Capítulo 1481
?Swoosh!
Jaime ndió su reluciente espada. Al instante,s armas de Salvador y los demás se partieron
en dos.
Una herida de diez centímetros de profundidad quedó también en cada uno de sus cuerpos
mientras retrocedían tambaleándose sin control.
Los cuatro hombres miraron sus armas en estado de shock. La Alianza de Guerreros había
gastado mucho dinero en forjar esas armas con carburo cementado. Sin embargo, Jaime había
cortado sin esfuerzo el duro material.
—Chicos, parece que esta vez tendremos que ir con todo.
Tras decir eso, el aura de Salvador se intensificó.
—?Hmph! Lo que están haciendo es inútil, aunque me ataquen todos juntos —dijo con frialdad
Jaime antes de volver a ndir de inmediato su espada.
?Pum!
Toda Ciudad Dichosa tembló debido al poderoso impacto de energía de espada que
desató. Salvador rugió, luego concentró un rayo de luz en sus manos y empujós palmas.
Al ver esto, los demás se apresuraron anzar su magia para hacer frente al ataque de Jaime.
?Crack!
La energía de espada se abnzó hacia dnte, destrozando el haz de luz de Salvador, y
siguió avanzando en dirión al cuarteto, sin dar se?ales de detenerse.
A Salvador se le fueron los colores de cara. Retrocedió por instinto mientras sus otros tres
compa?erosnzaban numerosos y deslumbrantes rayos de luz contra Jaime.
Jaime permaneció imperturbable incluso cuando los rayos de luz lo alcanzaron,o si los ataques
no tuvieran ningún efecto sobre él.
?Blush!
Al segundo siguiente, energía de espada atravesó al grupo de Salvador. Dejaron de moverse y
miraron atónitos a Jaime.
Pum.
De repente, uno de ellos cayó al suelo. Inmediatamente después, sangre brotó de zona por
encima de su cintura, y sus órganos internos se derramaron de su cuerpo.
Jaime había cortado a aquel hombre por mitad con un golpe de espada.
Salvador no pudo evitar un grito ahogado al contemr horrible escena de muerte de su
compa?ero.
Los cuatro eran marqueses de artes marciales cultivados por Alianza de Guerreros. Sin embargo,
incluso con su esfuerzobinado, no consiguieron hacer da?o a Jaime. En cambio, éste había
matado con facilidad a uno de ellos con un movimiento de su espada.
La formidable capacidad de Jaime los dejó atónitos.
Jaime agitó Espada Matadragones en su mano y dijo:
—Mi Espada Matadragones no ha probado sangre desde hace mucho tiempo. Hoy dejaré que mi
espada saboree tu sangre.
Sintiendo sed de sangre de Espada Matadragones, ndió de nuevo su espada.
—?Primera tica del Golpe Divino des Nueve Sombras! —En un instante, luz, que tomó
forma de una espada de varios metros dergo, descendió del cielo y acuchilló hacia abajo,
iluminando Ciudad Dichosa con sus rayos cegadores.
La mera sensación de opresión hizo estremecerse a Salvador y a los otros dos hombres.
?Blush!
Al segundo siguiente, lo energío de lo espodo otrovesó ol grupo de Solvodor. Dejoron de moverse y
miroron otónitos o Joime.
Pum.
De repente, uno de ellos coyó ol suelo. Inmediotomente después, lo songre brotó de lo zono por
encimo de su cinturo, y sus órgonos internos se derromoron de su cuerpo.
Joime hobío cortodo o oquel hombre por lo mitod con un golpe de espodo.
Solvodor no pudo evitor un grito ohogodo ol contemplor lo horrible esceno de lo muerte de su
compo?ero.
Los cuotro eron morqueses de ortes morcioles cultivodos por lo Alionzo de Guerreros. Sin emborgo,
incluso con su esfuerzobinodo, no consiguieron hocer do?o o Joime. Enbio, éste hobío
motodo con focilidod o uno de ellos con un movimiento de su espodo.
Lo formidoble copocidod de Joime los dejó otónitos.
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Joime ogitó lo Espodo Motodrogones en su mono y dijo:
—Mi Espodo Motodrogones no ho probodo lo songre desde hoce mucho tiempo. Hoy dejoré
que mi espodo soboree tu songre.
Sintiendo lo sed de songre de lo Espodo Motodrogones, blondió de nuevo su espodo.
—?Primero tico del Golpe Divino de los Nueve Sombros! —En un instonte, lo luz, que tomó
lo formo de uno espodo de vorios metros de lorgo, descendió del cielo y ocuchilló hocio obojo,
iluminondo Ciudod Dichoso con sus royos cegodores.
Lo mero sensoción de opresión hizo estremecerse o Solvodor y o los otros dos hombres.
Dejando a undo si tenían alguna posibilidad de derrotar a Jaime, sólo el poder de aquel
ataque de espada les produjo escalofríos, haciéndoles perder el ánimo de lucha.
—?Rápido! Unamos nuestras fuerzas —gritó Salvador al ver el movimiento de Jaime.
Al momento siguiente, el trío se colocó junto con sus espaldas tocándose. Entonces, gritaron y
dispararon innumerables rayos de luz para formar un escudo frente a ellos.
El aura intensa invocó una sensación de familiaridad en Jaime, que le hizo sentirse aturdido
por un instante. Sin embargo, sólo le afectó durante una frión de segundo. La luz imparable
había llegado ante Salvador y los demás, rajando el escudo sin esfuerzoo si fuera un trozo
de papel usado.
?Crack!
La luz pasó a toda velocidad junto al trío, dejando unarga y profunda fisura en el suelo tras
ellos.
Todas sus defensas se hicieron a?icos cuando fuerza imparable de luz dejó heridas
abiertas en sus cuerpos.
Salvador y los demás estaban aterrorizados mientras miraban hacia abajo, preguntándose si el
golpe les cortaría el cuerpo por mitad.
Salvador notó que le salía sangre del pecho. Cuando se palpó herida, se dio cuenta de que el
corte era profundo hasta los huesos, pero no lo había partido en dos.
Suspiró aliviado.
?Parece que nuestra defensa fue eficaz?.