Capítulo 1193
—?Qué hay que discutir? ?Enzo asaltará Aldea Vil con sus hombres después de que haya
terminado con su cultivo! —Gonzo a?adió con cara fría—: Reúne a gente y sígueme a
Aldea Vil. Además, que alguien vigile casa. Una vez que Enzo haya terminado con su cultivo,
infórmale.
El mayordomo quiso seguir con su consejo. Sin embargo, no se atrevió a har después de
mirar cara de Gonzo.
Pronto, Gonzo llevó a sus hombres y corrió hacia Aldea Vil.
Saulo sonrió mientras veía a Gonzo dirigir a sus hombres en busca de Jaime.
—Jaime, ?quieres desafiarme? Todavía eres demasiado inexperto —dijo Saulo antes de
preguntarle a uno de sus subordinados—: ?Se reunieron ya todos los que he convocado de
familia que están en el nivel medio y superior?
—Se?or Noguera, mayoría de ellos se reunieron, pero todavía hay algunos que se negaron a
obedecerle sins órdenes del Se?or Demetrio.
Saulo de inmediato maldijo:
—Maldita sea. Mi padre está cultivando en soledad, y ni siquiera puedo gobernarloso hijo
de Familia Noguera.
Solo había un peque?o número de miembros del nivel medio y del nivel alto de familia que
Saulo podía contrr, ya que mayoría de ellos solo obedecían órdenes del jefe de Familia
Noguera.
—Usaremos lo que tenemos. Si Familia Ramos y Aldea Vil quieren luchar, ambas partes
sufrirán pérdidas. Cuando eso ocurra, Familia Noguera cosechará los beneficios.
Un indicio de codicia apareció en los ojos de Saulo.
La razón por que mó a esa gente fue para esperar oportunidad de matar a Jaime.
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
Si Familia Ramos mataba a Jaime, esos objetos mágicos nunca caerían en manos de Familia
Ramos. Saulo ya lo había calcdo.
El pobre Gonzo no sabía que ya había caído en su trampa.
En Aldea Vil, Ramón llevó a Jaime a entrada.
—?Quién eres tú? Esta es Aldea Vil. Vete de inmediato si quieres vivir.
Dos guardias salieron de sus fundas y gritaron a Jaime y a los demás.
—Buscamos a Ondo. Por favor, transmitan el mensaje.
Ramón habló en voz alta.
—?Creen que el Se?or Ondo se reunirá con cualquiera?
Uno de los guardias resopló con frialdad.
—Váyanse ahora, o no me culpen por lo que va a ocurrir.
Los dos guardias prepararon su postura para atacar.
La gente de Aldea Vil siempre fue reacia a rcionarse con cualquier familia o secta del mundo de
las artes marciales.
Para los dos guardias, Ramón y los demás parecían ser de una secta.
—Se?ores, solo venimos a har con el Se?or Ondo. Por favor, transmitan el mensaje.
Jaime dio un paso adnte y habló con educación.
—?Piérdanse! Ya lo dije: ?no los verá! —gritó uno de los guardias, y luego fue a darle una bofetada a
Jaime.
Jaime frunció el ce?o. No esperaba que gente de Aldea Vil tuviera unportamiento tan
extra?o.
Jaime vio que palma de mano vba hacia él y esquivó con rapidez.
El otro guardia lo vio y corrió rápido contra Jaime.
Pero Jaime no retrocedió. Para él, los dos guardias no podían dejarle ni un rasgu?o.
Mientras se peleaban, Bosco se acercó.
—?Quién c*rajo se atreve a montar una escena as puertas de Aldea Vil? —gritó Bosco.
Sin embargo, se sorprendió al ver a Jaime y Ramón.
Entonces, se levantó de un salto y apartó a los dos guardias de una patada.
—Caramba, alborotadores. ?Cómo se atreven aportarse de forma tan grosera en presencia
de nuestros invitados? Para que sepan, cuando Ramón estaba en Aldea Vil, estaba por
encima de todos ustedes —les gritó Bosco a los dos guardias.
Cuando los dos guardias lo escucharon, se alejaron asustados.
—?Bosco!
Al ver a Bosco, Ramón corrió a saludarlo, y Bosco le dio unas alegres palmaditas en el hombro
a Ramón.
Sin embargo, casi tiró a Ramón al suelo con solo un golpe en el hombro.