<b>Capítulo </b><b>124</b><b>: </b>Deseo Cumplido
Desde su pregunta, de repente me di cuenta de que lo que quería decir resultaba un poco desalentador. Acabábamos de estar muy apasionados y si dijera lo que tenía en mente en este momento, sería realmente decepcionante.
Cambié abruptamente de tema y le dije: -?La manera en que tratan a los empleados en su empresa es realmente genial! Si no tuviera mi propia empresa, consideraría trabajar para
ustedes.
él levantó mirada sin inmutarse <i>y </i>me preguntó: -?Por qué?
–Viendo lo rjado que ereso asistente, se nota que gestión en su empresa es muy
humanitaria- mi razón sonaba bastante forzada.
él escuchó mis pbras pero no continuó con el tema.
La forma en que Patricioía era muy elegante. Incluso yoía más rápido que él. Tal vez realmente tenía hambre. En estos días, no he tenido unaidapleta. No quiero
pretender ser tan educada frente a él.
Después deer, insistí en regresar. Se levantó resignado y me dijo: -?Te llevaré!
En el coche, parecía estar reflexionando sobre algo. Yo miraba por ventana. El fresco viento que entraba por ventana me mantenía alerta. Todo lo que acababa de pasar parecía un sue?o.
No me arrepiento, pero me siento un poco incómoda.
Ahora entiendo un poco a Hernán. Tal vez en vida de una persona, realmente se encuentra a alguien que enciende todas tus pasiones y te hace olvidar todo lo demás.
Desde cierto punto de vista, el amor no tiene razón ni error.
?Pero qué hay del futuro? De repente, mi corazón se aprieta un poco.
Patricio parecía entender mis sentimientos y extendió su gran mano para tomar mía. Me transmitió calidez. No me moví ni dije nada, permitiéndole sostenerme. Nos acercábamos cada vez más a mi hogar, pero de repente sentí una sensación de nostalgia,o si estuviera a punto de volver a mi propio mundo.
Estuve en el mundo real,plejo, el mundo de los humanos.
Pero su mundo quizás no lo fue. Erao un hermoso sue?o que uno no quería despertar.
Cuando me bajé del coche, aún quería decirle que no se preocupara por lo que había pasado hoy. En el mundo adulto, a menudo necesitamos interpretar un poco nuestro papel, solo que ambos necesitábamos desarror habilidad de enfrentar realidad y calmarnos.
-?Qué quieres decir?– Su tono sonaba un poco indiferente.
<b>+15 </b><b>BONUS </b>
<b>-Yo</b><b>… </b>quiero decir<b>, </b>?<b>no </b><b>te </b>preocupes por lo que pasó hoy!<b>– </b>De repente, afirmé con firmeza <b>mi </b>
postura.
él apretó mi mano con más <b>fuerza</b>, manteniendo sus ojos fijos en mí. Después de un rato, me preguntó <b>algo</b><b>, </bo si se lo dijera a sí mismo: -?Puedes manejarlo?
Mi corazón empezó atir más rápido. Realmente no era del tipo que podía manejarlo.
-Entonces te diré, ?no puedes manejarlo! Así que no finjas ser despreocupada- dijo él,
soltando mi mano<b>. </b>
Su expresión mostró un destello de indiferencia, dejando entrever un sentimiento gélido, pero fue fugaz.
-?Adnte!–
– me dijo suavemente.
Abrí puerta y salí apresuradamente del auto, diciéndole: -?Ten cuidado al regresar! ?Adiós!
Sin atreverme a voltear, entré rápidamente a mi casa. Fue al cerrar puerta cuando escuché el sonido de su auto alejándose.
Durante estas dos semanas, mi padre se había recuperado en su mayoría. Hamos tranqumente sobre mi historia con Hernán y todo lo rcionado a él.
Mi padre estaba sereno. Dijo que desde mi primera visita, ya había notado el problema. Pero
jamás imaginó que fuera tan grave.
Tres días después de que Hernán salió de prisión, coincidimos en el pasillo durante audiencia. Estaba pa?ado de su madre y Sofía, con Víctor siguiéndolos.
Hernán aún me acusaba de ser despiadada, afirmando que lo había enviado a prisión mediante
artima?as.
Sus pbras me hicieron reflexionar. ?Utilicé artima?as? ?Fui yo quien lo envió a prisión? a
Ignoré porpleto sus gritos y lo miré con calma, adentrándome con determinación en
s del tribunal.
Nuestro caso de divorcio atrajo atención de los medios y s estaba llena de periodistas.
Ese día, él también trajo a su abogado y presentó pruebas de mi infidelidad. Hernán se mantuvo agitado en s, con el juez recordándole constantemente que cuidara su actitud.
Lo que no me esperaba era que, para responder as dudas de Hernán, el encargado de rciones públicas de Boreal proporcionó un informe detado de todo el encuentro entre Hernán y yo. Incluyó noche lluviosa en el aeropuerto, mi intento de suicidio y cómo Patricio me rescató.
Estos hechos concretos y verídicos dejaron a Hernán boquiabierto. El veredicto final fue que
Sofía estaba visiblemente disgustada con el resultado. Al salir del tribunal, no dejó de maldecirme. Le respondí con una sonrisa enigmática, una que dejaría perpleja para siempre.
En realidad, quería decirle que lo mejor estaba por venir. Su m racha apenasenzaba.