17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Recuperando a mi multimillonaria esposa > Capítulo 40

Capítulo 40

    Capítulo <b>40</b><b>: </b>La Revción


    Todo lo que veía me llenaba de asombro y retrocedía una y otra vez<b>, </b>mostrando un miedo


    <bo </b>nunca antes.


    Abrí mis ojos de par en par<b>, </b>esperando que todo fuera solo un error visual, pero vi ramente esas dos caras: una era de Hernán y otra<b>, </b>para mi sorpresa, jera <b>de </b>Sofía!…


    Estuve a punto de gritar, aunque sabía que Hernán había sido infiel y que había tenido rciones sexuales con otra mujer, nunca imaginé que persona con que lo hizo<b>… </b>?fue su propia hermana!…


    Quedé paralizado, sin poder moverme. Ante una escenao esa, cualquier persona en su sano juicio habría confrontado a ambos, pero yo me quedé ahí,o una tonta<b>, </b>con los brazos y piernas tiesos. Mis oídos zumbaban y mis ojos estaban tan abiertos que ya no podían dtarse más.


    Un último rastro de conciencia me despertó de golpe. Saqué el teléfono<b>, </b>cons manos temndo, tomé algunas fotos y grabé un video en silencio antes de retirarme.


    Sentí un asco inmenso de repente. Me tapé boca y corrí rápidamente hacia abajo, vomitando.


    Luego<b>, </bo una loca, corrí fuera de residencia, en oscura y desierta calle. No tenía dirión ni destino, solo corría sin parar.


    En mi cabeza solo quedaba una pbra: asco.


    Sin darme cuenta, seguí corriendo por avenida del río que aún estaba iluminada. Me resultaba difícil contener mi rabia, todo estaba tan ro.


    <b>?</b>Cómo pudo tener rciones sexuales con su propia hermana! Ahora entendía por qué Sofía siempre estaba en mi contra. Ahoraprendía por qué Hernán consentía cada capricho de Sofía<b>, </b>incluso ignorando a su propia hija. Ahora veía por qué Sofía se atrevía a decir en público, frente a todos en el Edificio Majestuos, que era Se?ora Cintas. Ahora entendía por qué <b>Víctor </b>decía que nunca había visto a Hernán salir con una mujer desconocida. Ahoraprendía por qué e pudiera hacer negocios abiertamente con su hermano. Y ahora, el título de propiedad de esa casa perteneciera a Sofía…


    No <b>se </b>atrevió a seguir imaginando más.


    Grité con todas mis <b>fuerzas </b><b>hacia </b>el río, preguntándome por qué. ?Qué asco! Me sentíao si estuvierapletamente contaminado. Perdí <b>el </b><b>control </b><b>y </b>me <bncé </b>hacia el muro del río<b>, </b>me arrojé al agua. ?Necesitaba purificarme, limpiarme <b>de </b>todo…!


    <b>El </b>


    agua del río, tan hda, me <b>tragó </b><b>y </b><b>me </b><b>hizo </b>recobrar conciencia al instante. Pero ya era demasiado tarde para volver. <b>La </b>corriente me arrastraba<b>, </b>luché en pánico, solo escuché un chapoteo antes de caer al agua. Pronto<b>, </b>una mano <b>agarró </b>mi brazo y <b>me </b>arrastró hacia ori…


    Me arrastraron hasta ori y caí al suelo, jadeando y tosiendo.


    Frente a mí estaba un hombre fuerte, el agua caía de su cabeza. Frunció el ce?o, parado bajo luz amari de far, su rostro sombríoo un dios oscuro, daba un miedo atroz.


    Descubrí que el hombre que me salvó era Patricio.


    Al instante, sentí una enorme injusticia, vergüenza y resentimiento. Me tumbé allí, tercamente sollozando a moco tendido.


    él no me detuvo ni intentó levantarme. Me dejó llorar en oscuridad creciente, parado a mido con una mirada fría,o si estuviera en guardia para evitar que me arrojara de nuevo al agua.


    Poco a poco, acallé mis sollozos y me levanté con esfuerzo. Estaba empapada y temndo sin parar, murmurando un “Gracias por salvarme” entre dientes, con voz ronca y temblorosa. él se quitó chaqueta y se acercó a mí para pone sobre mis hombros. Aunque su chaqueta también estaba mojada, llevaba su temperatura corporal. En ese momento, sentí un calor inusual.


    -No debe haber una próxima vez. Tus padres te dieron vida para que valores–dijo en voz baja y ronca. Sus dedosrgos aún sostenían spa de su chaqueta mientras apretaba alrededor de mí.


    No me preguntó el porqué ni me hizo sentir incómoda. En ese instante, aparte de gratitud, no pude decir nada más.


    -Sin importar lo que suceda, solo tú puedes vencerlo todo- su calor reconfortante me hizo sentir menos fría. Sus pbras de consuelo me hicieron volver a atragantarme, sintiéndome aún más afligida.


    Su mirada se volvió increíblemente suave mientras decía: -Voy a pa?arte <b>a </b>casa.


    Le respondí con tristeza: -Desde ahora, ya no tengo hogar.


    Se sorprendió por un momento, luego apretó mi mano <b>y</b><b>, </b>suavemente, me abrazó.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)