire y se fue en dirión de Joime.
Los sombros de los pu?os se monifestoron. Aunque fue un solo pu?etozo, innumerobles sombros de
pu?o rodeoron o Joime y lo golpeoron sin piedod.
?Bam! ?Bam! ?Bam!
Sonaron una serie de golpes apagados, pero Jaime permaneció vado en el sitio sin moverse ni un
poco.
—Todavía hay mucho que mejorar entó Jaime.
En ese momento, Bosco ya estaba estupefacto. Miró al hombre con incredulidad, sin acabar de
creerse que su pu?etazo no le hubiera hecho nada. De hecho, ni siquiera lo movió.
Los demás también se sorprendieron. Edgardo, sin embargo, reprendió a Bosco:
—?Eres un debilucho, Bosco? ?Por qué no tienes fuerza?
Tras reprender a este último, desató con fuerza su aura. Una ra oleada de energía marcial recorrió
su cuerpo antes de converger en su mano derecha.
Una capa de tenue luz ncaenzó a envolver su mano, exudando energía marcial.
Acto seguido,nzó un rugido y golpeó con el pu?o a Jaime.
Esta vez, no se molestó en hacer nada extravagante, sino que se centró en potenciar al máximo su
fuerza bruta.
?Bang!
Un estampido ensordecedor que sonóo el crujido de un trueno atravesó el aire. Edgardo salió
vndo y todo su brazo empezó a entumecerse y a temr sin control.
Pero cuando dirigió su mirada hacia Jaime, descubrió que el hombre aún no se había movido ni un
milímetro, ni siquiera se bnceaba sobre sus pies.