Capitulo 42: Nunca le Perdonaré
Esto seria el significadopleto de mi existencia, volver a vivir, renacero una versiónpletamente nueva de mi mismo.
Ivanna vio determinación en mi rostro y, con resignación, negó con cabeza, instándome en voz baja–?Come algo!
Asenti y e salió apresuradamente para prepararine algo paraer. Tomé un momento para arrer mis sentimientos y mi apariencia, luego sali de habitación.
Después de cena, le dije a Ivanna–?Voy por mi hija!
-?Estás seguro? ?No seria mejor que te quedaras aqui conmigo un par de días y te recuperaras antes de regresar?
Sabía que estaba preocupado por mi. Lo miré con determinación y afirmé–No voy a morir. Voy a recuperar todo lo que me pertenece.
-?Y cómo vas a explicar el hecho de que no regresaste a tu pueblo natal?– dijo Ivanna mientras estaba un poco preocupado.
Con calma respondi–Tengo una excusa.
Luego, me cambié de ropa, tomé mi bolso y encendi el teléfono. Antes de irme, le pedí a Ivanna
Ivan, ?podrías llevar este abrigo avar por mi?
-?Te llevo!– Ivanna se apresuró a tomar su bolso, ponerse los zapatos y agarrar el abrigo.
En el camino, Ivanna me preguntó cuál sería mi siguiente paso. Negué con cabeza y dije- Aún no lo he decidido, pero no voy a dejarlos escapar impunes.
Tan
prontoo encendi el teléfono, vi una lista de madas perdidas. mé inmediatamente a mi madre y me alegré al escuchar en su voz que condición de mi padre estaba mejorando.
?Mi ánimo mejoró y agradeci a Dios por su bendición!
Le dije a mi madre que regresaría tan prontoo <b>pasara </b>el tifón.
Colgué y revisé mi teléfono. Habia varias madas de Hernán.
No tenía el valor para devolverle mada, pero marqué el número de mi suegra y le dije que no regresé a mi pueblo natal, que no se moleste en venir por ni?a hoy.
Cuando volví a casa con mi hija, todo parecía normal. Hernán nos vio regresar y con una sonrisa de alegría exmó–?Mi amor, mi ni?a! Han regresado. Les preparé algo delicioso, i vayan avarses manos<b>! </b>
ramente ya sabía que no había regresado a mi pueblo. Se acercó amablemente y tomó lo que
muerto. Lo conecté para cargarlo, pero olvidé encenderlo. Así que perdí tu mada. Pensé que ya habías bajado del avión. ?Deberías haberme mado para avisar que estabas bien!
En su tono se escondía una especie de prueba.
-Esta ma?ana mé a tu mamá enseguida, y fue entonces cuando supe que no habías<b>. </b>regresado. ?Estás enojada conmigo? ?Hmm? Te mé muchas veces y tenías el celr apagado. ?Me preocupé mucho, mi amor…!
Hernán extendió su brazo para abrazarme, pero me aparté inmediatamente y tomé a Dulcita para ir al ba?o avarnoss manos.
Increíblemente, Hernán me siguióo un perro, diciendo–Mi amor, ?no te enojes, por favor? No podíaunicarme contigo, ?sabes cuánto me preocupé? ?Dónde has estado casi todo el día? ?Fue Ivanna quien te recogió?
En mi mente, todo lo que veia era repugnante escena entre él y Sofía.
De repente, sentí náuseas y rápidamente empujé a Dulcita fuera del ba?o, cerrando puerta
tras de me
Resistiendo esa sensación de repulsión, me dije a mi misma que debía aguantar. ?No <i>port </i>
permitirme far ahora! Por mi y por mi hija, tenía que aguantar.
Mevé cara, sofocando ira. Abri puerta y sali del ba?o diciendo–Dulcita, jaer!
Hernán me vio har y con alegría dijo–Si, cari?o, ?vamos aer!
Terminando de har, él intentó tomar mi mano, pero agarró directamente sobre venda de mi herida en el brazo. Grité de dolor y Hernán dio un respingo<b>, </b>solo entonces se dio cuenta de venda en mi brazo. Me preguntó preocupado–Mi amor, ?qué te pasó? ?Ah? ?Cómo te heriste? ?Déjame verlo rápido!
Tenía una expresión de ansiedad en su rostro. Realmente no me esperaba que este hombre, con quien hepartido mi vida durante tantos a?os, tuviera un talento actoral tan impresionante. Es una verdadera lástima que no haya seguido una carrerao actor, de lo contrario, sin duda sería un ganador del premio al mejor actor.
-?Respóndeme! ?Qué <b>pasó</b>?– De repente, él me gritó.
-?Y tú qué crees? Si anoche hubieras venido a recogerme, ?crees que estaría herida?– <b>Le </b>respondi, manteniendo mi tono desafiante.
La tensión se disipó en Hernán y me preguntó–?Qué sucedió? ?Lo siento<b>, </b>cari?o! ?Fue mi error! Pero necesitas decirme, ?cómo testimaste?
–Vamos aer. No quiero har de ello- Mis emociones se habían calmado, no quería,
asustar a Dulcita<b>. </b>
Mientras haba, llevé a Dulcita a su asiento y tomé un tazón para alimenta.
Hernán se quedó perplejo por un momento y luego se sentó a mido, atendiéndonos con delicadeza y atención.
En realidad, sabía que él no estaba realmente preocupado por mi herida, sino que temía que lo que sucedió noche anterior se descubriera, por eso estaba interesado en dónde estuve.