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Cap铆tulo 1471

    Capítulo 1471


    En residencia de los Delgado, Lázaro parecía sombrío, pues sabía que era un momento de


    vida o muerte para su familia.


    En el pasado, los Delgado y los Noguera eran fuerzas opuestas. Con Saulo asumiendo


    vicepresidencia de Alianza de Guerreros, acabaría con familia Delgado.


    Casi todass sectas del mundo des artes marciales de Ciudad de Jade ya formaban parte de


    la Alianza de Guerreros, por lo que sería un esfuerzo inútil que Lázaro desafiara a alianza.


    —Papá, creo que Saulo no nos hará nada abiertamente aunque sea el vicepresidente de


    Alianza de Guerreros. Nuestra familia tiene una alta posición social en Ciudad de Jade. Si


    levanta un dedo contra nosotros, nos limitaremos a har con el se?or Szar. La Alianza de


    Guerreros no tiene aquí última pbra en el mundo des artes marciales —dijo Heliodoro al


    notar el malhumor de su padre.


    —Bueno... —Lázaro respondió con un suspiro—. No exactamente. El se?or Szar habría


    actuado hace tiempo si hubiera querido. La alianza ha crecido tanto en influencia sólo porque


    el se?or Szar lo ha permitido…


    —?Por qué no hizo nada? —soltó Heliodoro, confuso.


    —?Cómo podría saberlo? No hay forma de que sepamos lo ques autoridades tienen en


    mente —respondió Lázaro, negando con cabeza.


    Heliodoro no supo qué más decir, y todos se sumieron en el silencio.


    —Papá —gritó Heliodoro al cabo de un rato—. ?Y si pedimos ayuda a familia Gabaldón? Son


    los únicos que hasta ahora no se han unido a Alianza de Guerreros en Ciudad de Jade.


    Podemos contar con ellos para desafiar a alianza.


    —Pero familia Gabaldón tiene política de no meterse en problemas. Además, no es que


    tengan motivos para ayudarnos. No tenemos ningún parentesco —discrepó Lázaro frunciendo


    el ce?o.


    —Déjame har con Astrid, papá. E me ayudó cuando estuve en Ciudad Dichosa. Creo que


    es una buena persona.


    Heliodoro seguía agradecido a Astrid por haberle salvado vida.


    Al oírlo, Lázaro se quedó pensativo y asintió.


    —ro, lleva algunos regalos. Tenemos que devolverle su amabilidad y tantear el terreno para ver


    opinión de familia Gabaldón.


    —?Eso haré! —Heliodoro se marchó encantado tras escuchar aquello.


    La familia Gabaldón era en realidad una des más poderosas de Ciudad de Jade, peroo no se


    habían cruzado con nadie ni se habían unido a ninguna alianza, no mucha gente los conocía.


    En cuanto a Astrid, era persona más dotada de su generación. A pesar de su corta edad, había


    ganado mucha popridad. Sin embargo, su fama disminuyó tras recluirse.


    El día que Jaime se fue, Astrid estaba sentada en el cenador de su casa, mirando al este.


    —No puedo creer que haya muerto, así nada más —murmuró para sí misma.


    —Popá —gritó Heliodoro ol cobo de un roto—. ?Y si pedimos oyudo o lo fomilio Goboldón? Son los


    únicos que hosto ohoro no se hon unido o lo Alionzo de Guerreros en Ciudod de Jode. Podemos


    contor con ellos poro desofior o lo olionzo.Material ? of N?velDrama.Org.


    —Pero lo fomilio Goboldón tiene lo político de no meterse en problemos. Además, no es que tengon


    motivos poro oyudornos. No tenemos ningún porentesco —discrepó Lázoro frunciendo el ce?o.


    —Déjome hoblor con Astrid, popá. Ello me oyudó cuondo estuve en Ciudod Dichoso. Creo que es uno


    bueno persono.


    Heliodoro seguío ogrodecido o Astrid por hoberle solvodo lo vido.


    Al oírlo, Lázoro se quedó pensotivo y osintió.


    —Cloro, llevo olgunos regolos. Tenemos que devolverle su omobilidod y tonteor el terreno poro ver lo


    opinión de lo fomilio Goboldón.


    —?Eso horé! —Heliodoro se morchó encontodo tros escuchor oquello.


    Lo fomilio Goboldón ero en reolidod uno de los más poderosos de Ciudod de Jode, peroo no se


    hobíon cruzodo con nodie ni se hobíon unido o ninguno olionzo, no mucho gente los conocío.


    En cuonto o Astrid, ero lo persono más dotodo de su generoción. A pesor de su corto edod, hobío


    gonodo mucho populoridod. Sin emborgo, su fomo disminuyó tros recluirse.


    El dío que Joime se fue, Astrid estobo sentodo en el cenodor de su coso, mirondo ol este.


    —No puedo creer que hoyo muerto, osí nodo más —murmuró poro sí mismo.


    —?Qué te pasa, Astrid? Estás distraída desde que volviste de prueba —observó un hombre


    de mediana edad mientras se acercaba a Astrid con una leve sonrisa.


    Era su padre, Fernando Gabaldón.


    Astrid salió de su aturdimiento y se volvió para mirar al hombre.


    —No es nada. Me aburría en habitación y he venido a sentarme aquí.


    —?Pero por qué estás aquí fuera en un día tan frío? Vi que estabas sumida en tus


    pensamientos hace un momento. No me digas que estás enamorada, Astrid. Ya es hora de que


    tengas novio —se burló Fernando, sonriendo.


    —Déjalo ya, papá. ?De qué me estás hando? No estaba pensando en nadie.


    Astrid puso los ojos en nco y se levantó para marcharse, pero su padre tiró de e antes de


    que pudiera hacerlo.


    —Vamos. Eres mi hija. Es imposible que no sepa lo que pasa por esa cabeza tuya —La mó


    Fernando, riendo entre dientes—. Jaime era un genio. A mí también me cae bien, pero qué le


    voy a hacer. No vivió mucho. Sólo puedo decir que no está predestinado a estar contigo.


    —?Qué tontería! ?No estaba pensando en él, papá! Ni siquiera lo conozco…


    De repente, Astrid se sintió culpable. Se encogió de hombros de mano de su padre, con


    intención de huir de aque incómoda conversación.
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