17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1292

Cap铆tulo 1292

    Capítulo 1292


    Mientras tanto, en Aldea de los Vinos, Leviatán había reunido a toda gente. Era el día en


    que los Cuatro Vinos serían liberados.


    Leviatán neaba reunir a todos para luchar contra familia Noguera. Aunque sabía ques


    probabilidades de que ganaran bata eran casi ns, no tenía miedo.


    Jaime estaba muerto. Leviatán prefería morir junto a él antes que seguir viviendo. Juró


    vengarse de Jaime. Las puertas principales de Torre de Pentacarna se abrieron poco a poco,


    y Los Cuatro Vinos salieron del interior.


    Cuando vieron a Leviatán guiando a una gran multitud para que se situara frente a torre,


    todos tenían miradas de sorpresa en sus rostros.


    —?Pasó algo, Se?or Zamudio? —preguntó Ondo.


    Con una expresión sombría, Leviatán guardó silencio por un momento. No sabía cómo dar


    noticia a los Cuatro Vinos.


    Fue después de un rato que Leviatán se decidió a har.


    —Se?or Díaz, el Se?or Casas... está muerto.


    Los Cuatro Vinos se quedaron estupefactos al instante al conocer noticia.


    —?Qué tonterías estás diciendo, Leviatán? Es imposible que el se?or Casas esté muerto. Llevamos


    poco tiempo dentro de torre —les increpó Bosco.


    —Llevan un mes dentro. El se?or Casas se fue al sur a esconderse durante ese tiempo, pero


    Demetrio, el jefe de familia Noguera, ses arregló para encontrarlo. Entonces mató al se?or Casas.


    —Leviatán apretó los dientes con rabia mientras tristeza era evidente en su rostro.


    —?Cómo ha ocurrido esto? ?Cómo lo ha descubierto? —preguntó Ondo con incredulidad.


    —Lo dijo el propio Demetrio. Incluso reveló el cuerpo del se?or Casas. Reuní a todos aquí hoy para


    esperarlos a ustedes cuatro. Tenemos que vengar al se?or Casas —respondió Leviatán.


    El cuerpo de Ondo se tambaleó de repente. Habría caído al suelo si Edgardo no lo hubiera


    atrapado.


    —La familia Noguera... ?Voy a hacérselo pagar! —rugió Ondo. Sus ojos se abrieron de par en par


    mientras furia subía a su corazón.


    Saulo había llevado a sus hombres a matar a casi toda gente de Vi de los Vinos, y ahora


    Demetrio había matado también a Jaime. Ambos, padre e hijo, debían pagar por lo que habían hecho.


    All rights ? N?velDrama.Org.


    —Voy a matar a Demetrio. Voy a vengar al Se?or Casas —gritó Bosco.


    —Sí. Todos los Noguera deben morir por lo que le hicieron a Jaime —coincidió Canelo.


    A Ondo le hizo falta todo lo que tenía para calmarse.


    —La familia Noguera es fuerte y poderosa. Sólo estaremos pidiendo muerte si vamos. Se?or


    Zamudio, usted y sus hombres deben quedarse. No se vayan a matanza. Nosotros cuatro iremos en


    su lugar —dijo después de un rato.


    Al escuchar eso, Leviatán se sorprendió.


    —Se?or Díaz, los cuatro sólo irán a muerte también. Si vamos todos juntos, aún podremos dar una


    buena pelea.


    —No se preocupe. Ninguno de nosotros tiene miedo a muerte. Desde que hemos decidido ir,


    ya hemos aceptado que podemos morir —Ondo agitós manos con displicencia—. Por


    favor, no me malinterprete, se?or Zamudio. No estoy diciendo que le tenga miedo a muerte.


    Tan solo no quiero que muera en vano. Los cuatro iremos solos. Nos autodestruiremos al final.


    El Leviatán se congeló cuando escuchó pbra ?autodestrión?.


    No muchos artistas marciales elegirían autodestruirse, pues una vez que lo hicieran, eso


    significaría que desaparecerían para siempre. No quedaría nada, ni siquiera el cuerpo.


    La autodestrión de un marqués des artes marciales era aún más aterradora.


    Leviatán se quedó mirando a Ondo, sin saber qué decir. Entoncesprendió por qué


    Ondo no quería que se fueran. Si un marqués des artes marciales se autodestruía, todo lo


    que estuviera en un radio de cien metros no sobreviviría.


    Si los seguían, sólo quedarían reducidos a cenizas.


    —Así es. Podemos autodestruirnos. Después de todo, Jaime fue quien nos salvó vida. Es


    hora de seguirlo a otra vida —gritó Bosco.


    Leviatán apretó los dientes. Sus ojos expresaban con ridad el respeto que sentía por Los


    Cuatro Vinos.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)