Capítulo 11
La alfombra roja llegaba a su fin, rodeada de un bullicio de gente.
Do?a Ravello se encontraba en el centro de multitud.
Vestia con sencillez, con un aire que evocaba a indumentaria tradicional,o si acabara de regresar de una caminata matutina por el parque.
A pesar de su cabello canoso, irradiaba una energía juvenil, luciendo más joven que otros de su edad. Sus ojos briban con ridad, ys arrugas en <b>sus </b>ojos eran apenas perceptibles.
Su rostro aún conservaba plenitud de juventud, gracias a una ligera redondez.
“Eso es lo que man juventud eterna“, pensaba Adda para sus adentros.
Detrás de e, había una mesa cubierta de regalos de los invitados, con paquetes de todo tama?o amontonados unos sobre otros.
En ese momento, Risa Atenas estaba presentando un elegante paquete cuadradoo regalo.
“Do?a Ravello, este es el obsequio de los Atenas de Altópolis para su cumplea?os: un exclusivo set de joyería QUEEN valorado en ocho millones de pesos.<b>” </b>
QUEEN era una marca de joyería de lujo reconocida internacionalmente, que había irrumpido en escena hace tan solo tres a?os. Pero gracias a su dise?o exquisito, había capturado rápidamente el corazón des élites globales.
La anciana echó un vistazo as joyas dentro del paquete y sonrió: “Gracias, Se?orita Atenas<b>.</b><b>” </b>
Risa continuaba hando efusivamente: “Me alegra que le guste, se?ora. Aunque el precio es lo de menos,o todos sabemos, QUEEN solo acepta pedidos personalizados, <b>y </b>cada pieza es única. Me costó mucho trabajo conseguir este cor, porque pensé que solo algo tan únicoo QUEEN podría estar a altura de su estatus<b>.</b><b>” </b>
Con un gesto de su mano, anciana se?aló <b>a </b>un sirviente para que tomara el paquete. Antes de que Risa pudiera terminar, el paquete fue retirado por un sirviente y colocado de manera indistinta entre el montón de regalos, pérdiéndose de vista.
“El siguiente en presentar su–regalo es…“, el mayordomo anunciaba en voz alta mientras revisaba lista de obsequios.
Al llegar, todos registraban sus nombres en entrada y, según su orden de llegada,
presentaban sus regalos a anciana.
Risa, con muchas más pbras por decir, fue interrumpida abruptamente por el mayordomo.
Se vio obligada a retirarse a undo, junto a Leticia, frustrada.
No entendía cómo el generoso y valioso regalo preparado por Familia Atenas no había causado mayor impresión.
Ni siquiera los espectadores cercanos murmuraban elogios o pbras de admiración.
Pero pronto, Risaprendió por qué.
Las ofrendas des grandes casas de Imperatoria eran todas obsequios de inestimable valor.
Joyas de esmeralda dignas de un emperador, poa de época Medieval, preciadas vasijas orientales y antigüedades y pinturas valoradas en millones, hacían que su joyería de ocho millones pareciera insignificante.
“El siguiente en presentar su regalo son los Espinoza de Altópolis.”
Adda y Felipe se adntaron juntos.
La mirada de Risa se posó en Adda.
Cuando Adda presentó su regalo, una sonrisa burlona se dibujó en el rostro de Risa.
Dentro de elegante caja que Adda había abierto, yacía una serie de peque?as piezas de incienso, tanrgaso un dedo,,cuidadosamente alineadas.
“Do?a Ravello, este es el obsequio de cumplea?os de Familia Espinoza para usted, esperamos que sea de su agrado.”
Risa sabía sobre afición de Adda por fabricación de incienso.
Pero, ?cómo podría ese peque?o pasatiempo de elegancia sostenerse en un evento de tal magnitud? E estaba ramente sobrestimando su valor.
Los regalos que anciana había recibido hasta ahora eran todos de valor incalcble. ?Cómo podríanpararse esos insignificantes articulos cons maravis que adornaban s?
Do?a Ravello tomó caja y olió, su sonrisa so
Atenas.”
Adda se sorprendió ligeramente.
hizo más amplia: “Gracias, Se?orita
14:12
Capitulo <b>11 </b>
?Cómo sabía anciana su apellido Atenas? Si e ramente se había registradoo Se?ora Espinoza.
Justo cuando Do?a Ravello estaba a punto de apartar el regalo.
Risa intervino: “He escuchado sobre afición de Se?ora Espinoza por hacer incienso. Este incienso, ?no será hecho por usted misma, Se?ora Fer
Espinoza?”
Adda ya había notado desde antes.
Adda sonrió: “Sí, esto es un peque?o pasatiempo mío. Esta fragancia se ma ‘Rosa y Agarwood‘, está hecha de rosas, agarwood y diversas especias siguiendo métodos tradicionales…”
Una luz de orgullo brilló en los ojos de Risa.
Sin esperar a que Adda terminara, interrumpió ansiosamente.
“Se?ora Espinoza, regr algo hecho por ti mismao regalo de cumplea?os para celebrar los setenta a?os de honorable do?a, ?no es un poco irrespetuoso? ?Cuánto puede costar una peque?a caja de incienso, mil o diez mil pesos?“
Capitulo 12
En ese momento, todass miradas se posaron sobre Adda y Felipe.
Risanzó una mirada intencionada hacia Felipe: Parece que familia Espinoza ha decaido tanto que ni siquiera pueden presentar un regalo decente“.
Felipe no parecia muy contento.
La noche anterior, habia cogido un resfriado por el aire acondicionado, y desde que se levantó se sintió mareado y aturdido.
Por eso, tarea de preparar el regalo para Do?a Ravello recayó sobre Adda.
La noche anterior, su abuelo había mencionado lo importante que era este encuentro para familia Espinoza.
Así que en lo que respectaba al regalo, no escatimarían en gastos.
No esperaban que Adda terminara presentando una caja de inciensos caseroso regalo.
Si esto ofendía a familia Ravello, el proyecto del Resort quedaría definitivamente fuera de alcance.
Con un rostro serio, Felipe estaba a punto de reprochar cuando Addaenzó a har <b>con </b>calma.
“He escuchado que razón por que usted vino a Altópolis hace tres a?os fue por problemas de insomnio. Este aroma tiene efectos calmantes y ayuda a dormir, espero que pueda aliviar los dolores de cabeza e insomnio, Do?a“.
Esa tarde, Adda había hecho su tarea en empresa, averiguando sobre el problema de insomnio de abu Ravello.
Risa dijo con sarcasmo: “Son solo unos inciensos, Se?ora Espinoza, nos beo si fueran una panacea. Si los aromas pudieran curar, <b>?</b>para qué necesitaríamos hospitales?”
En ese momento, una mujer pelirroja junto a abu olió caja yentó: “Esto no es tradicional mez de rosa y agarwood, parece tener un ligero aroma medicinal“.
Adda respondió con tranquilidad: “Modifiqué proporción de receta tradicional y agregué algunas hierbaso el acorus y vid nocturna, por eso tiene un aroma medicinal“.
La mujer pelirroja se dirigió a Do?a Ravello con una sonrisa: “Abu, me gusta mucho este aroma, si no lo quieres, dámelo a mi“.
1412 M
Chito 12
Era Cintia Ravello, nieta de abu, quien había regresado del extranjero especialmente para el cumplea?os de su abu.
“?Quién dijo que no me gusta?
La abu miró a Adda, evaluó de arriba abajo y mostró una sonrisa bondadosa: *Acabo de olerlo y ya me siento más despejada. Mayordomo, lleva este incienso a mi dormitorio, para que nadie más lo desee“.
El mayordomo rápidamente tomó caja des manos de Cintia y se fue<b>. </b>
Risa se quedó petrificada al ver escena.
La abu ni siquiera miró su regalo de joyas de ocho millones.
Pero el incienso hecho por Adda había capturado su favor, incluso pidió especialmente que lo guardara.
?Qué pasa con estas personas ricas? ?Están todas locas?
La ceremonia de regalos continuó, pero muchos ya se habían dispersado.
Después de hacer el ridículo, Risa no quería quedarse más.
Se dio vuelta para irse, pero escuchó a genteentar sobre e.
“Esa parece ser hija biológica que familia Atenas encontró hace tres a?os, dicen que creció en el campo“.
“No es de extra?ar que tenga un aire tan provinciano, incluso mencionar el precio des joyas que regaló. ?Acaso no ve que do?a lleva en mu?eca una pulsera de esmeralda de doscientos millones? Cuando mencionó los ocho millones, me dio vergüenza por e“.
“Ustedes que no son de Altópolis no lo saben, pero que regaló el incienso era hija original de familia Atenas“.
“Eso explica mucho. Hacerle una trampa así en público,
é malicia. Pero veo que
Se?ora Espinoza es generosa y elegante, con una dignidad innata, realmente parece estar destinada
a nobleza“.
“Hando del incienso de Agarwood, es realmente agradable. Estaba lejos y aún así pude percibir su aroma de alta calidad. Eso sí que es un verdadero lujo, noo otros que solo han de precios“.
Al escuchar esto, los dedos de Risa se volvieron pálidos de tensión.
Todos parecían amar a Adda.
Pero toda
Capitulo 12
irradiaba de adentro hacia afuera, todo había sido arrebatado de Risa.
Algún día, Risa definitivamente iba a despojarle de
<b>Capítulo </b>13
Después de entregar el regalo, Adda y Felipe se dirigieron hacia donde estaba su mesa en entrada.
Como aún nadie se había sentado, no les quedó más remedio que esperar a undo.
A mitad de camino, el celr de Felipe sonó.
Echó un vistazo al teléfono y rápidamente se dirigió hacia el jardín que estaba junto a <b </b>puertateral.
Adda sabia que era Brisa quien maba.
Pero no le dio mayor importancia yenzó a admirars antigüedades en el salón de banquetes.
Unapleta pared de poa azul y nca de una dinastía de antigua China, era realmente impresionante.
Poco después, una joven se acercó.
*<b>?</b>Usted es Se?ora Espinoza?”
Adda se giró con elegancia: “?En qué le puedo ayudar?”
“Soy Bianca, nieta dndante de zona militar de Imperatoria, ?podría
preguntarle por fórm de Rosa y Agarwood?”
Antes de que Adda pudiera responder, joven se apresuró a decir.
“Podriaprarle fórm, no importa el precio.”
Adda sonrió: “Esa fórm no es ningún secreto guardado, hice solo por diversión. Si
a se?orita Bianca le gusta, se puedo regr.”
La joven se iluminó: “?De verdad me puede regr?”
“Sí, agrégame a WhatsApp, y esta noche te envío fórm.”
Bianca rápidamente agregó a Adda en WhatsApp.
En ese momento, varias jóvenes se acercaron: “Yo también quiero, yo también, Se?ora Espinoza, ?puede agregar mi WhatsApp también?<b>” </b>
Adda estaba desconcertada por situación, pero igual agregó a cada una en WhatsApp y prometió enviarles receta del incienso esa noche.
Después de todo, estas jóvenes no eran otras ques hijas del alcalde,s herederas
des principales fortunas y hasta nieta de un secretario central.
Desde lejos, Risa observaba furiosa cómo un grupo de jóvenes élites políticas de Imperatoria rodeaban a Adda para agrega en WhatsApp.
Frustrada, se quejó con Leticia: “Mamá, ?es están locas? Un grupo de élites de Imperatoria tratando de ganarse el favor de Adda, ?qué buscan?”
Leticia respondió con indiferencia: “Es no son tontas. Entre todos los invitados que han traido regalos, solo el de e capturó atención de anciana. Lo que quieren es obtener fórm para luego ganarse el favor de Do?a Ravello.” Luego, suspiró: “Entre es, seguro habrá una que se convierta en nueva se?ora de Familia Ravello.<i>” </i>
Risa bufó: “?Qué importancia tiene ganarse el corazón de anciana? Quien decida con quién se casa Davis es él mismo. Tal vez ni siquiera le gusten estas princesas criadas entre mil normas y prefiera a una Cenicienta indomable.”
Leticia pareció leer los pensamientos de Risa.
“Risa, nuestra familia Atenas es considerada des más destacadas en Altópolis, peroparada con estas jóvenes élites de Imperatoria, estamos muy lejos. Además, Familia Ravello no solo es más rica, sino que también tiene conexiones militares y políticas, algo que nosotros no podemos aspirar.”
Luego, tratando de cons, dijo: “Mamá definitivamente te encontrará un buen prometido en Altópolis.”
“Mamá, ya dijiste que Altópolis no separa con Imperatoria. La gente aspira a lo más alto, y además, ?cómo sabes que a Davis no le gusto sin siquiera intentarlo?”
Leticia sacudió cabeza, mostrando su impotencia.
A veces, se social es una monta?a insuperable. Los ricos son más realistas que los demás, especialmentes familias de alta sociedad, que dan más importancia a igualdad de condiciones.
Las historias de príncipes y Cenicientas solo existen en los cuentos de hadas.
Por otrodo,s jóvenes rodeaban a Adda mánd “hermana“.
Adda les seguía el juego mánds “hermanitas“, haciendo ques peque?as herederas se sintieran especialmente felices.
Pero el buen ánimo des jóvenes solo era hacia e; entre es,petencia seguía en secreto, sin darse tregua.
“El mes pasado me encontré con el se?or Davis, y hasta me dijo que me había puesto más guapa<b>.</b><b>” </b>
esa be y lujosa máscara que llevaba, para mostrar a todos su verdadero rostro.
Capítulo 14
“Antes de que se?ora enviaras invitaciones, nadie sabía que Davi estaba en Altópolis, simplemente estás mintiendo.”
Si estoy mintiendo, pero que tú lo mes Davi es bastante repugnante, ?tan cercano te crees que eres de Davis? Ni siquiera le has hado.”
Las jóvenes herederas discutian sin parar.
Adda finalmente entendió.
Todas es estaban enamoradas de Davis.
Sin embargo, Adda no loprendia.
Eran mujeres des más altas esferas sociales del mundo, ?por qué todas parecían decididas a no casarse con otro que no fuera Davis Ravello?
Bianca pareció leer confusión de Adda.
Con una explicación algo incómoda, dijo: “Adda, es cierto que
todas nosotras amamos a Davis, y no es por el titulo de familia Ravelloo familia más rica. Si lo ves, entenderias. Una vez que ves su rostro, no hay otro hombre en el mundo que puedaparársele.”
Adda soltó una risa.
Así que eran un grupo obsesionado por belleza.
Adda entendió, e también apreciaba belleza masculina<b>. </b>
Cuando fijó su atención en ese hombre, más allá de una primera vez impulsada por el alcohol, fue por su belleza que lo mantuvo a sudo durante tres a?os, capturada por su apariencia.
“?El se?or ha vuelto!”
El mayordomo entró apresuradamente, corriendo hacia donde estaba do?a.
El salón de fiestas, antes bullicioso<b>, </b>se quedó en silencio de repente.
Todos miraron hacia puerta.
?El se?or que mencionaba el mayordomo era Davis Ravello<b>? </b>
Se decía que Do?a Ravello tuvo tres hijas y, ya en sus cuarentas, dio a luz a este único hijo.
Las jóvenes que antes chaban animadamente ahora guardaban silencio, mirando
hacia puerta con emoción y anticipación.
Adda también siguió su mirada hacia puerta.
Queria ver por sí misma qué tan guapo era este Supremo Potentado que tenía a todas
si
estas jóvenes locamente enamoradas.
Un hombre de piernasrgas entró.
Vestía de manera muy formal, un traje a medida de alta costura con una corbata azul
Oscuro.
Su figura era esbelta, con hombros anchos y cintura estrecha, una espalda recta, y unas proporciones corporales perfectas. Susrgas piernas parecían pisar directamente sobre los corazones des jóvenes con cada paso que daba.
Por su fisico, definitivamente era un ejemr único.
Adda no pudo evitar admirarlo en silencio.
Luego, su mirada viajó de abajo hacia arriba, hasta posarse en el rostro del hombre.
Al ver ramente su cara, Adda se quedó petrificada.
Como si hubiera sido hechizada, sintió que su sangre se congba.
Ese rostro tenía unas características extremadamente perfectas, con el ángulo de mandib tan definidoo si hubiera sido esculpido,o obra maestra más orgullosa de una diosa.
Su <b>piel </b>también era casi etérea.
400
Como una poa fina forjada en el horno durante mil a?os, sometida a fuego y tormenta, naciendo una belleza pura y extrema.
Pero curiosamente, susbios eran de un rojo vibrante,o si llevara puesto lápizbial.
Este toque de rojo salvaba sensación de frialdad que su palidez traía,o si un
1 ser celestial hubiera sido desterrado a tierra pero aún naciera en una familia de nobleza, con una dignidad innata.
Su presencia era fría y distante, llevando consigo un aire hdo allá donde iba.
La mirada del hombre ni siquiera se posó en Adda por un segundo.
Pronto pasó por sudo.
Adda permaneció inmóvil en su lugar.
Después de unrgo tiempo, logró preguntar: “?Quién es él?”
<b>14-13 </b>—
apitulo 14
Las jóvenes a su alrededor empezaron a murmurar de nuevo.
“Es Davis, el único y sin igual Davis Ravello de Imperatoria.”
“Tres a?os sin verlo, parece aún más guapo que antes, y más frío.”
“Alguien dijo que iba a conquistarlo, pero ni siquiera se atrevió a saludarlo ahora.”
“?Tú tampoco!”
Las jóvenes volvieron a discutir entre es.
Solo Adda se quedó pensando por mucho tiempo.
?Era él?
Imposible…
Adda giró bruscamente cabeza.
Capítulo 15
Su mirada seguía fija en imponente silueta del se?or Davis Ravello.
Su paso parecía traer una tormenta, y aquellos a su alrededor se veían sobrecogidos por su aura potente y fría.
En sus ojos se leía respeto, admiración, e incluso miedo.
Era debido a su actitud, fria hasta dar miedo.
No podía ser él.
Su “Guapetón” definitivamente no tenía ese aire.
él era ardienteo el sol en pleno verano, salvaje y sin restriones, incluso algo de
matón.
Cada vez que se veían, él tomaba iniciativa para seduci, jugando al gato y al ratón cuando e mostraba interés, y esforzándose porce cuando pensaba en
rendirse.
Dominaba el arte de sedión a perfión.
Adda solía empujarlo en el pecho y reprocharle: “Eres <b>un </b>verdadero Don Juan“.
él siempre respondía con una sonrisa traviesa: “?Entonces tú serías mi reina?”
?Cómo podría ser misma persona ese hombre cuyo libertinaje llegaba al extremo y el supremo potentado heredero, quien parecía no pertenecer a este mundo?
Adda se convenció a sí misma.
Pero en el fondo sentía una inquietud.
Una vez terminada entrega de regalos, los invitados empezaron a tomar asiento.
Adda también se sentó temprano en su lugar.
Su mirada recorrió s, pero ya no volvió a ver al hombre.
Adda se sentó tranqu en su lugar.
Sacó su celr y navegó por sus contactos.
Deteniéndose en el número guardadoo “Guapetón“.
Adda miraba el número, absorta.
14:13
Pero entonces sintióo si alguien estuviera observando.
Levanto vista de golpe.
Y se encontró con una mirada fria desde el segundo piso del salón.
?Era Davis!
Aunque estaba lejos y no podía estar segura de si estaba mirando, el corazón de Adda dio un vuelco.
Casi sin pensarlo, marcó el número en su mano.
El hombre en el segundo piso seguía inmóvil.
Por suerte.
Adda sintió un alivio.
Por suerte no era él.
Bajo vista, a punto de colgar.
Pero entonces el teléfono se conectó.
En el momento de conexión, levantó vista por inercia hacia Davis en el segundo
piso.
Lo vio, todavía de pie, ramente hando por teléfono.
El corazón de Addatía fuerte y rápido.
Lentamente, llevó el teléfono a su oído.
Finalmente, escuchó una voz familiar, profunda y fría: “Ha“.
Adda no dijo nada.
Solo miraba fijamente al hombre en el segundo piso que haba por teléfono.
El también miraba.
Después de unos segundos, Adda simplemente colgó.
Y<b>, </b>en efecto, Davis, parado en el segundo piso, lentamente guardó su teléfono en el bolsillo de sus pantalones!
El corazón de Adda se sentía apretado.
Casi no podía respirar.
?Cómo podía ser así?
?Por qué era así?
En este mundo, realmente no había dos personas exactamente iguales.
Davis, el potentado de familia Ravello, resultó ser <b>su </b>amante “Guapetón“, a quien habia estado manteniendo durante <b>tres </b>a?os<b>. </b>
Adda no pudo tranquilizarse por
<i>mucho</i>..
De repente, recordó primera vez que se encontraron.
Fue noche que Felipe se fue al extranjero con Brisa.
Su amiga de infancia, Noelia, arrastró al “Club de Espadas“.
Solo recordaba haber bebido mucho esa noche, y Noelia invitó a varios modelos masculinos.
Al final, por esas cosas del destino, terminó intimando con uno de ellos.
A ma?ana siguiente, aunque al principio se arrepintió, al ver casi divina belleza del “gigoló“, cambió de opinión.
Si Felipe tenía sus aventuras, ?por qué e tenía que quedarse s?
Además, su matrimonio no erao los demás creían.
Así que, Adda le extendió un cheque por cien mil pesos al hombre en ese momento.
“?Qué te parece si te mantengo a partir de ahora?”
Después de eso, nunca volvieron al “Club de Espadas“.
De hecho, Adda solo había estado allí esa vez.
Luego le dio al hombre una dirión, de Vi Green.
Durante tres a?os, ese hombre había vivido allí, vivíao el amante secreto de Adda.
Capítulo 16
any as hang on Hengite v?iks, tumet habitaban de minta mida a de mis eritum
maitagothan moshe te furniere a dentidades del ots
Tote buscaban disfrutar el mo
El eru parte más desinhibida y rebelde de vida de Aedia.
? cuando se dio cuenta de que esa parte esta?a empezando a escaparse de su control racional, decidió poner fin a esa rción que no podia ver luz del día
Penso que ambos volverian a sus caminos sin cruzarse nunca más.
Pero se sorprendió al descubre que lo que antes era una presa débil, ahora miraba
con los ojos de un cazador
Y e, al parecer, ya habia caido en su trampa
Cuando Felipe regresó, encontró a Adda sentada en si, perdida en sus
pensamientos.
Su rostro estaba palido,o si hubiera recibido un golpe devastador.
Esos ojos que solian ser radiantes y seductores, ahora parecían haber perdido todo
color, estaban vacios.
Aunque siempre solia ser coqueta, su apariencia actual inspiraba más bienpasión, despertando un instinto protector en quien mirase.
Felipe contuvo el impulso de preguntar y preocuparse, sentándose a sudo.
Aunque no pregunto, sabia que tenia que ver con Leticia y Risa.
La mujer que había mado madre durante veinte a?os, ahora parecía una extra?a.
De hecho, Leticia y Risa nopartian mesa con ellos.
El banqueteenzó pronto
Felipe notoo Adda bebia una copa tras otra, ramente agobiada.
Cuando Adda se sirvió por tercera vez, Felipe detuvo su mano.
Capitulo 16
“?Crees que sea apropiado que una chica beba tanto?”
Pero Adda lo miró sonriendo, con un tono algo provocativo: “?Qué pasa, te preocupas por mi?”
Felipe respondió fríamente: “Hoy es una ocasión importante, no me hagas pasar vergüenza. Recuerda que representamos Familia Espinoza.”
Adda resopló: “Déjame en paz. Tengo el corazón roto, ?no puedo al menos ahogar mis penas en alcohol?”
Al ver el rubor ens mejis de Adda, Felipe sintió un breve estremecimiento.
Pero luego volvió a ponerse serio: “Adda, deja de hacer dramas. Aunque te emborraches hasta caer aquí mismo, no me conmoverás ni un segundo.”
Adda no dijo nada, simplemente siguió bebiendo.
No entendía cómo Guapetón se había convertido en el se?or Davis Ravello.
?Acaso él sabía que e era Se?ora Espinoza?
Había fingido ser un gigoló y había sido su amante por tres a?os, sin dar nunca una explicación.
?Cuál era su verdadero propósito?
?Qué dilema!
?Un solo dilema lo dice todo!
Cuando el banquete estaba por mitad, los invitadosenzaron a acercarse a mesa principal para brindar.
Felipe se levantó: “Vamos, a brindar por Do?a Ravello.”
Felipe iba adnte y Adda lo seguía con su copa en mano.
Pronto llegaron a mesa principal.
La mesa estaba llena de gente.
La anciana ya había dejado mesa.
Solo quedaba Davis manteniendo el ambiente..
Había muchos brindando, pero mayoría solo bebia un sorboo cortesía hacial
Davis, quien levantaba su copa en respuesta.
Si llegaba alguien de muy alto rango, él también bebía un poco.
Cuando llegó su turno, Felipe se abrió paso hacia Davis.
Capitulo 16
“Se?or Davis Ravello, soy Felipe de los Espinoza de Altópolis, un cer conocerlo. Este brindis es por usted.”
Se?or Davis Ravello, así lo maban los demás invitados.
Felipe extendió copa esperando que Davis tocara con suya.
Felipe había observado que, sin importar quién fuera, Davis no había rechazado a
nadie, siempre tocaba copa en se?al de cortesía.
Pero esta vez, Davis ni siquiera intentó tomar su copa.
Felipe quedó con copa en el aire.
El ambiente se volvió ligeramente incómodo.
Capítulo 17
Justo cuando el corazón de Felipeenzaba a hundirse poco a poco, Davis habló con indiferencia: “Los Espinoza? ?De JE Infraestructura?”
Felipe sintió un destello de alegría. él conocía JE Infraestructura. “José Espinoza es mi abuelo, siempre ha estado hando maravis de usted, Se?or Davis Ravello, diciendo que es un prodigio en el mundo de los negocios y que sería una gran fortuna y honor para los Espinoza si pudiéramos cborar con Ravello Corp. en el proyecto del
resort.”
Felipe estaba preocupado por no tener oportunidad de sacar el tema. No esperaba que Davis le brindara oportunidad él mismo. Por supuesto, no esperaba que Davis aceptara de inmediato. Un proyecto de miles de millones naturalmente no se decide con unas pocas pbras. Pero tenía que hacer que Davis recordara a los Espinoza, para tener ventaja sobre los cientos depetidores en el futuro.
Davis giró su copa con los dedos. Aunque estaba sentado, quienes estaban de pie sentían que lo tenían que mirar desde abajo,o si él estuviera por encima de todos. Su voz era baja y distante, casi con un toque de bu. “El proyecto del resort puede cborar con cualquiera, menos con los Espinoza.”
Al escuchar esto, <bs </b>personas alrededor quedaron sorprendidas. Muchos ya habían puesto los ojos en el lucrativo proyecto del resort y envidiaron a los Espinoza cuando Davis mencionó a JE Infraestructura. Pero ahora, esa envidia fue reemzada por un sentimiento de alegría debido a su desgracia. Todos estaban curiosos por saber cómo los Espinoza habían ofendido a este poderoso magnate.
Incluso Felipe estaba sorprendido. Antes de hoy, los Espinoza y familia Ravello no habían tenido ningún contacto, ni siquiera habían visto, a Davis. ?Por qué diría algo así de repente?
Felipe parecía visiblemente preocupado: “Se?or, disculpe mi atrevimiento, ?pero en qué hemos ofendido los Espinoza?”
De repente, Davis se levantó. Su mirada pasó por encima de Felipe y <b>se </b>detuvo en Adda, que estaba detrás de él. Su expresión era distante, y su piel pálida le daba un aire etéreo. Sin embargo, su voz reveló un atisbo de emociones. “Eso tendrías que preguntárselo a Se?ora Espinoza.”
De inmediato, todass miradas se centraron en mujer detrás de Felipe. La Se?ora Espinoza era hermosa, posiblemente más hermosa alli presente. Muchos ya habían notado a esta mujer en su elegante vestido de seda, que parecía una diosa emergiendo de un paisaje neblinoso, tan hermosa que incluso su simpleza no podía ocultar su belleza radiante.
<b>1/2 </b>
Adda no esperaba que este hombre confrontara allí mismo. Pero Felipe ya se había vuelto hacia e, con su mirada fría, su voz llenaba de reproche: “Adda<b>, </b>explica qué está pasando.”
Felipe se sintióo si lo hubieran golpeado. ?Cómo es que Adda conocía a Davis Ravello y además lo había ofendido? ?Qué había pasado entre ellos?
Adda recuperó supostura. Con una sonrisa en losbios, dio un paso adnte: “No pensé que el Se?or Ravello fuera tan rencoroso. Fue hace tres a?os, cuando rocé su auto sin querer. En ese momento, no sabía quién era usted, así que dejé mil pesos y me fui. Me sorprende que todavía lo recuerde, Se?or Ravello.”
Adda, puesta contra pared, tuvo que inventar una mentira. No podía decir que tres a?os atrás lo llevó a cama y luego lo dejó, ofendiéndolo así.
Todos tuvieron un momento de revción.
Felipe también sintió cómo se le soltaba un peso de encima.
Por alguna razón, justo antes, había sentido nervios, pensando que entre ellos dos había algún tipo de líoplicado.
Capítulo 18
Felipe reprendió con frialdad: “El auto del Se?or Ravello debe de tener un valor incalcble, tu mil pesos es prácticamente un insulto. ?Por qué no vienes ya <i>y </i>le pides disculpas?”
La gente alrededor miraba actitud de Felipe hacia Adda,mentándose de que Felipe no parecía tener menor intención de ser gentil opasivo.
Tratar así a una belleza tan impresionante, sin mostrar ningún deseo de protege.
Felipe pensaba que a Davis definitivamente no le importaría el costo de reparación del auto, sino que Adda, imprudentemente, había dejado mil pesos, lo que fue tomadoo un insulto, y por eso Davis había tenido en cuenta todo este tiempo.
Viendo que Davis no contradecía, Adda se acercó con confianza.
Levantando su copa, dijo: “Hace tres a?os, no supe reconocer lo importante que era, y lo ofendí, aquí estoy para disculparme con el Se?or Ravello.” Con un tono lleno de insinuaciones, Adda agregó: “Espero que el Se?or Ravello pueda ser generoso y no tomarlo a mal con una mujero yo.”
Sin embargo, Davis sonrió.
Una sonrisa fría, susbios rojos se arquearon, dándole un aire de misterio a su rostro.
Con una ligera elevación de sus ojos, su voz contenía un tono siniestro: “Se?ora Espinoza, ?cree que con una copa de vino puede borrarse tres a?os de
resentimiento?”
La gente alrededor se estremeció por dentro.
Sementaban de que el heredero Ravello fuera tan rencoroso.
Solo por un rayón en el auto, lo había recordado durante tres a?ospletos, e incluso en este tipo de ocasión, ponía en aprietos a una joven.
Realmente era vengativo.
Todos se cuidaban de no ofenderlo en el futuro, mientras miraban con simpatía hacia Se?ora Espinoza.
“?Qué se necesita para acar su enojo, Se?or Ravello?”
Davis tomó una bote de vodka sin abrir de mesa: “Una copa no es suficiente, pero si es una bote, podría considerarlo.”
La gente se quedó boquiabierta.
Hacer que una mujer frágil beblera una botepleta de vodka era <b>peligroso, </b><b>?</b><b>no </b>entendía eso?
Pero ya había quienenzaba a servir el licor.
Una bote fue vertida en diez copas, alineadas perfectamente sobre mesa.
Davis miró fijamente a Adda: “Se?ora Espinoza, por favor.”
Adda pensó que si una bote de vodka podía poner fin a su rción torcida <i>de </i>tres a?os, no era una m opción.
Se acercó decidida <i>y </i>tomó una des copas: “Se?or Ravello, lo que se dice<b>, </b>se cumple. Después de beber esto, cualquier resentimiento entre nosotros desaparece, y usted deberá dejar a undo su prejuicio contra los Espinoza, dándonos al menos una oportunidad depetir en igualdad de condiciones.”
“Por supuesto.” Su voz, sorprendentemente, mostró un atisbo de satisfión.
Justo cuando Adda estaba a punto de beber.
Alguien murmuró a undo.
“Esta Se?ora Espinoza es verdaderamente valiente y hermosa, pero su esposo parece no servir para nada.”
“Exacto, en momentoso este deja que una mujer tome dntera, sin decir una pbra, parece un mantenido.”
“La Se?ora Espinoza luchando solo por el bien de empresa de su esposo, y él actúao si no fuera su problema.”
“No protege a su propia esposa, definitivamente no es un verdadero hombre.”
Estas pbras llegaron ramente a los oídos de Felipe.
Se enfureció, alternando entre palidecer y sonrojarse.
?Cómo podía esta gente har sin saber, sin darse cuenta de que todo fue causado <i>por </i>Adda?
Pero Felipe, manteniendo su dignidad de hombre, arrebató copa des manos de
Adda.
Con firmeza, dijo: “E es mi esposa, y estoy dispuesto a disculparme con el Se?or Ravello por sus errores. Yo beberé este licor en su lugar.”
Todos pensaron que Davis rechazaría oferta.
Pero él simplemente dijo con indiferencia: “El se?or Espinoza es realmente un buen
213
<b>14:24 </b>
<b>Capítulo </b>19
Felipe había decidido enfrentar situación de lleno. Con determinación, vació de un trago el contenido de su copa de vodka.
Apenas había bajado primera, ya le pasaban siguiente. Y así, una tras otra.
Felipe ya venía resintiendo un leve resfriado, cuyo dolor de cabeza apenas había cedido esa noche. Ahora, con el alcohol en su sistema, el martilleo en su cabeza regresaba con fuerza.
Al llegar a octava copa, Felipe ya no pudo más. Tambaleante, estaba a punto de caer al suelo.
Todos sabían que Felipe no era de beber mucho, nadie mejor que Adda para saberlo. En cambio, e tenía una buena tolerancia al alcohol.
“Faltan dos copas, yo me encargo,” dijo Adda, acercándose a mesa tan prontoo Felipe dejó su copa.
Sin decir más, tomó una des copas sobre mesa y se llevó a losbios, vaciánd de un solo trago. Acto seguido, hizo lo mismo con última.
Los presentes no pudieron evitar mostrar su asombro. No era raro ver a una mujer beber, pero una que lo hiciera con tal gracia, era sin duda única.
Sus delicadas manos hacían ques copasunes parecieran obras de arte de una elegancia inusitada.
Elevando ligeramente cabeza, revelába parte de su cuello, brinteo el de un orgulloso cisne.
Su manera de beber, serena y elegante, casi parecía despreocupada,o si no estuviera allí para superar una prueba sino disfrutando de una vda intima.
Al colocar copa sobre mesa, una de ausos surgió espontáneamente a su alrededor.
Cons mejis ligeramente sonrojadas, Adda lucía aún más radiante,o una rosa bajo el sol ardiente, atrayendo todass miradas.
“Ya está, Se?or Ravello, espero que esto calme los ánimos,” dijo e<b>, </b>ramente con un mensaje entre líneas.
Pero expresión de Davis apenas cambió, volviéndose incluso más fría que antes. Tras un momento, dijo con una sonrisa irónica: “La Se?ora y el So
pareja tan unida.”
Luego<b>, </b>se giró y se sentó, aparentemente desinteresado.
Los demás se apresuraron <b>a </b>seguir el ejemplo y brindar.
El incidente pareció haber pasado.
Adda ayudó a Felipe a regresar a su asiento. él se sentía terriblemente mal,o si una tormenta se desatara en su estómago, a punto de expulsar su contenido.
Con esfuerzo, se levantó. “Voy al ba?o un momento.<b>” </b>
Adda se quedó pensativa en <b>su </b>si, pero su mirada se desviaba involuntariamente hacia mesa principal.
En un descuido, sintió un frío en el pecho. Una copa de vino tinto había sido derramada sobre epletamente.
Luego vino falsa disculpa de Risa: “Lo siento, iba a brindar y tropecé con alfombra justo al pasar por tudo.”
Adda levantó vista, una chispa de ira brindo en sus ojos. Era obvio que Risa lo había hecho a propósito.
Risa buscaba humi después de habe visto destacar y recibir hgos de todos,
queriendo ve en una situación embarazosa.
“Mamá, ?qué hacemos? Manché ropa de mi hermana,” dijo Risa mirando hacia Leticia.
Leticianzó una mirada fría a Adda, con indiferencia dijo: “Desde peque?a le has robado tantas cosas a Risa, no creo que tengas derecho para culpa por una prenda.”
Luego, tomó del brazo a Risa y se alejaron juntas.
Al irse, Risa giró para sonreirle a Adda con provocación.
Adda aún se sintió herida al ver a Leticia alejarse. La traición de <b>sus </b>padres le dolía mucho más que cualquier cosa que Felipe o Brisa pudieran hacerle.
La noche que se revron los resultados de prueba de paternidad, Leticia abofeteó con fuerza: “?Resulta que eres hija de esa perra! No puedo creer que crié a hija de mi enemigao si fuera un tesoro todo este tiempo. ?Deberías morirte! ?Por qué no te mueres<b>?</b><b>” </b>
212
Capítulo 20
Habían pasado tres a?os, pero cada vez que lo recordaba, sentía un dolor punzante en el pecho.
Ya había gente miránd y murmurando a su alrededor.
“Es demasiado, esa zorra definitivamente lo hizo a propósito.”
“?En serio, Adda, e es tu hermana? ?Cómo puede ser tan malvada?”
“Y madre, ?cómo puede ser tan parcial? Aunque no sea su hija biológica, crió durante veinte a?os, ?acaso no siente nada por e?<b>” </b>
El origen de Adda acababa de ser divulgado por unas se?oras chismosas en los círculos des damas y se?oritas de élite de Imperatoria.
Las jóvenes damas realmente simpatizaban con Adda.
Algunas que acababan de agregar a Adda en WhatsApp estaban cerca chando y presenciaron escena.
Se acercaron rápidamente.
+
Adda dijo: “No se preocupen, voy al ba?o a arrerme un poco.”
“Con tanto vino encima, va a ser imposible limpiartepletamente. Cintia, ve a buscarle a Adda una prenda limpia para que se cambie.”
“Adda, ven conmigo arriba, te encontraré algo nuevo para ponerte.”
Adda levantó vista y vio que quien haba era chica pelirroja que había estado aldo de anciana cuando daban los regalos.
Tenía una belleza mativa y no vestíaos demás chicas con vestidos de g.
Llevaba un top naranja de tirantes y unos jeans azul oscuro, un estilo casual.
Adda sintió simpatía por esta Se?orita Ravello.
Por lo tanto, no se negó.
Después de todo, su prenda ya estaba empapada y el color del vino resaltabal demasiado en su vestido nco.
“Entonces, te agradezco, Se?orita Ravello.”
Adda siguió a Cintia a través de un ascensorteral.
Luego, atravesaron unrgo pasillo.
Habia una parte del pasillo desde donde se podía ver ramente el salón de banquetes del primer piso.
Cuando Adda miro hacia mesa principal, notó que Davis ya no estaba allí.
Pronto, Cintia abrió una puerta: “Adda, espera aquí un momento, iré a buscarte algo de ropa.”
Adda asintió y entró
En poco tiempo, Cintia regresó.
Traia consigo una camiseta sin mangas amari y unos jeans azul oscuro de piernal
ancha.
“Acabo de regresar de Interra hoy, esto es todo lo que tengo, no hay vestidos de g.”
Cintia parecía disculparse.
“Esto está muy bien, gracias, Se?orita Ravello.”
Cintia sonrió: “Entonces, me voy. Te cambias y bajas. No te preocupes, este cuarto casi nunca se usa. La puerta tiene cerradura de hue dactr, así que nadie más puede entrar.”
Dicho esto, Cintia salió, cerrando puerta detrás de e.
Adda cerrós cortinas de habitación y se acercó al sofá para empezar a quitarse el
vestido.
Apenas había empezado a desvestirse cuando escuchó un ruido en puerta.
Sin previo aviso, puerta se abrió de golpe.
Adda rápidamente agarró el vestido que acababa de quitarse y lo uso para cubrirse apresuradamente.
Giró cabeza por reflejo.
Sus ojos llenos de pánico se encontraron con mirada fría y prante del hombre.
Al ver a mujer que estaba cambiándose, sus ojos también mostraron sorpresa por un momento antes de volverse más profundos.
Dio un paso adnte, cerrando puerta detrás de él con rapidez.
Cuando Adda vio ramente el rostro del hombre, se sintió aliviada.
“?Se?or Ravello<b>?</b>”
<b>14:15 </b>
Capitulo 20
La mirada de Davis se fijó en Adda, su voz era inescrutable, fría: “?Qué haces aquí<b>?</b><b>” </b>
Adda explicó rápidamente: “Mi ropa se manchó identalmente con vino, y Se?orita Ravello, amablemente, me ofreció un conjunto nuevo de ropa.”
“?No sabías que esta es mi habitación?”
Capítulo 20
Habían pasado tres a?os, pero cada vez que lo recordaba, sentía un dolor punzante en el pecho.
Ya había gente miránd y murmurando a su alrededor.
“Es demasiado, esa zorra definitivamente lo hizo a propósito.”
“?En serio, Adda, e es tu hermana? ?Cómo puede ser tan malvada?”
“Y madre, ?cómo puede ser tan parcial? Aunque no sea su hija biológica, crió durante veinte a?os, ?acaso no siente nada por e?<b>” </b>
El origen de Adda acababa de ser divulgado por unas se?oras chismosas en los círculos des damas y se?oritas de élite de Imperatoria.
Las jóvenes damas realmente simpatizaban con Adda.
Algunas que acababan de agregar a Adda en WhatsApp estaban cerca chando y presenciaron escena.
Se acercaron rápidamente.
+
Adda dijo: “No se preocupen, voy al ba?o a arrerme un poco.”
“Con tanto vino encima, va a ser imposible limpiartepletamente. Cintia, ve a buscarle a Adda una prenda limpia para que se cambie.”
“Adda, ven conmigo arriba, te encontraré algo nuevo para ponerte.”
Adda levantó vista y vio que quien haba era chica pelirroja que había estado aldo de anciana cuando daban los regalos.
Tenía una belleza mativa y no vestíaos demás chicas con vestidos de g.
Llevaba un top naranja de tirantes y unos jeans azul oscuro, un estilo casual.
Adda sintió simpatía por esta Se?orita Ravello.
Por lo tanto, no se negó.
Después de todo, su prenda ya estaba empapada y el color del vino resaltabal demasiado en su vestido nco.
“Entonces, te agradezco, Se?orita Ravello.”
Adda siguió a Cintia a través de un ascensorteral.
Luego, atravesaron unrgo pasillo.
Habia una parte del pasillo desde donde se podía ver ramente el salón de banquetes del primer piso.
Cuando Adda miro hacia mesa principal, notó que Davis ya no estaba allí.
Pronto, Cintia abrió una puerta: “Adda, espera aquí un momento, iré a buscarte algo de ropa.”
Adda asintió y entró
En poco tiempo, Cintia regresó.
Traia consigo una camiseta sin mangas amari y unos jeans azul oscuro de piernal
ancha.
“Acabo de regresar de Interra hoy, esto es todo lo que tengo, no hay vestidos de g.”
Cintia parecía disculparse.
“Esto está muy bien, gracias, Se?orita Ravello.”
Cintia sonrió: “Entonces, me voy. Te cambias y bajas. No te preocupes, este cuarto casi nunca se usa. La puerta tiene cerradura de hue dactr, así que nadie más puede entrar.”
Dicho esto, Cintia salió, cerrando puerta detrás de e.
Adda cerrós cortinas de habitación y se acercó al sofá para empezar a quitarse el
vestido.
Apenas había empezado a desvestirse cuando escuchó un ruido en puerta.
Sin previo aviso, puerta se abrió de golpe.
Adda rápidamente agarró el vestido que acababa de quitarse y lo uso para cubrirse apresuradamente.
Giró cabeza por reflejo.
Sus ojos llenos de pánico se encontraron con mirada fría y prante del hombre.
Al ver a mujer que estaba cambiándose, sus ojos también mostraron sorpresa por un momento antes de volverse más profundos.
Dio un paso adnte, cerrando puerta detrás de él con rapidez.
Cuando Adda vio ramente el rostro del hombre, se sintió aliviada.
“?Se?or Ravello<b>?</b>”
<b>14:15 </b>
Capitulo 20
La mirada de Davis se fijó en Adda, su voz era inescrutable, fría: “?Qué haces aquí<b>?</b><b>” </b>
Adda explicó rápidamente: “Mi ropa se manchó identalmente con vino, y Se?orita Ravello, amablemente, me ofreció un conjunto nuevo de ropa.”
“?No sabías que esta es mi habitación?”