<b>Capítulo </b><b>224 </b>
2
Aunque Adda tenía muchos secretos, Enzo estaba al tanto de mayoría de ellos. Por ejemplo, el asunto del intercambio con Risa. Pero ahora,s cosas parecían mucho másplicadas de lo que imaginaba. Adda ni siquiera podía aventurarse a hacer una conjetura. Así que, por el momento<b>, </b>prefería no decírselo a nadie.
Viendo que Adda no quería har más del tema, <b>Enzo </b>no insistió. Solo dijo: “No tengo mucha gente trabajando conmigo, necesitaré dos días. Ven a buscar el informe pasado ese tiempo.”
Adda respondió: “Ma?ana tengo que ir a París por una semana, te buscaré para el informe cuando regrese.”
Por tarde, Adda habló con Said para tomar los diez días de vacaciones anuales que habían acordado previamente. Dado que fue Said quien lo prometió, naturalmente no pudo retractarse.
Por noche, Adda fue a Vi Green a empacar algunas cosas. Justo cuando llegó, notó ques luces de Vi <b>Green </b>estaban <i>encendidas</i>. Al entrar<b>, </b>se encontró con Yago bajandos escaleras. Al ver a Adda, Yago rápidamente saludó con respeto: “Se?orita.”
Adda devolvió el saludo con cortesía: “Yago, ?viniste a recoger equipaje para el Se?or Ravello?”
La expresión de Yago <b>se </b>tornó ligeramente incómoda. “No, el jefe esta noche bebió demasiado e insistió en venir aquí, así que…”
La be frente de Adda se frunció. Al ver que Adda no parecíacida, Yago rápidamente intentó ganar su simpatía: “El jefe ha estado de mal humor estos días, noe ni duerme bien, solo trabaja hasta el cansancio. Hoy tuvo una reunión intensa y hasta le dio un ataque de gastritis,
pudo rechazar<b>, </b><b><i>y </i></b>terminó bebiendo de más. Seguramente tuvo que ir al hospital a recibir suero. Esta noche tuvo una cena con el gobierno que ma?ana se despertará con dolor de estómago otra vez<b>.</b><b>” </b>
Pero Adda no se dejó enga?ar: “Con su estatus, ?qué cena no podría rechazar? ?Quién de atrevería <b>a </b>emborracharlo?”
del gobierno no trata decerlo, y quién se
La iodidad en expresión de Yago se hizo aún más evidente. El siempre sereno Yago, en ese momento solo pudo responder con una risa nerviosa: Bueno, es cierto lo que dices, pero el jefe ha estado de verdad mal de ánimo, <i>por </i>eso bebió de más.”
Temeroso de revr más de cuenta si se quedaba más tiempo, Yago se apresuró a despedirse: “Se?orita Atenas, me voy entonces. Por favor, cuide del jefe esta noche.”
La voz de Adda fue fría: “Yo también me iré pronto, solo vine a recoger algunas cosas. No estoy viviendo aquí últimamente.”
Yago: “…”
Sin mirar hacia atrás a Yago, Adda subiós escaleras, diciendo mientras caminaba: “Ya que estás aquí, llévate todass cosas del jefe que estén en el cuarto de almacenamiento. Ah, y dile que cambiaré contrase?a ys ves en unos días. Que no venga borracho otra vez porque <i>no </i>podrá entrar.”
Yago miró silueta de Adda alejarse, pensando en lo imcable que puede ser una mujer cuando se decide. En realidad, no había mentido del todo. Estos días, Davis parecía otra persona, descuidando sue?o yida por sumergirse en el trabajo.
Yago sabía bien a qué se debía. Simplemente, Davis extra?aba demasiado a Adda y temía que, si se daba un respiro, terminaría buscánd. Hoy, <b>tras </b>recibir noticia que habían difundido, Olivia ya estaba en un vuelo hacia Italia. Después de beber demasiado<b>, </b>Davis <i>no </i>dejaba de
“Ucuenta llevar a Davis allí. mencionar el nombre <i>de </i>Adda. Fue entonces cuando Yago decidió por
Suspirando, Yago <b>se </b>resignó a movers cajas <i>del </i>cuarto de almacenamiento. Tras acabar<b>, </b>se marchó <b>en </b><b>su </b><b>coche</b>. Adda, por su <b>parte</b><b>, </b>subió <b>al </b>tercer piso yenzó
<b><i>a </i></b>
empacar <b><i>su </i></b>
equipaje. A mitad de camino, notó una figura en puerta. <b>Era </b>Davis.