Capítulo 216
<b>Capítulo </b><b>216 </b>
Un minuto antes, justo después de mada de Adda.
Justo debajo de ese anuncio, había otro dedicado a Duquesa Kate de Interra y a Princesa Beatriz, formando un trío de anuncios que briba en el sitio web oficial de QUEEN, mando poderosamente atención.
Sarabe estaba tan emocionada que temba al mostrarle su teléfono a Adda.
“Hada, ?realmente soy yo del anuncio?“, preguntó con un temblor en voz.
Adda sonrió con dulzura: “Por supuesto que eres tú, mamá“.
Las lágrimas amenazaban con desbordarse de los ojos de Sarabe. Aunque pertenecía a una familia odada de Altópolis, su estatus era bastante modesto fuera de su peque?o mundo. Siempre había admirado esos lujos inalcanzables, pues ni riqueza de los Espinoza les permitía eder a joyería de millones de dres tan fácilmente. Pero ahora, <b>su </b>nombre briba en el sitio web de una des marcas de joyería más exclusivas del mundo, y el orgullo y vanidad llenaban su corazón hasta el borde.
La emoción, el orgullo y una especie de incredulidad y felicidad indescriptibles embargaban. El anuncio había generadoentarios de todo el mundo<b>, </b>y en cuestión de minutos, ya acumba miles. Todos se preguntaban quién era esa misteriosa Sarabe, sugiriendo incluso que podría ser
una reina.
En ese momento, el teléfono de Sarabe sonó. Era se?ora López.
“Por todos los santos, Sarabe<b>, </b>?eres tú del anuncio en página de QUEEN, o es otra con tu mismo nombre<b>?</b><b>“</b><b>, </b>preguntó con formalidad.
“No hay tantas con mi nombre. Soy yo“, respondió Sarabe, no pudiendo ocultar su orgullo.
“Fue Hada, mi hija. Es amiga de MissA“, continuó, explicando cómo Hada había decidido romper re de MissA de solo aceptar cinco encargos、 por a?o para hacerle un regalo de aniversario de bodas,
“Hada es tan considerada… Ma?ana organizaré una cena para celebrarlo. Invita a todass se?oras del círculo“, dijo Sarabe, aún al teléfono, sumergida en mada feliz.
e <b>le </b>había hecho. Los demás en mesa observaban, cada uno con una reión diferente. Felipe miraba a Adda con una mez de confusión y admiración. Leticia, por otrodo, se sentía incómoda al escuchar a Adda mar “mama” a Sarabe, envidiando el lujoso regalo Adda, quien había sido criada y apoyada por Leticia, parecía haberse transformado en un árbol frondoso capaz de dar sombra y protión a otros, dejando <b>a </b>Leticia en una mez de sorpresa y envidia.
Risa, ramente molesta<b>, </b>acusó a Adda de enga?ar a todos. “Imposible, <i>eso </i>es imposible. Adda<b>, </b><b>?de </b>qué truco estás jugando para enga?arnos a todos<b>?</b><b>” </b>
Pero Adda, con un aire sereno, respondió: “Puede que les enga?e, pero ?cómo podría manipr <b>el </b>sitio web global de QUEEN? Si pudiera hacero, ?no tendrías que admitir que soy aún más impresionante?<b>” </b>
Las expresiones <b>en </b><b>el </b>rostro de Risa pasaron <i>del </i>rojo al nco <b>y </b>finalmente al pálido, mientras Adda, con una tranquilidad desafiante, sugería: “Es hora de cumplir tu pbra. Ven y llámame abu.”