Capítulo 109: Un nuevo truco para conseguir el propósito
En el momento que los vi, <b>percibi </b>una mez de enojo y odio. ?Cómo había podido Hernán llegar a ser tan vil?
él estaba todo sonriente,o si nada hubiera pasado. -Cari?o, ?<b>mira </b>quienes están aquí? Sabía que extra?abas a tus padres, así que ayer por tarde fui a recogerlos Pensé que, ahora que nos habíamos mudado, debíamos ense?arles nuestro nuevo hogar.
Lo fulminé con mirada y lo maldije en mi interior a él y a toda su familia.
Mientras haba, él llevó descaradamente a mis padres hacia adentro. Ellos parecían contentos, miraban alrededor de casa y no dejaban de elogiar: -?Está genial! Parece que ustedes dos habían hecho un buen trabajo estos últimos a?os. No fueron en vano sus esfuerzos.
En s de estar, Dulcita los vio y exmó sorprendida: —?Abuelos!
Pero cuando estaba por correr hacia ellos, se fijó en Hernán, que los seguía con una gran sonrisa, y se detuvo en seco. E vaciló por un momento y finalmente saltó a los brazos de su abu.
Hernán chaba con mis padres, tan entusiasmadoo si fuera un verdadero yerno ejemr.
Al parecer, él no les había contado nada sobre lo que había sucedido entre nosotros. ?Qué hombre tan despreciable!
-Cari?o, date prisa y sirve agua para ellos. ?Hayida en el refrigerador? Seguro que noieron nada en el avión. pá?alos y ha con ellos, yo cocinaré -dijo mientras se remangaba y se dirigía directo a cocina. (
Rechiné los dientes con toda mi furia, pero no me atreví a mostrarlo. Después de todo, salud de mi padre acababa de estabilizarse, y temía que noticia de nuestro divorcio lo estresara y provocara una recaída, lo cual sería contraproducente.
Ante eso, no tenía otra opción más que sentarme a rega?adientes. Mi madre me observó detenidamente y preguntó: -María, ?por qué estás tan delgada?
Antes de que yo pudiera responder, Hernán en cocina se adntó e intervino: -Mamá, conoces bien. Tiene que encargarse de todo e s. Supervisó renovación de esta vi desde el principio. Ha estado tan agotada últimamente, que no podíaer ni dormir bien. Incluso yo me preocupo por e. Pero ahora todo está bien. Ya terminamos renovación de casa y ustedes han venido. Sólo tienen que pa?a para que descanse bien.
Tal deración me hizo enrojecer de rabia y me costaba trabajo respirar.
que
Incluso Ivanna, quien llegó a casa después del trabajo y vio escena, estaba más furiosa.
E me llevó discretamente al piso de arriba e indagó: -?Qué diablos está pasando? Este
ahora?
<b>+15 </b>BONUS
?????
-?Este tipo es un verdadero cana! No tiene límites cuando se trata de conseguir lo que quiere. Hasta hace poco, ni siquiera sabía lo ruin que era. ?Ahora puedes imaginar lo miserable que me ha hecho sentir todos estos a?os?
-?Qué vas a hacer entonces? -preguntó Ivanna con enojo – ?Acaso vamos a permitir que triunfen sus trucos sucios? Maldición, ?es realmente desvergonzado!
-Bueno, ahora tú ma al abogado González y pregúntale su opinión. Mi padre acaba de
—
recuperarse de un infarto cerebral, así que no puedo arriesgarme a hacer algo que lo ponga en peligro le indiqué impotente-. ?No puedo poner en riesgo su vida por mi propia tranquilidad!
Ivanna también se sintió impotente y asintió, diciendo: -De acuerdo, voy a hacerlo
Con eso, bajós escaleras conmigo y, después de unirse a mis padres durante un rato, se fue.
Al ver eso, Hernán rápidamente dijo: -Voy a pa?a.
Y entonces, salió tras e.
Mirando su espalda, cerré los pu?os y sentí un agudo dolor en el corazóno si me lo estuvieran arrancando.
Me había costado sobrellevar desagradable cena. Tenía que admitir que Hernán era un actor excepcional. Su piel era tan gruesao de un elefante, lo cual me daba asco.
Cuando yo había preparado habitación para mis padres, Dulcita insistió en dormir con su
abu.
Hernán regresó tan tranqumente al cuarto principal,o si fuera lo más natural.
Estuve alerta en todo momento, sin atreverme a rjarme por el miedo de que mi padre notara algo inusual.
Por noche, Ivanna me envió un mensaje diciendo que el abogado González ha solicitado postergación del juicio. Apagué el teléfono con impotencia, y en ese momento entendí por qué él me había urgido a actuar rápidamente para evitar problemas futuros.
La ión de Hernán había trastornado todos mis nes. En un principio, yo había neado ir a ciudad Jim y discutir el proyecto con Rico en cuanto acabara con el divorcio. Pero ahora, parecía que no podía marcharme por el momento.
Me preocupaba que si me iba, algo inesperado sucediera.