Capítulo <b>135 </b><b>Un </b>Encuento Desagradable
Entonces, este pensamiento parpadeó en mi mente y rápidamente negué con cabeza, tratando de reconfortarme. Dejó estar, no hubo que ser tan imcable, después de todo, alguna vez tuvimos un matrimonio. No era necesario mirarnos con tanto rencor después de separación<b>, </b>?no era mejor que cada uno siguió adnte con sus vidas?
En estos días, he estado reflexionando mucho, especialmente ahora que cuento con ayuda de Teo. Mi estado de ánimo se ha calmado considerablemente y el resentimiento que sentía antes ha ido desvaneciéndose poco a poco. En lugar de confrontar a Hernán, he decidido concentrarme en desarror mi negocio. Después de todo, él siguió siendo el padre de Dulcita.
Desde cierto punto de vista, él tampoco salió perdiendo en este asunto. A veces, era mejor dar un paso atrás y ver el panoramapleto.
Así que aquí estaba yo, tratando de reconfortarme, sin sospechar que Hernán no iba a dejarme espacio alguno.
En los días que siguieron,pa?ía se vio envuelta en una serie de situaciones así. Justo cuando estábamos a punto deenzar un proyecto, él no me dio ni un poco de margen. ?Qué sentido tenía llevar a cabo un proyecto sin estos proveedores? Estaba siendo acorrdo.
Además, desde que Teo se unió a empresa, hemos conseguido cerrar tratos con varios clientes importantes. La urgencia de resolver el problema de escasez de proveedores era más evidente que nunca.
Tuve que encargarme personalmente de buscar a los proveedores, afortunadamente, contaba con ayuda de Teo, lo que me dio confianza en mis iones.
Patricio parecía estar bastante ocupado últimamente. Cada uno estaba metido en sus asuntos y apenas nos mábamos. Mariana me marcó dos veces, saludándome. De vez en cuando, nos encontrábamos en reuniones de negocios.
Actualmente, e estaba haciendo una pasantíao gerente en Boreal. Al parecer, enviaron desde central, algo que no me esperaba en absoluto.
Acabé de regresar de Morelia hoy y enseguida recibí una mada de Mariana. Me preguntó dónde estaba y le dije verdad,
Pareció un poco decepcionada y dijo: -Tenía intención de invitarte a cenar, pero veo que estás fuera por trabajo.
-Bueno, entonces cenemos juntos. Justo ahora tengo mucha hambre- le dije con amabilidad. Después de todo, había mado varias veces, sería un poco descortés rechaza.
?De verdad?
<b>+15 </b><b>BONUS </b>
Al <b>oir </b>mis pbras, se animó de inmediato <b>y </b>dijo: -?Perfecto<b>! </b>?Qué te parece <b>si </b><b>vamos </b><b>al </b>restaurante giratorio de última <b>vez</b><b>? </b>?Me encanta ese lugar!
Está bien<b>, </b>pere tardaré unos treinta minutos en llegar- me disculpé, dándole una idea <b>aproximada </b>de cuándo llegaría.
No hay problema<b>, </b>?te espero!– estaba bastante contenta. ?Nos vemos luego!
Llegué <b>al </b>estacionamiento, encontré mi auto y pensé en regresar a casa para cambiarme de ropa, pero temía que no me diera tiempo, así que fui directo al restaurante.
Lo que no me esperaba era encontrarme con Hernán y Sofía en el vestíbulo del elevador. Sofía me vio entrar apresuradamente, me miró de reojo y me dijo: -Luceso si no tuvieras dinero, ?cómo te atreves a venir aquí a gastar?
E soltó esas pbras y gente al alrededor me miró con desprecio.
En los ojos de Hernán se reflejaba una mez de emociones, y susbios se torcieron un poco al exmar: —?María!
Yo, sin inmutarme, observé el indicador del elevador, sin dignarme a mirarlos.
Hernán realmente adoraba a su hermana, llevaba de paseo por todosdos.
Cuando estábamos juntos, rara vez salía a cenar o ir depras conmigo. Pero no podía culparlo, era mi problema. Siempre rechazaba sus gestos románticos. Pensaba que ir a un
restaurante era caro, queer en casa era económico y más higiénico. Esa era mi filosofía.
Parecía que mi forma de pensar era ridíc. Le daba todas mis oportunidades de romance y
disfrute a Sofía.
No, e siempre estaba presente.
Siempre me atormentó el recuerdo de rción indebida que tuvieron cuando Sofía estaba en preparatoria.
El elevador llegó y entré con paso firme. Ellos se quedaron dnte de mí. Hernán enderezó su espalda y parecía imponente, Sofía se apoyó en Hernáno una pulpa.
E le maba a Hernán “esposo“, y eso me daba verdadero asco.
Tan prontoo entré al restaurante, vi a Mariana. E también me vio y me saludó con entusiasmo, con una dulce sonrisa en su rostro.
Pero verdad es que me sentía un poco incómoda con su mirada, siempre rondando mi rostro,o si estuviera buscando alguna respuesta que e deseaba.
Cuando finalmente me senté, pude observa con ridad. Mariana estaba elegantemente vestida y realmente hermosa, una mujer meticulosa en su apariencia. En cambio, yo parecía
Aun así, me miró con alegría y dijo dulcemente: -?Se?orita Lara, también invité a Patricio a unirse a nosotros para cenar!