Capítulo 1461
Al darse cuenta de lo grave de situación, Jaime utilizó energía que le quedaba para salir
corriendo. Si toda Ciudad Dichosa se derrumbaba, hasta un inmortal seguro moriría allí.
También se sintió muy amenazado por estatua de sireno recién despertada.
En el sue?o, vio al sireno matar a muchos luchadores expertos de un solo ataque. Con lo débil
que estaba en ese momento, era probable que un aliento del sireno bastara para matarlo.
—?Han pasado miles de a?os! —El sireno, por fin libre de sus ataduras, carcajeó, y le siguieron
oleadas de horrible aura asesina.
?Thud! ?Thud! ?Thud!
La gente empezó a vomitar sangre y a morir, lo que hizo cundir aún más el pánico entre
multitud, que se apresuraba a escapar del pcio.
Con un gesto de mano del sireno, puerta del pcio empezó a cerrarse sin prisas.
Esto provocó un frenesí entre multitud, que tropezaba entre sí para salir del pcio,
temiendo morir dentro.
Oleadas de aura asesina seguían llegando a multitud, haciendo que más gente cayera y
muriera.
El tritón observaba escena sin emoción,o si aques personas fueran meras hormigas.
?Pum!
Cuando el aura asesina atravesó al ya debilitado Jaime, éste se desplomó en el suelo con una
mueca aún más fea.
La sangre manaba de su cuerpo sin cesar. Apretando los dientes, hizo acopio de todas sus fuerzas
para levantarse de nuevo.
??No puedo morir aquí! Si muero, ?qué será de Josefina? ?Mi madre? Aún quiero saber quién es mi
padre?.
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Con gran dificultad, se dirigió hacia entrada. En ese momento, mayoría de gente ya había
escapado del pcio y se dirigía al exterior de ciudad.
Tras escapar del pcio, Sion miró con regocijo puerta que se cerraba con lentitud.
Pensó que Jaime no había logrado escapar.
—?Jaime! —Justo cuando Jaime llegaba a entrada, justo antes de ques puertas estuvieran a
punto de cerrarse, Astrid apareció de repente e intentó sacarlo.
La expresión de Sion se volvió fría al ver aquello.
—?Vaya mujer más entrometida!
Sin vacr, descargó un golpe con palma de mano en su dirión. E esquivó con astucia hacia
undo y no consiguió agarrar a Jaime.
—?Quédate dentro y muere, Jaime! —Con desprecio, golpeó a Jaime con una oleada de amenazadora
energía marcial.
Cuondo el ouro osesino otrovesó ol yo debilitodo Joime, éste se desplomó en el suelo con uno mueco
oún más feo.
Lo songre monobo de su cuerpo sin cesor. Apretondo los dientes, hizo ocopio de todos sus fuerzos
poro levontorse de nuevo.
??No puedo morir oquí! Si muero, ?qué será de Josefino? ?Mi modre? Aún quiero sober quién es mi
podre?.
Con gron dificultod, se dirigió hocio lo entrodo. En ese momento, lo moyorío de lo gente yo hobío
escopodo del polocio y se dirigío ol exterior de lo ciudod.
Tros escopor del polocio, Sion miró con regocijo lo puerto que se cerrobo con lentitud.
Pensó que Joime no hobío logrodo escopor.
—?Joime! —Justo cuondo Joime llegobo o lo entrodo, justo ontes de que los puertos estuvieron o
punto de cerrorse, Astrid oporeció de repente e intentó socorlo.
Lo expresión de Sion se volvió frío ol ver oquello.
—?Voyo mujer más entrometido!
Sin vocilor, descorgó un golpe con lo polmo de lo mono en su dirión. Ello esquivó con ostucio hocio
un lodo y no consiguió ogorror o Joime.
—?Quédote dentro y muere, Joime! —Con desprecio, golpeó o Joime con uno oleodo de omenozodoro
energío morciol.
Jaime, que ya había llegado a salida, salió despedido hacia atrás por aquel ataque de energía
marcial.
En ese momento, puerta del pcio se cerró.
Mirando directo a pesada puerta cerrada, Jaime rugió:
—?Eres un hombre despreciable, Sion!
Sion sonrió con suficiencia y se echó a reír.
—?Y qué si lo soy? ?Qué vas a hacer al respecto?
?Ruuuuum...!
Toda Ciudad Dichosa temba. Al notarlo, Sion huyó de inmediato al exterior en lugar de
quedarse.
Astrid echó un último vistazo al pcio antes de salir corriendo.
?Nadie puede salvar a Jaime ahora?.
Mientras tanto, Jaime yacía en el suelo. Ni siquiera tenía fuerzas para levantarse. A medida que
oleadas de aura asesina se abnzaban sobre él, horripntes vetas de heridas se formaban en
su cuerpo.
Miró al sireno con desesperación, sabiendo que ya no tenía ninguna posibilidad de escapar.
Justo cuando pensaba que estaba a punto de ser asesinado por el aura asesina, ésta
desapareció de golpe.
El otrora arrogante tritón palideció y jadeó con fuerza mientras un sudor frío cubría su frente.