<b>Capítulo </b><b>62</b>: Los Encuentros
Después de registrarme<b>, </b>entré en mi habitación y me quités ropas mojadas para secas con el viento caliente del aire acondicionado. Luego corrí a s de ba?o. Cuando el <b>agua </b>caliente caía <b>desde </b>arriba, <b>me </b>di cuenta de que ya estaba congda. Tardé un rato en recuperarme.
Odiaba <b </b>realidad de no haber traído ningúna ropa.
Me enrollé <b>con </b>un edredón y hiervo una o de agua. No podía atender sis tazas estaban limpias aquí o no<b>, </b>utilicé el agua caliente para limpiar una taza. Cuando finalmente empecé <b>a </b>beber, deseaba tener rodajas de jengibre ahorita.
Sonreí resignado, pero sin dejar de pensar ens formas de contactar con el sr. Rodríguez.
Cogí el libro de introdión, buscando los números de contacto en él. Intenté mar a algunos números, pero no conseguí nada. ?Qué arrogante fábrica! Era tan dificil contactar con su jefe.
Sólo podía poner toda mi esperanza en ese se?or, pero no recibí ninguna mada en toda noche. Mi esperanza se transformó en decepción. Me quedé dormida mientras esperaba mada. Pero estaba despierta por fiebre, temba en el edredón y me casta?eteaban los
dientes.
Quería beber agua aturdida, pero apenas podía abrir los ojos ni levantarme. Tuve pesadis constantemente durante toda noche.
Hasta que al día siguiente me levanté con dificultad. En caso de que Hernán me mara, primero hice una videomada con él en el supermercado para demostrar que todavía estaba en mi ciudad natal. Ya que el supermercado era el lugar perfecto para mentir. Colgué después de unas pocas pbras, no estaba en buenas condiciones.
Pensabaprar unas medicinas, pero no había ninguna farmacia cerca. Consulté en recepción y me dijeron que incluso el hospital más cercano estaba lejos de aquí. Mi celr estaba a punto de quedarse sin batería.
Mejor volví a mi habitación y cargué mi celr primero. Y luego me dormí aturdida. Pero incluso cuando estaba dormida, había un pensamiento que me decía que buscara al sr. Rodríguez para conseguir cooperación.
Este espíritu podría ayudarme a vencer a Hernán.
No sabía a qué hora, sonaba mi celr. Me levanté sobresaltada, buscando el teléfono expectante y nerviosa al mismo tiempo. Esperaba que fuera del se?or, pero me preocupaba que
fuera de Hernán.
Pero cuando vi que en escena aparecía el nombre de Patricio, me decepcioné un poco.
/
15 BONUS
Colgué el celr después de decir unas pbras, <b>no </b>recordaba lo que había dicho aturdida.
<b>Volví </b>a tener fiebre aturdida. Estaba congda. Sabía que se debía <b>a </b>mí ansiedad de esos días, <b>y </b>también <b>a </b>que mi salud <b>se </b>había afectada por haber bebido en exceso ese día. Además, ayer me mojé con lluvia. Perdí mis sentimientos en el frío lentamente.
O que alguien me maba en mi sue?o<b>, </b>pero no pude hacer que una voz me respondiera, por
más
<b>que </b>lo intenté. Erao caminar s en bruma<b>, </b>un lugar húmedo, frío y sin límites.
María… María…
Me giré <b>y </b>di vueltas, buscando esa voz, pero voz parecía estar muy cerca de mí.
-?María, despiértate!-sentí un calor se colocó en mi fruente, así que me lo acerqué.
Me esforcé por abrir los ojos, un rostro hermoso apareció frente a mí. Pensé que era una
ilusión.
–
-María, ?estás despierta?-miré aque cara con confusión, levantó ceja y me preguntó–? Te sientes mejor?
Le miré de una manera increíble: -?Por qué estás aquí? ?Dónde estoy?
-?Estás en el hospital! ?Quién crees que será?
-?Qué? ?Hosptal?
-?Y qué piensas? ?Idiota!-puso su mano en mi fuente, y luego dijo–Ha bajado.
-No me has respondido, ?por qué estás aquí? -le miré con dudas.
-Vine a trabajar aquí en Ciudad Jim, y tengo muchas maneras de encontrarte.–me miró y seguía diciendo–?Intentaste suicidarte? ?Por qué no fuiste al hospital?
Memí losbios resecos y seguí fingiendo estar bien diciendo: -?No pasa nada! Solo me dormí por descuido.
Frunció el ce?o al oír mi respuesta y dijo con impaciencia: -?No pasa nada? ?Te desmayaste por fiebre!
Me reí, preguntándome por qué siempre puede ser testigo de mi vergüenza.
–Eres tan dura, ?cómo puedes seguir riéndote después de eso? ?No estás cansada de meterte en líos?
No podía soportar su tono y dije: -?Cansada? ?Pero qué se supone que debo hacer? Puedes alejarte de mí, ?no te metas en mis líos! ?Y no actúeso un juez, no puedes contrr mis pensamientos! ?Y no hace falta que te burles así de mí!
Aunque lo dije con fiereza, se me caíans lágrimas.
Permanecimos en silencio. Al cabo de un rato, me tocó mi frente suavemente y dijo: que te ayudaría de todos modos.
Estaba a punto de har cuando me interrumpió un golpe en puerta.
Te dije
Dos personas entraron corriendo, me levanté de cama inmediatamente cuando vi quiénes
eran.