Capítulo 460
#Capítulo 460 – Confesiones
e
Calvin me hace un gesto de asentimiento, sólo una vez, y luego se levanta, aparta su mano de mía
y va a har con el camarero, se?ndo con cabeza hacia terraza. Mientras lo hace, me giro
hacia Conner, quien me levantas cejas. Sé que me escuchó y ahora me pregunta si eso es lo que
realmente quiero.
Dudo, pero luego asiento y él también lo hace, guardando su teléfono en el bolsillo.
Calvin está a mido entonces, se?ndo hacia terraza, y mientras me muevo con él escucho a
Conner caminando detrás de mí. Cuando salimos, Conner se mueve para tomar asiento en mesa
que acabamos de dejar libre para poder mantener sus ojos en mí con este cambio de lugar.
Le envío una peque?a sonrisa y Conner me gui?a un ojo mientras Calvin y yo salimos al aire fresco de
la noche.
“Tu hombre”, dice Calvin, apoyándose en bustrada y mirando a Conner antes de sonreírme. “él
te vig de cerca”.
“Conner es un amigo”, le digo, sonriendo al camarero que viene y nos trae dos cócteles. “Además de
ser un gran luchador. Te pateará el trasero si intentas algo”.
Calvin se ríe de esto y sacude cabeza. “Bueno, entonces tendrá una noche aburrida”, murmura con
un leve suspiro. “Estás a salvo conmigo. No es que supa?ero el Rey no haya dado ya sus propias
garantías.
“?Qué?” Pregunto, deteniéndome con bebida camino a misbios.
Calvin asiente por encima de bustrada que baja a calle. “Seis hombres”, dice, “en calle y
frente al restaurante”. Luego se toma un momento para girarse y mirar hacia arriba. “Probablemente
más en el techo”.
“?En realidad?” Pregunto, volteándome y mirando hacia arriba, aunque no puedo ver nada. “Un poco
exagerado”, murmuro, frunciendo un poco el ce?o. Sinir es tan sobreprotector. De alguna manera,
instintivamente, sé que Calvin no tiene ms intenciones hacia mí, honestamente, sabía que era mi
amigo antes, pero esta noche realmente lo solidifica para mí.
?Pero Sinir? Bien. Supongo que él no lo sabeo yo.
“No, no es exagerado”, dice Calvin, tomando un sorbo de su bebida y sonriéndome. “?Contigoo
su Reina? Lo entiendo.”
Sonrío ante el cumplido, pero también entrecierro un poco los ojos. ?Por eso? Eso estuvo… un poco
más cerca de coquetear conmigo de lo que se había aventurado en toda noche.
“Y ?qué hay de ti?”, digo, un poco sarcástico, porque si él quiere har sobre Sinir, entonces
definitivamente mencionaré a su esposa. “?Cuántos guardias dejaste en casa con madre de tus
hijos?”
“Oh, miles”, dice con un suspiro casual que me hace reír. Pero cuando me sonríe me doy cuenta de
que ha en serio.
“??Miles!?”
Se ríe un poco. “E vive en el pcio”, dice encogiéndose de hombros, “con toda mi familia
extendida. E está… muy bien protegida allí”.
“?Cómo se ma?” Pregunto, mi voz suave.
“Margaret”, responde, mirandos calles, con voz na,o si simplemente estuviera informando
hechos.
Al notar por su lenguaje corporal que no quiere har de esto, cambio de tema y miro mi bebida. “?Y
esto qué es?” Pregunto.
“Se ma Spirenbreau”, dice, se?ndo con cabeza. “Lo traje de Atxia parapartirlo con
aquellos que esperaba que fueran mis nuevos amigos. Es una bebida tradicional del verano.
Pruébalo”, dice, encogiéndose un poco de hombros. “Creo que te gustará.”
Entonces tomo un peque?o sorbo, gratamente sorprendido por el rico sabor y el crujiente bocado del
licor frío. Sabe a melón.
“Me gusta”, le digo, sonriéndole y colocando bebida sobre bustrada de piedra contra que se
apoya. Luego me apoyo en él también y lo miro mientras pasa un minuto de tranquilidad entre
nosotros.
“Calvin”, digo en voz baja, inclinándome más hacia él y mirándolo seriamente.
La sonrisa desaparece un poco de su rostro, su expresión coincide con mía. “?Por qué no me
has de tu esposa?”
Belonging ? N?velDram/a.Org.
Entonces baja los ojos, mira bebida que tiene en mano y creo que toma aire. “Te diré todo lo que
quieras saber sobre e, E”, murmura.
“?Pero por qué tengo que preguntar?”
Entonces levanta sus ojos hacia los míos y algo… algo pasa entre nosotros, incluso sin que nos
toquemos. Casi inconscientemente, da un paso más hacia mí.
“No quiero har de e contigo”, murmura mientras lo miro a cara, a esos ojos violetas.
Asiento un poco, agradecida por su honestidad pero… “?Por qué?” Pregunto, mi voz entrecortada, un
poco aturdida. Porque este hombre era deslumbrante y su presencia consumía. Y algo en él me atrae.
“Porque”, responde, ahora con un peque?o gru?ido en su voz. “No está bien, E. No contigo… no
contigo.
“?Por qué?” Pregunto de nuevo, empujando, sacudiendo cabeza y sin entender. Porque…
“?En serio no lo sabes?” murmura, mirándome a cara, lo juro un poco enojado ahora. “Porque si
solo estás jugando conmigo, E, haciéndome decirlo cuando ambos sabemos…
“?De qué estás hando?” -digo, retrocediendo un poco.
Parpadea, sorprendido, y luego se inclina hacia adnte, acortando distancia que creé al
retroceder. No nos estamos tocando, ninguna parte de nosotros
Pero el aire entre nosotros, lo juro, bri.
Mis ojos se abren cuando energía crepita en el aire,o electricidad estática o peque?os trozos
de relámpago. “?Qué… qué es esto?” Pregunto, mi vozienza a temr un poco de miedo.
“No lo sé”, murmura, sacudiendo cabeza, aunque sus ojos no abandonan mi cara. “Nunca antes me
había pasado algo así y nunca había oído har de ello…”
“?Has oído har de qué?” Pregunto, suplicando ahora, un poco asustada.
“E”, dice, con voz seria, y extiende una mano para rodear mi brazo y yo jadeo, porque aunque ni
siquiera toca mi piel, esto entre nosotros se intensifica.
Siento… Dios, se sienteo una chispa en mi alma,o mil peque?os destellos de luz.
Pero no tengo tiempo para explorarlo, porque Calvin sigue adnte, con sus ojos en los míos. “E no
es mipa?era, E”, dice apresuradamente.
“?Qué?” pregunto confundido y abrumado.
“Mi esposa”, dice, sacudiendo cabeza hacia mí. “Nuestro matrimonio fue arredo, esperado. Ni
siquiera tuvimos una ceremonia de apareamiento porque ni siquiera somospa?eros elegidos; e
fue selionada por mí, para que pudiéramos tener hijos fuertes…
Sacudo cabeza, un poco horrorizada ante idea. Y entonces algo dentro de mí me hace
reconsiderar mi criterio, porque sinceramente ?no hice algo parecido el día que selioné a mi
donante de esperma humano? Yo también elegí a alguien porque pensé que me daría un bebé feliz y
saludable.
Pero quiero decir, no me casé con ellos.
Sacudo cabeza, tratando de ara mientras Calvin da otro paso hacia mí para que ahora haya un
poco de espacio entre nosotros. Inclino cabeza para mirarlo, asustada y fascinada.
“?E es… e no es tu pareja?” Pregunto, mi voz se ahoga.
“No, E”, dice, levantando una mano para acariciar mi meji. Duda antes de colocarlo allí, pero luego
cede casio si no pudiera evitarlo. Y jadeo un poco ante el surgimiento de algo de poder, ?tal vez?
– que pasa a través de mí.
“Entonces…” susurro, todo mi cuerpoienza a temr por fuerza de lo que sea que sea esto.
“E”, dice Calvin en voz baja, casi una disculpa, porque sabe que esto podría arruinar nuestras vidas
a ambos, “creo que eres mi pareja”.