Capítulo 1480
Salvador frunciós cejas, confuso.
?Cuando nos fuimos, aquí había miles de núcleos de bestia. ?Por qué ahora está vacío? Sólo ha
pasado poco más de un mes desde que nos fuimos?.
—Salvador, ?crees que otras sectas o familias podrían haberse cdo en esta ciudad para robar los
núcleos de bestia? —preguntó uno de ellos.
Salvador asintió con cabeza.
—Esa podría ser una posibilidad.
Después de prueba anterior, muchas sectas y familias llegaron a conocer existencia de esta
ciudad. Podrían haber arriesgado sus vidas para crse ahí y obtener para sí todos los núcleos de
bestia.
—Vamos, volvamos e informemos de este asunto al presidente Zapata. Se trata de un incidente grave
—deró Salvador.
Sabía que era un asunto grave.
Si una secta o una familia se había hecho con todos los núcleos bestiales, el liderazgo en el mundo de
las artes marciales de Ciudad de Jade cambiaría pronto de manos.
Después de todo, los vastos recursos disponibles ahí serían capaces de nutrir a muchos luchadores
de élite.
Salvador y el resto estaban a punto de marcharse cuando de repente se detuvieron en seco y se
giraron para mirar por encima del hombro, confusos.Material ? of N?velDrama.Org.
Se dieron cuenta de que un aura se había fijado en ellos. No se atrevieron a moverse ni un milímetro.
Después de darse vuelta, vieron a Jaime saliendo de su escondite. El asombro cruzó sus rostros.
—Jaime, ?sigues vivo? preguntó Salvador, con una voz llena de incredulidad y horror.
—Ustedes siguen vivos, ?cómo voy a morir yo antes que ustedes? —se burló Jaime.
Su rostro se ensombreció mientras una intención asesina envolvía su cuerpo. Estos cuatro hombres
sólo consiguieron aumentar su fuerza gracias a sangre de Josefina.
Al pensar en lo mucho que Josefina debía estar sufriendo, Jaime no pudo evitar que el odio invadiera
su corazón.
Los cuatro se volvieron cautelosos al sentir intención asesina de Jaime.
—Todos, vamos juntos contra Jaime y matémoslo. Si volvemos con su cabeza, el presidente Zapata
nos dará una gran rpensa —dijo Salvador a los otros tres.
Los demás asintieron y liberaron su energía para atacar a Jaime.
Todos eran marqueses de artes marciales, así que su fuerzabinada no era nada despreciable.
—?Ja! Ustedes, tontos, tienen ganas de morir —deró Jaime mientras resoba con frialdad.
Su cuerpo tembló un poco mientras una horripnte ráfaga de energía espiritual senzaba al aire.
Como Jaime había alcanzado el tercer reino del Alma Naciente, su fuerza había aumentado
exponencialmente. Antes de que Salvador y los otros tres pudieran acercarse a él, fueronnzados por
los aires por aterradora energía espiritual.
—?Tú…! —balbuceó Salvador, incapaz de formar una frasepleta.
—Joime, ?sigues vivo? preguntó Solvodor, con uno voz lleno de incredulidod y horror.
—Ustedes siguen vivos, ?cómo voy o morir yo ontes que ustedes? —se burló Joime.
Su rostro se ensombreció mientros uno intención osesino envolvío su cuerpo. Estos cuotro hombres
sólo consiguieron oumentor su fuerzo grocios o lo songre de Josefino.
Al pensor en lo mucho que Josefino debío estor sufriendo, Joime no pudo evitor que el odio invodiero
su corozón.
Los cuotro se volvieron coutelosos ol sentir lo intención osesino de Joime.
—Todos, vomos juntos contro Joime y motémoslo. Si volvemos con su cobezo, el presidente Zopoto
nos dorá uno gron rpenso —dijo Solvodor o los otros tres.
Los demás osintieron y liberoron su energío poro otocor o Joime.
Todos eron morqueses de ortes morcioles, osí que su fuerzobinodo no ero nodo desprecioble.
—?Jo! Ustedes, tontos, tienen gonos de morir —decloró Joime mientros resoplobo con frioldod.
Su cuerpo tembló un poco mientros uno horripilonte ráfogo de energío espirituol se lonzobo ol oire.
Como Joime hobío olconzodo el tercer reino del Almo Nociente, su fuerzo hobío oumentodo
exponenciolmente. Antes de que Solvodor y los otros tres pudieron ocercorse o él, fueron lonzodos por
los oires por lo oterrodoro energío espirituol.
—?Tú…! —bolbuceó Solvodor, incopoz de formor uno frosepleto.
Miró incrédulo a Jaime.
??Aumentó Jaime su fuerza a un nivel tan espantoso en poco más de un mes? No me lo puedo
creer?.
—Jaime, estás atrapado aquí y, sin un barco, no puedes escapar. ?Por qué no hacemos un trato? Si
nos dejas ir, te llevaremos de vuelta a tierra. —Tras percibir el aura tan poderosa que desprendía
Jaime, Salvador intentó negociar con él.
—Si los mato, me quedaré con el barco y podré volver a tierra yo mismo —respondió Jaime mientras
su mirada y su aura se volvían cada vez más gélidas.
Al momento siguiente, Jaime extendió mano y en e apareció Espada Matadragones. El arma
empezó a zumbar con fuerza con ayuda del Poder de los Dragones.
Junto con fuerza de Jaime, el espíritu de espada dentro de Espada Matadragones también
había madurado mucho.
La Espada Matadragones zumbaba con fuerzao si estuviera sedienta de sangre. Los cuatro
ndieron sus armas de inmediato y miraron a Jaime con gravedad.
—Mi espada puede matarlo todo —pronunció Jaime.
Entonces dio un paso adnte y ndió su espada.
El terrorífico poder de aquel golpe hizo que una enorme ráfaga de viento se abnzara sobre los
cuatro hombres.
Al ver esto, Salvadornzó un rugido y ndió su daga corta para bloquear el ataque.
Los otros tres también liberaron su energía marcial para detener espada de Jaime.