Capítulo 1201
Al ver determinación en los ojos de Leviatán, Ondo se encontró un poco sorprendido,
pues le parecía haberse visto a sí mismo en los ojos de Leviatán.
él también tenía misma mirada cuando decidió que moriría luchando por Jaime.
??Es el Estado des Sombras otro regimiento de Secta Dragón??.
Ondo se sentía confundido. Después de todo, había trece regimientos en Secta Dragón.
Sin embargo, esos regimientos no tenían ninguna conexión entre sí. Por lo tanto, no había
forma de que se reconocieran entre sí.
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
—Se?or Zamudio, si puedo preguntar, ?qué es el Se?or Casas para usted? —Ondo sentía
curiosidad, así que decidió preguntar.
Un atisbo de duda se vio en Leviatán durante un segundo ante pregunta, lo que le hizo negar
con cabeza.
—Por favor, perdóneme, Se?or Díaz, por no poder contarle esto. Yo, sin embargo, estoy
dispuesto a morir por el Se?or Casas...
Al ver que Leviatán se negaba a revr algo, Ondo decidió que no era apropiado que
siguiera indagando. Por lo tanto, invitó:
—Ahora que sé que también eres amigo del Se?or Casas, por favor, entra.
Ondo hizo que Leviatán y sus hombres fueran invitados a entrar en aldea, solo para notar
que otro grupo de hombres se acercaba cuando estaban a punto de entrar en Aldea Vil.
Esa vez, sin embargo, Ondo se apresuró a acercarse a ellos, pues reconoció a esas personas.
—Se?or Narvarte, ?qué lo trae por aquí? —Ondo se sorprendió ante repentina visita de álvaro.
—Se?or Díaz, estamos aquí para ayudar. No hay forma de que Secta del Dios de Medicina se
mantenga al margen cuando nuestro se?or está en peligro. Además, no podemos quedarnos mirando
mientras ustedes arriesgan sus vidas por nuestro se?or, ?verdad? —contestó álvaro.
—Se?or Narvarte, no es eso lo que quería decir. Todos ustedes son maestros de alquimia. La
primera línea de fuego no es su lugar. También contamos con su apoyo.
Ondo, por su parte, conocía identidad de Jaimeo se?or de Secta del Dios de Medicina.
Al mismo tiempo, también tenía ro que mayoría de los miembros de Secta del Dios de
Medicina eran simples alquimistas. Aunque algunos eran más fuertes que suspa?eros, no eran
especialmente fuertesparados con el resto en el mundo des artes marciales.
Además, enparación con una pelea o una guerra, alquimia era mucho máspatible con
gente de Secta del Dios de Medicina.
—Y por eso estamos aquí. Las píldoras que trajimos podrán darles un empujón a todos por un tiempo
—respondió álvaro.
Al escuchar eso, Ondo se sintió feliz.
Luego, invitó a entrar a Leviatán y a álvaro.
Leviatán y álvaro se conocían desde hacía tiempo, ya que Secta del Dios de Medicina había
estado suministrando píldoras y medicinas al Estado des Sombras durante bastante tiempo.
En cuanto a Ondo, incorporación de los hombres de Leviatán y álvaro le daba mucha más
confianza.
En cuanto a Jaime, se había esforzado por cultivar, por lo que no había forma de que pudiera aprender
nada sobre épica bata que se avecinaba.
Usando su Tica de Enfoque, Jaime absorbió energía espiritual que le rodeaba antes de
converti y almacena en su campo de elixir.
Su campo de elixir se sentíao un enorme agujero negro, que no encontraba límites dentro de sí
mismo mientras absorbía energía espiritual a su alrededor de forma alocada mientras su campo de
elixir no veía ningún cambio.
Con cada aumento de fuerza, energía espiritual que Jaime necesitaba para avanzar hacia el
siguiente nivel, se multiplicaba por pliegues.
Para convertirse en un semimarqués des artes marciales, nadie sabía cuánta energía espiritual
necesitaba, y mucho menos el marqués des artes marciales.
En un abrir y cerrar de ojos, pasaron otros tres días.
A esas alturas, bajo el liderazgo de Gonzo, el mundo des artes marciales de Vi Monarca
había llegado a Aldea Vil.
También había muchos des familias y sectas de Ciudad de Jade en escena ese día para lo
que iba a suceder.
Con una deración oficial y los funcionarios sin hacer nada, esas personas no vieron ningún
problema en presentarse para ver cómo se desarroba situación.
—Se?or Noguera, Familia Ramos y sus hombres están ahora en Aldea Vil. ?Vamos a
quedarnos aquí o vamos a echar un vistazo? —preguntó el mayordomo.
—?Por supuesto, vamos a estar allí! Por qué íbamos a ausentarnos, sobre todo porque esta
pelea empezó por mis nes. —Saulo tenía una expresión rara en su rostro mientras
continuaba—: ?Y los hombres que te pedí que prepararas para mí? ?Qué pasó?
—Todos están a espera de sus órdenes en este momento —respondió el mayordomo con
cuidado.
—Bien. —Saulo asintió a su vez mientras el mayordomo bajaba cabeza.
Cada vez que el mayordomo se ponía dnte de Saulo, el primero siempre se encontraba en su
estado más alerta.
Cuanto más servía a Saulo, más peligroso y temible le parecía el hijo mayor de Familia
Noguera.
Por ello, el mayordomo siempre actuaba con máxima caut, temiendo provocar cualquier
descontento en su se?or con cualquier movimiento errado.