Capítulo <b>87</b>: Reconstruyendo <b>los </b>Acontecimientos de Aquel Día
<b>que </b>
El sonido en el teléfono era nítido, sin interferencias, devolviendo cada detalle de lo ocurrió en habitación del bar Feliz Vda. La risa desenfrenada de Sofía resonaba en oficina<b>, </b>cristalina y prante.
Mis ojos estaban vados en el rostro de Hernán.
Las pbras en grabación telefónica se volvían cada vez más insoportables. Aunque yas había escuchado una vez, en este momento, aún sentía un escalofrío recorriéndome. Me apretaba el corazón<b>, </b><i>y </is lágrimas rodaban por mi rostro, empapando parte dntera de mi camiseta nca.
-María, me estás tendiendo una trampa, ?te juro que acabaré contigo!– Sofía estaba atónita por lo que veía frente a e y luego se abnzó hacia mí.
Ivanna ya estaba preparado, levantó pierna y empujó hacia atrás. Sofía se sentó de golpe en el sofá, sus ojos se llenaron de furia, parecía una bestia feroz. Agarró el cenicero de mesa y me lo arrojó.
Rápidamente incliné cabeza y el cenicero de cristal se estrelló en el suelo con estruendo.
En habitación, todos, excepto yo, estaban boquiabiertos. La madre de Hernán exmó: —? i Qué tragedia…!
Hernán me miraba fijamente, tragando saliva constantemente. Bajo mi mirada, evitaba mis ojos y no se atrevía a enfrentarme.
De repente, dio un paso adnte y extendió mano para tomar mi teléfono que estaba en
mesa.
Lo recogí rápidamente y retrocedí un paso, Ivanna se puso inmediatamente dnte de mí.
Miré a Hernán y le dije: -?Qué pasa? ?Demasiado emocionante?
Sigue escuchando…
Mi voz se desatóo de un loco histérico. Tal vez fue demasiado espeluznante, todos temron y luego volvió calma.
La grabación siguió reproduciéndose, hasta que mi grito, los golpes y los gritos de auxilio… Ya no pude soportarlo más. Miré a Hernán con lágrimas en los ojos y le dije: -?Todavía tienes algo más que decir, Hernán?
–
Hice un esfuerzo sobrehumano para contener mi nto, luego me volví hacia Alejandro y le dije: -Alejandro, ?te atreves a decir que no soy decente? Tú educaste tan bien a tus hijos, que tuvieron rción sexual. ?Te atreves a decir que soy yo que no es decente? Ahora dime, ? quién es el indecente aquí?
<b>+15 </b><b>BONUS </b>
Sofía se levantó y se abnzó hacia mí, gritando: ?María, te enfrentaré! ?Maldita<b>, </b>cómo te atreves a traicionarme!
Víctor agarró rápidamente y dijo: –Se?orita, por favor, cálmese.
-Hermano… ?Vas a permitir que e me traicione? ?Te diré que el hombre que llevó es Patricio Alvarez de empresa Boreal! -gritó Sofía mientras miraba a Hernán—, ?rompe su teléfono!
Hernán,o era de esperar, se abnzó hacia mí de nuevo, tratando de arrebatarme el teléfono des manos.
Me esquivé por un momento, lo que lo enfureció aún más. Extendió surgo brazo y me agarró a través de Ivanna, arrastrándome con fuerza. Estaba a punto de arrebatarme el teléfono cuando Ivanna reionó rápidamente, le dio una fuerte bofetada a Hernán y dijo: —?Patán, qué demonios crees que estás haciendo?
La bofetada dejó a Hernán aturdido, paralizado en su lugar.
Aproveché oportunidad para liberar mi mano de su agarre y le dije: -No necesitas mirarme así. ?Aún no lo sabes? Todo esto fue obra de e. Provocó intencionalmente una y otra vez para que yo descubriera su aventura. Estoy muy agradecida por cooperación de Sofía. Hace tiempo me envió fotos de su infidelidad.
Dicho esto, saqué rápidamente esas imágenes ys entregué a los padres de Hernán,
diciéndoles: -Miren, aquí tienen a su hija con su hijo. Hernán, ?y tú? ?Te gustan estas fotos? ? Qué piensan ustedes?
Hernán se veía desesperado, se dejó caer abatido en el sofá, abrazándose cabeza.
Víctor estaba boquiabierto, sin atreverse a respirar.
La oficina entera quedó sumida en un silencio sepulcral.
De repente, Sofía se zafó de mano de Víctor y me se?aló furiosa: -?Te atreves a decir que no tienes una aventura con Patricio?