Capítulo 1408
Diego se levantó con dificultad. Mirando su herida, se burló.
—Los dos somos almas nacientes, Jaime. Mientras el alma exista, nosotros también. Eso no es
suficiente para matarme.
—?Por qué no lo intentamos, entonces? —Jaime miró fijamente a Diego antes de saltar sobre él una
vez más.
Diego trató denzar su hechizo en un intento de bloquear el ataque, pero en el momento en que lo
hizo, su cerebro sufrió un inmenso dolor.
El ataque mental anterior había herido el cerebro de Diego, impidiéndolenzar cualquier hechizo.
Al recuperarse, Diego trató de concentrar su energía espiritual para bloquear a Jaime, pero era
demasiado tarde.
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Jaime había llegado justo dnte de Diego, y hundió su brazo en el pecho de éste, buscando su Alma
Naciente.
El dolor hizo que el rostro de Diego se contorsionara de rabia y agonía, mientras todos los demás lo
observaban con horror. No tenían ni idea de lo que Jaime estaba intentando hacer.
Cuando Sion vio lo que Jaime estaba haciendo, sintió un escalofrío que le recorrió espalda y salió
corriendo.
A Jaime no le importó huida de Sion, ya que al final atrapó el Alma Naciente de Diego. En otras
pbras, vida de Diego estaba a su merced.
—?No, por favor! —Diego rugió. Tuvo que pasar por un infierno sólo para llegar hasta aquí. Si Jaime
destruía su Alma Naciente, aunque no lo matara, seguir vivo no tendría sentido.
—Es demasiado tarde para piedad —dicho esto, Jaime arrancó el Alma Naciente de Diego. El alma
era sólo un poco más grande que el pulgar de Jaime. La miró por un momento antes de guarda en
su bolsillo.
El público no tenía ni idea de lo que Jaime se había metido en el bolsillo, pero visión les dejó
estupefactos.
—Ese tipo es un demonio. Le arrancó el corazón a Diego y se lo metió en el bolsillo, ?no?
—Es escalofriante. Nunca pensé que llegaría tan lejos.
—Creo que será mejor no cruzarnos con él a partir de ahora.
Todos cerraron los ojos al negarse a ver grotesca escena.
Sin su Alma Naciente, el poder de Diego cayó en picado, y se quedó mirando a Jaime con una súplica
silenciosa en los ojos.
—Por favor... devuélveme el Alma Naciente. Puedes ser el rey de I Encanta —rogó Diego a
Jaime que le devolviera el Alma Naciente.
Sin embargo, lo único que hizo Jaime fue sonreír con frialdad.
—No me importa el estatus ni nada de eso. Lo único que sé es que siempre me vengaré de cualquiera
que intente atacarme.
Todo el color se drenó de cara de Diego, ya que sabía que su destino estaba sedo.
—?Sion, mentiroso! —Diego soltó un último rugido, y luego vomitó sangre justo antes de caer al suelo
con un golpe. Murió con los ojos bien abiertos; era evidente que tuvo una muerte poco pacífica.
Aunque estaba frustrado, no había otra salida para él. Quería lo que Jaime tenía, pero al final resultó
en su propia muerte.
Mientras todos presenciaban muerte de Diego, el conflicto se reflejaba en sus rostros. Cuando
Jaime los miraba, ninguno era lo suficientemente valienteo para hacer contacto visual con él. En
su lugar, desviaban mirada y huían asustados.
Mientras tanto, Rigoberto estaba bastante molesto. Ahora que Jaime había matado a Diego, el juicio
de los Duval se volvería imprevisible, en especial con participación de Jaime.
Al mismo tiempo, sintió una especie de intención asesina proveniente de cierta dirión. Al levantar
vista, notó que Jaime lo mirabao si fuera una presa, así que de inmediato desvió mirada y se
metió en su coche, alejándose a toda prisa.
El lugar, inicialmente abarrotado, estaba ahora vacío, sin nadie más que el cuerpo de Diego tendido en
el suelo.
—Te atraparé, Sion. Sólo tienes que esperar. —Jaime entrecerró los ojos y sacó el Alma Naciente que
le había dado Diego antes.
Contemndo el alma naciente, Jaime decidió buscar un lugar para absorbe.