Capítulo 497
Capítulo 497 – Líneas familiares
e
Entonces Henry respira profundamente y mira a los ni?os. “Me ha intrigado mucho”,ienza, idea
de que los ni?os tengan vínculos entre sí; vínculoso los que existen entre hermanos y primos, es
inusual. De hecho, pensé que era único, pero no lo es”.
Mis cejas se levantan mientras escucho con interés.
“Los ni?os han creado entre ellos… una especie de triángulo”, murmura Henry, mirándolos a los tres.
“Ha habido raros ejemplos de individuos que tienen múltiples vínculos de apareamiento predestinados
(mi hijo, curiosamente entre ellos)”
Me recuesto contra mipa?ero, quien me rodea con más fuerza con su brazo.
“Pero esto”, dice Henry, se?ndo a Ariel, Rafe y Jesse, “tres personas se unieron de forma natural,
cada una cons otras dos”. él niega con cabeza. “Todavía no he encontrado ningún ejemplo de
que esto suceda de forma natural. Aunque hay quienes han… forjado tales conexiones”.
“?En realidad?” Pregunta Roger, alzandos cejas.
“Por lo general, en ceremonias religiosas”, dice Henry, cruzandos manos en el regazo y mirando a
nuestro alrededor, “ens tierras salvajes del norte. Dos personas que ya están unidas, ya sea por
destino o por elión, generalmente a través de un apareamiento, forjarían mágicamente un vínculo
con una tercera, ya sea por voluntad o por obligación.
“Por qué motivo”, pregunta Cora, sacudiendo cabeza. “Como… ?matrimonio plural? ?O algo?”
“No”, responde Henry, sacudiendo cabeza hacia e. “Esto generalmente se hace enunidades
donde quienes se someten a ceremonia han hecho votos de castidad desde hace mucho tiempo.
No, lo hacen por el poder que resulta del vínculo, que se dice que es…único”.
“Esto es tan extra?o”, murmuro, mirando a mis hijos. Quiero decir, soy muy consciente de que mis
hijos y mi sobrino son especiales, pero…
“Las magias del norte son extra?as”, dice Henry con un suspiro, sacudiendo cabeza y encogiéndose
de hombros. “También están con boca cerrada en cuanto a cuáles son realmente los resultados de
dicha viión. Pero sí me imagino que se acerca más a los tipos de poderes ejercidos por los
sacerdotes oscuros a los que pasamos gran parte de nuestro tiempo desafiando el a?o pasado.
Hechizosnzados a un precio, en lugar de regalos otorgados por diosa y usados libremente con
poco esfuerzo”.
“Pero dado que el vínculo entre los ni?os era… natural”, murmura Sinir, expresando sus
pensamientos en voz alta, “?podemos suponer que cualquier poder que resulte de ellos sería… más
fácil de ejercer?”
“No tengo idea”, dice Henry con un suspiro, sonriendo nuevamente a sus nietos y a su nieta. “Aunque
espero por su bien que así sea. Esos vínculos forjados y magia resultante no llegaron sin un precio”.
“Oh, cielos”, murmuro, suspirando y mirando a mi precioso nuevo bebé. Apenas puede permanecer
despierta, y mucho menos ejercer magias grandes y poderosas. “?Qué vas a hacer, peque?a?”
“Todo tipo de cosas buenas”, me murmura Sinir, aunque puedo escuchar preocupación en su
voz.
“Lamento no tener respuestas más definitivas”, dice Henry con un suspiro, con cara de verdadera
disculpa.
“Está bien, papá”, dice Roger, sonriéndole. “Es más de lo que sabíamos antes. Además, estos ni?os
tendrán que aprender a resolverlo”.
“Y Diosa dijo que confiáramos en ellos”, dice Cora, encogiéndose de hombros y poniéndose de pie,
levantando a Jesse en sus brazos y sonriéndole. “Entonces, voy a dejar que se preocupen por eso”.
Le sonrío a mi hermana y me doy cuenta de que, honestamente, este es probablemente el mejor
método. Quiero decir que somos mamás, definitivamente no hay forma de que no nos preocupemos.
?Pero que podemos hacer? Cora y Roger tienen razón: sólo tenemos que criarlos bien y confiar en
que lo resolverán.
“No te irás, ?verdad?” Pregunto, sentándome derecho cuando veo a Roger ponerse de pie también.
“?No, quédate! ?Podemos conseguirida! Pero bostezo incluso cuando termino mi frase.
“Nos vamos”, dice Cora, con una sonrisa amable, “porque Jesse necesita una siesta y tú también. Y
peque?a princesa de allí ya está dormida”.
Miro hacia mis brazos y me doy cuenta de que Cora tiene razón: Ariel se quedó dormida sin que yo me
diera cuenta.
“Oh, dispara”, murmuro. “Quería alimenta…”
“Te dejaremos con eso”, dice Cora, inclinándose y besándome en meji. “Estoy a solo una mada
de distancia de cualquier cosa que necesites, hermana”.
“Gracias, Cor”, murmuro, sonriéndole y abrazando también a Roger cuando se agacha para
despedirse del bebé. Los saludo con mano mientras salen por puerta, Henry cuidándolos
mientras salen.
“?Te quedarás al menos, Henry?” Pregunto, recostándome contra Sinir.
“Me temo que yo también debería irme”, dice mientras Rafe se pone de pie y se tambalea sobre él,
extendiendo sus brazos regordetes y rogando que lo carguen. Henry se ríe y obedece, levantando mi
peque?a albóndiga en su regazo. “Es decir, si éste me deja”.
“Si simplemente se sienta encima de ti”, digo secamente, “pesarás demasiado para salir de aquí”.
“Un destino que aceptaré felizmente”, murmura Henry, colocando a Rafe en su regazo y abrazándolo
fuerte, presionando su meji contra el cabello oscuro de Rafe. “Se parece mucho a su padre a esta
edad. Eso recuperar a mi peque?o”.
Original from N?velDrama.Org.
Mi corazón se llena al escuchar a Henry har de Rafe de esa manera, y siento propia oleada de
emoción de Sinir en nuestro vínculo.
“Ese, sin embargo”, dice Henry, mirando a Ariel dormida en mis brazos. “E también es muy valiosa
para mí, porque no conozco”.
“?Qué quieres decir?” Pregunto, inclinando cabeza con curiosidad.
“Nunca tuve una hija”, suspira, mirando a mi peque?a con su peque?o pje de cabello nco
dorado. Luego dirige sus ojos hacia Sinir. “Tu madre y yo intentamos tener otra; e deseaba
desesperadamente una ni?a, ?sabes? Pero Diosa decidió que dos eran suficientes”.
“No lo sabía”, dice Sinir, su voz un poco espesa por emoción.
“Sí”, dice Henry, levantandos cejas mientras su mirada vuelve a caer en Ariel. “Entonces, este es el
cumplimiento de un deseo que peque?a Sinir había hecho hace mucho tiempo. Siempre me
pregunté cómo era e”.
Aprieto los dientes para evitar ques lágrimas me piquen los ojos, no quiero que Henry piense que
estoy triste o que le tengo lástima. Es sólo que… nunca supe que él quería eso, nunca supe que mi
dulce hija significaría tanto para él.
“?Sabes?”, Dice Henry,deando cabeza, y yo me inclino hacia adnte, escuchando atentamente.
“Nunca pensé que sería rubia”.
Me eché a reír ante esto, al igual que mi pareja, y me limpios peque?as lágrimas que brotan de mis
ojos. “Bueno, no sabemos si seguirá siendo rubia”, digo, sonriendo y sacudiendo cabeza. “Su
cabello podría oscurecerse más…”
“No, E”, dice Henry, levantando los ojos hacia mí. “Está ro que ésta es tu hija. Tendrá belleza
de su madre, que incluye tu cabello único. E es una Sinir de nombre… pero es su madre nacida
de nuevo”.
“E tiene que tener una parte de mí”, murmura Sinir, un poco celoso, inclinándose para mira.
“El tiempo lo dirá”, dice Henry, recostándose en su si. Rafe balbucea algo, mirando a su abuelo,
quien le sonríe y le pasa una mano por cabeza. “De cualquier manera, estoy muy contento de ser su
abuelo. Estoy muy contenta de poder verlos crecer, si Diosa lo permite”.
Asiento, acepto el sentimiento, pensando que los ni?os tienen suerte de tener un abuelo tan entusiasta
y dedicado.
“Me gustaría”, dice Henry, creo que ahora un poco perdido en sus pensamientos, “ser capaz de jugar
más con ellos, poder participar más en ayudarte a levantarlos, tirándome al suelo, corriendo,
caminando. Pero”, se encoge de hombros, “cuando los ni?os sean lo suficientemente grandeso
para pararse en el respaldo de si, al menos siempre tendrán a alguien que los lleve de undo a
otro…”
“Oh, Dios mío”, digo,s pbras saliendo de mi boca. “Oh, Dios mío”, me siento erguida, mirando a
Henry, mis ojos se posan en sus piernas, porque honestamente, ya ni siquiera noto su si, ni pienso
en élo alguien cuyas habilidades están obstaculizadas.
O de mío alguien que es capaz de hacer cualquier cosa al respecto.
Henry me mira, sus cejas se alzan con sorpresa mientras me apresuro, pero con cuidado paso a Ariel
a los brazos de Sinir, mipa?ero me mira con curiosidad también.
“Henry”, respiro, alcanzándolo y tomando su mano. “?Por qué no dijiste nada antes? ?Por qué no… lo
siento mucho? ?Por qué no se me ocurrió…?
“?De qué estás hando, E?” pregunta, frunciéndome un poco el ce?o. Incluso Rafe da un peque?o
chillido curioso.
“Soy tan estúpido”, digo, cerrando los ojos, buscando frenéticamente mi regalo. “Si yo puedo curarte,
?por qué nadie…?”
“Oh, E”, dice Henry, sacando su mano de mía. Sorprendida, abro los ojos y miro los suyos. “E,
querida, no creo que funcione así”.
“?Qué?” pregunto, sorprendido.
“No creo que tu don pueda curar lo que ya ha sanado”, dice, sacudiendo cabeza hacia mí. “Una
discapacidado ésta no es una lesión. Tu don, por lo que he aprendido al usarlo, cura lo que está
mal en mi cuerpo. Pero lo que me pasó hace tanto tiempo… ya me he curado. Mi cuerpo es
simplemente diferente ahora; no estoy enfermo”.
“Oh”, digo, lógica de eso me golpeao una bofetada en cara. Me muerdo elbio y bajo los
ojos. “Bueno, ?me dejarías intentarlo?”
“Por supuesto, querida”, murmura, devolviéndome mano.
Y entonces cierro los ojos, edo a mi regalo y respiro suavemente mientras recorre a Henry. Teje
algunas peque?as cosas que creo que son naturales con edad, pero a medida que avanza a través
de él…
El tiene razón.
No hay nada enfermo ni herido ens piernas ni en columna de Henry. Las heridas que sanaron
hace mucho tiempo – tal vez no de manera que nos hubiera gustado pero… su cuerpo ya hizo el
trabajo que mi regalo habría hecho, lo mejor que pudo.
La decepción debe estar en todo mi rostro, porque cuando abro los ojos, Henry chasquea lengua y
acerca su si, ahuecando mi meji en su palma. “Gracias por querer intentarlo, E. Pero, en
realidad, no estoy descontento con mi vida en esta si. Soy un hombre bendecido y por mucho que
me hubiera gustado correr con mis nietos… bueno, ya estoy un poco mayor para eso de todos modos,
?no?
“No lo eres”, le digo, arrugándole nariz.
“Bueno”, se ríe Henry, sonriéndome mientras Sinir se sienta hacia adnte, apretándose cerca de
mi costado. “Al menos puedo seguir con ellos, lo cual probablemente sea igual de bueno”.
Le sonrío, asiento y me inclino hacia atrás para descansar mi cabeza en el hombro de Sinir
mientras lo hago.
“Vas a ser el mejor abuelo, Henry”, le digo, suspirando un poco mientras le sonrío. “Tienen suerte de
tenerte”.
“Y yo a ellos”, dice, sonriéndole a Rafe y gui?ándole un ojo a mi hijo. “
?Qué piensas, peque?o? ?Deberíamos ir as cocinas? ?Tomar un refrigerio?
En respuesta a su quinta pbra favorita – sólo detrás de Mamá, Papá, Jesse y desayuno – carita
de Rafe se ilumina y levantas manos en el aire, dando un chillido de emoción. Todos nos reímos y
Henry nos levanta una ceja. Cuando Sinir asiente, Rafe y su abuelo se alejan y se embarcan en
una peque?a aventura.
Y me recuesto contra mi pareja, sosteniendo a mi afortunada ni?a en mis brazos.