Capítulo 2: Contenido Sorprendente
Cuando estaba a punto de tomar su teléfono para ver quién le había enviado un mensaje, Hernán entró apresuradamente a habitación y tomó el móvil de mi mano. Lo miró rápidamente y me dijo mientras yo estaba desconcertada: —?Es Sofía!
— ?Qué pasa? ?Tienes miedo de que te descubras? —Lo miré con sospecha y pregunté, sintiendo una inquietud en mi interior. Tenía sensación de que algo no estaba bien.
El mensaje solo tenía cuatro pbras: [?E lo descubrió?]
Pero este mensaje era revdor y sorprendente. Era obvio que temía que descubriera algo. Había una matiz de ambigüedad inefable.
Examiné a Hernán, mi intuición de mujer estaba en alerta máxima, y ? sensación de que algo no estaba bien se regresaba cada vez más intensa.
Hernán soltó una risa y colocó el móvil descuidadamente sobre mesita. Me atrajo hacia él y me abrazó mientras me besaba. —?Estás pensando demasiado! No se refería a ti, ?ha de mi madre! E está usando mi nombre para pedirle dinero a mamá.
Sofía Cintas era su hermana menor. Desde peque?a, había sido débil y enfermiza, siempre consentida y mimada. Seportabao una se?orita de familia adinerada. A pesar de estar en sus veinte a?os, no tenía trabajo fijo y vivía ociosamente. Su “ocupación” consistía en disfrutar de vida, ya fuera viajando,iendo o bebiendo.
Le dije con un tono sarcástico: —?Pedir dinero a tu madre? ?De dónde viene el dinero de tu madre, entonces?
él sonriendo y me levantó en brazos, llevándome hacia el ba?o mientras me besaba. —Sí, sí, todo es dinero de mi esposa. Tengo suerte de tener una esposa tanprensiva y generosa.
Me hizo sentir muy feliz con sus pbras. A lorgo de los a?os, nunca había sido taca?a con su familia. Siempre creí que el amor y armonía en el hogar eran lo más importante y que debíamos ponernos en el lugar del otro y dar lo mejor de nosotros mismos.
Luego de un ba?o juntos romántico, me sentípletamente rjada y feliz. Cualquier incertidumbre y resentimiento en mi mente se habían disipado porpleto.
Esa noche, mientras yacía en sus brazos, volví a har deprar una casa en una buena zona para facilitar educación de nuestra hija. Se había convertido en una preocupación constante para mí.
Desde que nos casamos, habíamos estado viviendo en un peque?o apartamento de 45 metros cuadrados. No me importaba que fuera peque?o, pero no quería que nuestra hija estuviera en desventaja desde el principio encuanto a educación.
Nuestra hija ya llegó a edad escr, pero en realidad, no había buenas escus cerca de nuestra casa actual.
Para ser sinceros, durante estos últimos a?os habíamos acumdo suficiente dinero paraprar una casa. Sin embargo, Hernán siempre sostenía que no había necesidad de apresurarnos. Ciudad Fluvial estaba en constante desarrollo y debíamos encontrar el lugar perfecto, de una vez por todas, para evitars mudanzas constantes.
Esta vez, en lugar de rechazar idea, ascendió. Me dio unas palmaditas en el hombro, depositó un beso en mi frente y dijo: —Está bien, estará atento. Si encontramos algo adecuado, te llevaré a verlo, y tú tomarás decisión.
Su respuesta me dejó muy satisfecha. Me fui a dormir, so?ando con una hermosa y espaciosa casa.
A ma?ana siguiente.
Después de dejar a mi hija en guardería, recibí una mada de mi mejor amiga, Ivanna. Me propuso que nos encontráramos en nuestro lugar de costumbre.
Por supuesto, acepté de inmediato y tomé un taxi hacia el lugar que habíamos acordado.
Ivanna era única amiga que teníao familia en Ciudad Fluvial, y podíamos har de cualquier cosa. Sin embargo, no solía marme tan temprano por ma?ana. E era una mujer ocupada, una agente de talentos en industria de cine y televisión.
Cuando entré en nuestra cafetería de postres favoritos, encontré en un rincón con su portátil ante e. Sus manos delicadas y ncas danzaban constantemente sobre el tedo. Un rayo de sol matinal ba?aba, creando una atmósfera serena y be. Era verdaderamente hermosa.
E me saludó levantando mano cuando entre.
Me acerqué rápidamente y bromeé: —Hoy estás tan libre, ?por qué me maste tan temprano?
Ivanna rodó los ojos y me miró. —?No puedo preocuparme por ti?
—?Jaja, ro! —Me senté y tomé el café que e me había pedido sin ceremonias. Le di un sorbo y dije—. Es que estás ocupado. Soy una persona ociosa.
—?Ja, no te hagas orgullosa! Veo que ahora eres unapleta holgazana, dejando que Hernán te mime porpleto. No digas que no te lo advertí. No deberías estar tan cómodo;odidad a menudo lleva a estupidez. —Después de har, me miró con una intención oculta en sus ojos.
No sé por qué, pero estas pbras hicieron que mi corazón diera un salto arrepentido. La miré y le preguntó de manera casual: —?Qué quieres decir? ?Hay algo que me estás insinuando?
E bajó mirada y se centró en panta de suputadora,o si estuviera tratando de algo disimr. —Nada en absoluto. Solo quería alertarte.
Luego, alzó mirada bruscamente y me miró antes de decir: —?Por cierto, vi a Hernán anteayer!